Informe Latinoamericano
BOLIVIA: Esperando una excusa para enviar al ejército
Cultivadores de coca inactivos se abstienen de la violencia, pero al parecer crece su desafío a la industria petrolera.
Desde hace un tiempo, el comentario en La Paz fue que el gobierno, y un número de oficiales de alto rango del ejército, esperaban ansiosamente una excusa creíble para lanzar una ya planeada ofensiva militar contra la región de Chapare, para limpiar de productores de coca, de los que se piensa que ponen en peligro las relaciones de Bolivia con EU. Consciente de esto, el líder de los cocaleros, el ex candidato presidencial Evo Morales, ha controlado a los elementos más radicales en sus federaciones de productores de coca, con la promesa un asalto político más serio al poder que comenzaría con las próximas elecciones municipales.
Las esperanzas de los partidarios de la guerra se elevaron hace un par de semanas cuando parecía que los más radicales se rebelarían contra Morales, pero no pasó nada de eso. Más recientemente, las aguas se enturbiaron con la decisión de los cocaleros de poner fin a las negociaciones con el gobierno -y buscar negociar directamente con el embajador de EU, David Greenlee. Decían que ofrecían su colaboración en una ofensiva antinarcóticos nacional, a cambio que se les permita seguir cultivando coca para uso legal habitual. Esto está de acuerdo con su constante argumento que ellos no están de ninguna manera involucrados en el comercio de drogas, solamente en cultivar coca.
La política oficial, aceptada por EU, ha sido desde hace tiempo, que el 'núcleo' de las 12.000 hectáreas dedicadas a las plantaciones coca en el área de Yungas, cercana a La Paz, era suficiente para satisfacer la demanda 'tradicional', lo que convierte las plantaciones de Chapare (6.000 a 12.000 hectáreas adicionales) un excedente para los requerimientos y, por tanto, sujetas a la erradicación.
El año pasado, en lo que ahora luce como una táctica de negociación, el gobierno ofreció comisionar un gran sondeo independiente para evaluar el volumen de hoja de coca consumido en forma 'tradicional', si los cocaleros acuerdan aceptar los hallazgos y erradicar cualquier exceso. El gobierno de EU no estaba alborozado, los cocaleros no estaban entusiasmados, por tanto, el gobierno dejó que la iniciativa languidezca en los cajones. Nuestra fuente más confiable en La Paz nos dijo que ni el gobierno ni el embajador responderán a la propuesta de los productores de coca -lo cual revivirá el potencial de conflicto.
Un nuevo ángulo: petróleo en Chapare
Mientras, los partidarios de la guerra comenzaron a poner sus esperanzas en otro suceso: el descubrimiento de petróleo en Chapare. Repsol-YPF ha informado el hallazgo y ahora está perforando un segundo pozo para confirmar la evaluación de su potencial (se habló de más de 3m de barriles, con la ventaja agregada, de acuerdo con funcionarios de la compañía, que la perforación ahí cuesta menos de una décima parte de lo que se paga para perforar por gas en el Chaco).
La conexión con los cocaleros es que éstos, poniéndose un manto ambientalista (que tiene su gracia, considerando el derrame en gran escala de los solventes utilizados en el procesamiento de la cocaína), han anunciado que se opondrán, por la fuerza si es necesario, a cualquier contaminación del área por las empresas petroleras. Algunos de sus líderes han ido aun más lejos, diciendo que evitarían cualquier extracción de recursos no-renovables.
Hasta ahora sólo hubo retórica beligerante, pero el gobierno vigila por cualquier intento de acción que pueda proveer la excusa que está esperando.
Desde hace un tiempo, el comentario en La Paz fue que el gobierno, y un número de oficiales de alto rango del ejército, esperaban ansiosamente una excusa creíble para lanzar una ya planeada ofensiva militar contra la región de Chapare, para limpiar de productores de coca, de los que se piensa que ponen en peligro las relaciones de Bolivia con EU. Consciente de esto, el líder de los cocaleros, el ex candidato presidencial Evo Morales, ha controlado a los elementos más radicales en sus federaciones de productores de coca, con la promesa un asalto político más serio al poder que comenzaría con las próximas elecciones municipales.
Las esperanzas de los partidarios de la guerra se elevaron hace un par de semanas cuando parecía que los más radicales se rebelarían contra Morales, pero no pasó nada de eso. Más recientemente, las aguas se enturbiaron con la decisión de los cocaleros de poner fin a las negociaciones con el gobierno -y buscar negociar directamente con el embajador de EU, David Greenlee. Decían que ofrecían su colaboración en una ofensiva antinarcóticos nacional, a cambio que se les permita seguir cultivando coca para uso legal habitual. Esto está de acuerdo con su constante argumento que ellos no están de ninguna manera involucrados en el comercio de drogas, solamente en cultivar coca.
La política oficial, aceptada por EU, ha sido desde hace tiempo, que el 'núcleo' de las 12.000 hectáreas dedicadas a las plantaciones coca en el área de Yungas, cercana a La Paz, era suficiente para satisfacer la demanda 'tradicional', lo que convierte las plantaciones de Chapare (6.000 a 12.000 hectáreas adicionales) un excedente para los requerimientos y, por tanto, sujetas a la erradicación.
El año pasado, en lo que ahora luce como una táctica de negociación, el gobierno ofreció comisionar un gran sondeo independiente para evaluar el volumen de hoja de coca consumido en forma 'tradicional', si los cocaleros acuerdan aceptar los hallazgos y erradicar cualquier exceso. El gobierno de EU no estaba alborozado, los cocaleros no estaban entusiasmados, por tanto, el gobierno dejó que la iniciativa languidezca en los cajones. Nuestra fuente más confiable en La Paz nos dijo que ni el gobierno ni el embajador responderán a la propuesta de los productores de coca -lo cual revivirá el potencial de conflicto.
Un nuevo ángulo: petróleo en Chapare
Mientras, los partidarios de la guerra comenzaron a poner sus esperanzas en otro suceso: el descubrimiento de petróleo en Chapare. Repsol-YPF ha informado el hallazgo y ahora está perforando un segundo pozo para confirmar la evaluación de su potencial (se habló de más de 3m de barriles, con la ventaja agregada, de acuerdo con funcionarios de la compañía, que la perforación ahí cuesta menos de una décima parte de lo que se paga para perforar por gas en el Chaco).
La conexión con los cocaleros es que éstos, poniéndose un manto ambientalista (que tiene su gracia, considerando el derrame en gran escala de los solventes utilizados en el procesamiento de la cocaína), han anunciado que se opondrán, por la fuerza si es necesario, a cualquier contaminación del área por las empresas petroleras. Algunos de sus líderes han ido aun más lejos, diciendo que evitarían cualquier extracción de recursos no-renovables.
Hasta ahora sólo hubo retórica beligerante, pero el gobierno vigila por cualquier intento de acción que pueda proveer la excusa que está esperando.