Informe Latinoamericano
CUBA: Líder disidente 'era informante de la policía'
Algunos afirman que la denuncia es un montaje del gobierno para debilitar a la oposición: un reciente retornado dice no estar sorprendido.
Luego de larga expectativa, se conoció el libro escrito por Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo, con material gentilmente proveído por la inteligencia del estado, El Camaján ('El Camaleón'). Fue anunciado como la exposición del 'lado oscuro' del mundo de los disidentes cubanos; en este caso, el más notable rasgo del libro de 67 páginas resultó ser la afirmación que uno de los más conocidos activistas de derechos humanos, Elizardo Sánchez, fue informante de los servicios de seguridad, con el nombre clave Juana, desde 1997. El libro muestra a Sánchez fotografiado en lo que supuestamente es una ceremonia en el ministerio del interior, donde recibía honores por sus servicios.
Estratagema vs. buena pantalla
Sánchez dirige la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), una organización declarada ilegal por el gobierno. El reaccionó ante la publicación rechazándola como un 'montaje' diseñado para debilitar a la oposición cubana.
También distribuyó copias de una entrevista concedida en 1998, en la cual él admite abiertamente que mantiene 'contactos regulares con oficiales de alto rango de la policía política de la isla.' En esa ocasión argumentó que esos contactos eran ineludibles cuando se busca resolver problemas, considerando la naturaleza del régimen: 'No había otros canales.' En la entrevista, Sánchez dice que sus discusiones con la policía eran sobre 'problemas concretos, prácticos, de mi grupo de derechos humanos. Los cínicos dice que sería una buena pantalla.
La versión de Sánchez fue avalada de inmediato por renombrados miembros de la oposición, como Vladimiro Roca y Osvaldo Payá. El Departamento de Estado de EU también intervino, a través del vocero Richard Boucher, que dijo que era otro intento del régimen cubano para 'crear divisiones en la oposición y enfrentar unos contra otros a aquellos que están dedicados a una reforma real.'
Si ese era el propósito, el resultado aparentemente fue un éxito. Eloy Gutiérrez Menoyo, el ex comandante que retornó recientemente luego de 20 años de exilio [IL-03-31]. Su respuesta a la afirmación en El Camaján, fue que no esta sorprendido 'en lo más mínimo'. Cuando él anunció su decisión de quedarse en Cuba para activar en la oposición política, él mismo dio un golpe al entorno opositor diciendo que 'una oposición independiente no es una oposición manipulada por la Sección de Intereses de EU.'
La reacción de Elizardo Sánchez ante el regreso de Gutiérrez Menoyo fue sugerir que había sido montado por el gobierno: 'Es posible que haya sido una decisión tomada en el más alto nivel dentro de la isla.' Mucho de esta misma actitud fue adoptada por las principales organizaciones de cubanos exiliados en EU.
Luego de larga expectativa, se conoció el libro escrito por Arleen Rodríguez y Lázaro Barredo, con material gentilmente proveído por la inteligencia del estado, El Camaján ('El Camaleón'). Fue anunciado como la exposición del 'lado oscuro' del mundo de los disidentes cubanos; en este caso, el más notable rasgo del libro de 67 páginas resultó ser la afirmación que uno de los más conocidos activistas de derechos humanos, Elizardo Sánchez, fue informante de los servicios de seguridad, con el nombre clave Juana, desde 1997. El libro muestra a Sánchez fotografiado en lo que supuestamente es una ceremonia en el ministerio del interior, donde recibía honores por sus servicios.
Estratagema vs. buena pantalla
Sánchez dirige la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), una organización declarada ilegal por el gobierno. El reaccionó ante la publicación rechazándola como un 'montaje' diseñado para debilitar a la oposición cubana.
También distribuyó copias de una entrevista concedida en 1998, en la cual él admite abiertamente que mantiene 'contactos regulares con oficiales de alto rango de la policía política de la isla.' En esa ocasión argumentó que esos contactos eran ineludibles cuando se busca resolver problemas, considerando la naturaleza del régimen: 'No había otros canales.' En la entrevista, Sánchez dice que sus discusiones con la policía eran sobre 'problemas concretos, prácticos, de mi grupo de derechos humanos. Los cínicos dice que sería una buena pantalla.
La versión de Sánchez fue avalada de inmediato por renombrados miembros de la oposición, como Vladimiro Roca y Osvaldo Payá. El Departamento de Estado de EU también intervino, a través del vocero Richard Boucher, que dijo que era otro intento del régimen cubano para 'crear divisiones en la oposición y enfrentar unos contra otros a aquellos que están dedicados a una reforma real.'
Si ese era el propósito, el resultado aparentemente fue un éxito. Eloy Gutiérrez Menoyo, el ex comandante que retornó recientemente luego de 20 años de exilio [IL-03-31]. Su respuesta a la afirmación en El Camaján, fue que no esta sorprendido 'en lo más mínimo'. Cuando él anunció su decisión de quedarse en Cuba para activar en la oposición política, él mismo dio un golpe al entorno opositor diciendo que 'una oposición independiente no es una oposición manipulada por la Sección de Intereses de EU.'
La reacción de Elizardo Sánchez ante el regreso de Gutiérrez Menoyo fue sugerir que había sido montado por el gobierno: 'Es posible que haya sido una decisión tomada en el más alto nivel dentro de la isla.' Mucho de esta misma actitud fue adoptada por las principales organizaciones de cubanos exiliados en EU.