Informe Latinoamericano - 6 de abril de 2004
HAITI: Negocian un rol formal para rebeldes
El primer paso para dar un rol formal en la seguridad de Haití a los rebeldes armados liderados por Guy Philippe, fue dado en negociaciones directas entre él y el más alto funcionario policial en el departamento del norte, Renan Etienne. Ignorando las objeciones elevadas por EU y las ONG de derechos humanos, los militares franceses supervisan el proceso.
Etienne tuvo problemas cuando, luego de asumir su cargo (antiguo puesto de Guy Philippe), intentó reubicar a la policía en las estaciones abandonadas cuando el levantamiento. Algunos policías tuvieron que retirarse de nuevo, cuando la gente afirmó que prefería confiar su seguridad a los rebeldes.
Luego de graves incidentes el 29 de marzo, Etienne se reunió en Cap-Haí¯tien con uno de los rebeldes más controvertidos, el ex líder paramilitar Louis Jodel Chamblain, que aprovechó la situación para decir que mataría al ex Presidente Jean-Bertrand Aristide si intentaba regresar. Los antecedentes de Chamblain por sus abusos contra los derechos humanos durante el gobierno militar (1991-94) lo volvió blanco de los activistas de derechos humanos dentro y fuera de Haití.
La 'lista limpia' de Philippe
El 31 de marzo, Etienne se reunió con Philippe en el Hotel Mont Joli en Cap-Haí¯tien en una reunión a puertas cerradas, bajo protección de soldados franceses. Etienne le dijo a Philippe que no objetaba que algunos rebeldes ingresen a la fuerza policial, luego de ser investigados. El líder rebelde se había anticipado enviando al ministro del interior y de seguridad nacional, Hérard Abraham una lista de 1.500 ex soldados que 'no tienen antecedentes criminales y que no han estado involucrados en actos ilegales.'
Luego dijo a la prensa que su objetivo era hallar una ubicación para los ex soldados hasta que el gobierno decida si volverá a crear o no un ejército -una iniciativa favorecida por Abraham pero a la que se opone EU. Philippe dice que no cuestionará si los ex soldados son asignados a la policía o cualquier otro servicio, 'toda vez que puedan ejercer funciones de seguridad.'
El gobierno ya ha mostrado signos claros de simpatía hacia los rebeldes; el primer ministro Gérard Latortue los ha llamado 'combatientes de la libertad'. Aunque hay ambivalencia hacia la fuerza policial, vista como instrumento de los peores aspectos del gobierno de Aristide. En Cap-Haí¯tien un alto oficial de la policía ha sido arrestado por su supuesta participación en un ataque contra manifestantes pro-Aristide, donde murieron siete personas -uno fue un periodista español. Hay que decir que en la misma ciudad otros cinco policías fueron arrestados acusados de haber dado muerte a cinco partidarios de Aristide.
¿Extradición para Aristide?
El gobierno de Latortue, desconcertado por el hecho que Aristide, lejos de desvanecerse en el exilio, ha encontrado apoyo en el exterior y está al alcance, en Jamaica, de cualquier llamada de teléfono móvil, ahora busca llevarlo ante las cortes para responder acusaciones que van de malversación de fondos hasta el de estar involucrado en la muerte de oponentes políticos.
Bernard Gousse, ministro de justicia, dice que sus funcionarios están reuniendo evidencias para presentar cargos formales, para luego pedir su extradición. Latortue fue más allá sugiriendo que Aristide sería responsabilizado por la malversación de alrededor de US$1bn y muchas de las 300 muertes durante los disturbios que culminaron con su partida.
El Presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo se adelantó a las sutilezas legales proclamando que lo más probable era que la Caricom se oponga a cualquier intento de extraditar a Aristide. Hasta ahora la Caricom no ha reconocido a la nueva administración haitiana. Jamaica ha ofrecido refugio temporal a Aristide por razones humanitarias, pero no asilo permanente (aunque está buscando activamente un refugio permanente para él).
