Informe Especial - septiembre 2003

Indios: principal esperanza del ex dictador

Guatemala 17 February 2004 Modified: 19 September 2003 243 views
Los indí­genas están escasamente representados en la arena polí­tica; el impacto de la guerra interna ha producido pasividad y vulnerabilidad a la demagogia. Mientras tanto, sólo uno de cada 10 indí­genas vive por encima de la lí­nea de pobreza.

Este año, por primera vez, iba a competir un Maya por la presidencia: Rigoberto Quemé Chay, dos veces electo alcalde de Quetzaltenango, la segunda más grande ciudad del paí­s. Era el candidato de la coalición de izquierda Alianza Nueva Nación (ANN), el Centro de Acción Social (Casa) y 14 organizaciones civiles. Pero a mediados de agosto, se retiró de la carrera, ostensiblemente debido a las disputas sobre las candidaturas dentro de la coalición. Las encuestas mostraban que atraí­a sólo 1,5% de las preferencias.

Irónicamente, al mismo tiempo, varios analistas informaban de un incremento en el apoyo campesino para el ex dictador militar Efraí­n Rí­os Montt, uno de los hombres responsables de la muerte de más de 50.000 personas, la mayorí­a indí­gena, en la campaña de contrainsurgencia de los '80 -que también produjo la fuga al exterior de unos 120.000, el desplazamiento de cerca de un millón, y el reclutamiento forzoso de unos 900.000 indios en las 'patrullas de autodefensas civiles' (PAC) que cometieron muchas de las atrocidades. En áreas urbanas, Rí­os Montt está en un pobre tercer lugar, o peor.

Muchos analistas han atribuido la baja participación polí­tica de los indí­genas de Guatemala a los efectos posteriores de esa experiencia, combinados con la polí­tica del gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), el partido de Rí­os Montt, de proveer fertilizantes a bajo costo, créditos baratos y servicios de salud a los campesinos. Evidencias anecdóticas muestran un alto grado de aprecio a eso entre los pobres rurales, que son predominantemente indí­genas, aun si esos gestos han hecho poco para reducir la escala de la pobreza indí­gena. De la población indí­gena, sólo 10% se estima que vive por encima de la lí­nea de pobreza (contra 26% de la población no indí­gena). Para poder sobrevivir, cada año cerca de 1m de indí­genas emigran de las zonas montañosas para encontrar trabajos de estación en las granjas.

Sin avance polí­tico ( ¿aún?)
Las comunidades indí­genas están escasamente representadas en la arena polí­tica. Ellas son una gran mayorí­a de más del 60% de la población, incluso en cálculos conservadores, pero en la cámara legislativa única, de 113 miembros hay sólo 16 representantes de extracción indí­gena -un hecho que usualmente se achaca a los formalismos de parte de la estructura polí­tica. Aunque vale señalar que, en términos de porcentajes, están levemente mejor representados que en Ecuador, un paí­s con un partido indí­gena bastante sólido y establecido (ver páginas 4-7). Igualmente, el éxito de Quemé como alcalde de Quetzaltenango sugiere algo más que un mero formalismo.

Hay organizaciones indí­genas muy crí­ticas en Guatemala, como la Fundación Rigoberta Menchú (fruto del premio Nobel otorgado a su internacionalmente renombrada fundadora), la Coordinadora Nacional de los Pueblos Indí­genas de Guatemala y la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (que encabeza los esfuerzos para mantener vivos los muchos lenguajes indí­genas del paí­s). Estas han sido instrumentales para asegurar la aprobación de varias legislaciones pro-indí­genas, como la reciente ley contra el racismo y la discriminación, pero que aún no han podido superar el trauma pos-guerra que parece haber profundizado la pasividad polí­tica a nivel de base.

Guatemala: principales grupos indí­genas
N ° de miembros
Quiché
750
Mam
550
Cakchiquel
400
Kekchí­
340
Kanjobal
70
Chortí­
60
Pocomchí­
60
Tzutujil
56