Informe Latinoamericano - 21 de octubre de 2003
BOLIVIA: Rápida reacción de Lula y Kirchner
Enviados de alto nivel se dieron prisa para ayudar a hallar una solución pacífica que mantenga las cosas dentro del marco constitucional.
El 16 de octubre, cuando la crisis en Bolivia amenazaba quedar fuera de control, los presidentes de Brasil y Argentina, Lula da Silva y Néstor Kirchner, decidieron intervenir en conjunto en lo que fue descrito como 'un intento de reunir a las partes' detrás de una 'pacífica' solución que 'respete el imperio de la ley'. Los términos elegidos son importantes, considerando el contexto: anteriores declaraciones desde fuera de Bolivia se concentraron el apoyo al 'orden constitucional', y un funcionario de la OEA enturbió las aguas proclamando que al exigir la renuncia del Presidente, como estaban haciendo los manifestantes bolivianos, era 'inconstitucional.'
Dos enviados de alto nivel fueron despachados: Marco Aurélio García, uno de los diseñadores de la política exterior de Lula, y Eduardo Sguiglia, secretario para asuntos de América Latina de la cancillería argentina. Desde un principio, el mensaje que llevaban era que una solución verdaderamente constitucional, considerando la situación de ingobernabilidad, sería la renuncia de Goni Sánchez de Lozada y su sucesión por el Vice-Presidente Carlos Mesa.
García más tarde rememoró que durante su primera reunión con Goni, él mostró poca inclinación a renunciar, pero eso fue alterado al pasar las horas y fue dejado virtualmente sin apoyo político. Su más importante socio, el MIR, ya había señalado que tomaba distancia cuando salió en apoyo de la reforma constitucional -una de las exigencias de los manifestantes.
Esto fue seguido por la deserción del NFR, que se unió al coro que exigía la renuncia del Presidente. Uno de los primeros en transmitir a todo el mundo que Goni había decidido renunciar, fue García.
La evaluación sobre cuánto influyó el esfuerzo brasileño-argentino en el resultado, varía de una fuente a otra. García ha dicho que 'de ninguna forma' habían influenciado él o Sguiglia sobre la decisión de Goni. El canciller argentino Rafael Bielsa, sin embargo, dijo que el esfuerzo conjunto de los dos gobiernos fue 'decisivo'. Brasil fue el primer país en ofrecer, el 17 de octubre, su 'total disposición a colaborar con el nuevo gobierno boliviano'. El Grupo Río siguió el ejemplo, avalando de manera significativa la solución 'constitucional y democrática' a la crisis.
El 16 de octubre, cuando la crisis en Bolivia amenazaba quedar fuera de control, los presidentes de Brasil y Argentina, Lula da Silva y Néstor Kirchner, decidieron intervenir en conjunto en lo que fue descrito como 'un intento de reunir a las partes' detrás de una 'pacífica' solución que 'respete el imperio de la ley'. Los términos elegidos son importantes, considerando el contexto: anteriores declaraciones desde fuera de Bolivia se concentraron el apoyo al 'orden constitucional', y un funcionario de la OEA enturbió las aguas proclamando que al exigir la renuncia del Presidente, como estaban haciendo los manifestantes bolivianos, era 'inconstitucional.'
Dos enviados de alto nivel fueron despachados: Marco Aurélio García, uno de los diseñadores de la política exterior de Lula, y Eduardo Sguiglia, secretario para asuntos de América Latina de la cancillería argentina. Desde un principio, el mensaje que llevaban era que una solución verdaderamente constitucional, considerando la situación de ingobernabilidad, sería la renuncia de Goni Sánchez de Lozada y su sucesión por el Vice-Presidente Carlos Mesa.
García más tarde rememoró que durante su primera reunión con Goni, él mostró poca inclinación a renunciar, pero eso fue alterado al pasar las horas y fue dejado virtualmente sin apoyo político. Su más importante socio, el MIR, ya había señalado que tomaba distancia cuando salió en apoyo de la reforma constitucional -una de las exigencias de los manifestantes.
Esto fue seguido por la deserción del NFR, que se unió al coro que exigía la renuncia del Presidente. Uno de los primeros en transmitir a todo el mundo que Goni había decidido renunciar, fue García.
La evaluación sobre cuánto influyó el esfuerzo brasileño-argentino en el resultado, varía de una fuente a otra. García ha dicho que 'de ninguna forma' habían influenciado él o Sguiglia sobre la decisión de Goni. El canciller argentino Rafael Bielsa, sin embargo, dijo que el esfuerzo conjunto de los dos gobiernos fue 'decisivo'. Brasil fue el primer país en ofrecer, el 17 de octubre, su 'total disposición a colaborar con el nuevo gobierno boliviano'. El Grupo Río siguió el ejemplo, avalando de manera significativa la solución 'constitucional y democrática' a la crisis.