El 31 de marzo, Gilbert Collard, uno de los abogados de Aristide, anunció que había iniciado un juicio contra el gobierno francés bajo cargos de 'rapto, detención ilegal y amenazas.' El gobierno jamaiquino rápidamente dijo que eso no era una violación de las condiciones de la estadía de Aristide en el país. No obstante, el vocero de Aristide en Jamaica, Hunter Medley, dijo que Aristide no respondería a los alegatos de Latortue porque 'esas eran cuestiones obviamente relacionadas con la política haitiana, y el señor Aristide, mientras esté acá, ha prometido no tratar con la política de Haití.'
Etienne tuvo problemas cuando, luego de asumir su cargo (antiguo puesto de Guy Philippe), intentó reubicar a la policía en las estaciones abandonadas cuando el levantamiento. Algunos policías tuvieron que retirarse de nuevo, cuando la gente afirmó que prefería confiar su seguridad a los rebeldes.
Luego de graves incidentes el 29 de marzo, Etienne se reunió en Cap-Haí¯tien con uno de los rebeldes más controvertidos, el ex líder paramilitar Louis Jodel Chamblain, que aprovechó la situación para decir que mataría al ex Presidente Jean-Bertrand Aristide si intentaba regresar. Los antecedentes de Chamblain por sus abusos contra los derechos humanos durante el gobierno militar (1991-94) lo volvió blanco de los activistas de derechos humanos dentro y fuera de Haití.
La 'lista limpia' de Philippe
El 31 de marzo, Etienne se reunió con Philippe en el Hotel Mont Joli en Cap-Haí¯tien en una reunión a puertas cerradas, bajo protección de soldados franceses. Etienne le dijo a Philippe que no objetaba que algunos rebeldes ingresen a la fuerza policial, luego de ser investigados. El líder rebelde se había anticipado enviando al ministro del interior y de seguridad nacional, Hérard Abraham una lista de 1.500 ex soldados que 'no tienen antecedentes criminales y que no han estado involucrados en actos ilegales.'
Luego dijo a la prensa que su objetivo era hallar una ubicación para los ex soldados hasta que el gobierno decida si volverá a crear o no un ejército -una iniciativa favorecida por Abraham pero a la que se opone EU. Philippe dice que no cuestionará si los ex soldados son asignados a la policía o cualquier otro servicio, 'toda vez que puedan ejercer funciones de seguridad.'
El gobierno ya ha mostrado signos claros de simpatía hacia los rebeldes; el primer ministro Gérard Latortue los ha llamado 'combatientes de la libertad'. Aunque hay ambivalencia hacia la fuerza policial, vista como instrumento de los peores aspectos del gobierno de Aristide. En Cap-Haí¯tien un alto oficial de la policía ha sido arrestado por su supuesta participación en un ataque contra manifestantes pro-Aristide, donde murieron siete personas -uno fue un periodista español. Hay que decir que en la misma ciudad otros cinco policías fueron arrestados acusados de haber dado muerte a cinco partidarios de Aristide.
¿Extradición para Aristide?
El gobierno de Latortue, desconcertado por el hecho que Aristide, lejos de desvanecerse en el exilio, ha encontrado apoyo en el exterior y está al alcance, en Jamaica, de cualquier llamada de teléfono móvil, ahora busca llevarlo ante las cortes para responder acusaciones que van de malversación de fondos hasta el de estar involucrado en la muerte de oponentes políticos.
Bernard Gousse, ministro de justicia, dice que sus funcionarios están reuniendo evidencias para presentar cargos formales, para luego pedir su extradición. Latortue fue más allá sugiriendo que Aristide sería responsabilizado por la malversación de alrededor de US$1bn y muchas de las 300 muertes durante los disturbios que culminaron con su partida.
El Presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo se adelantó a las sutilezas legales proclamando que lo más probable era que la Caricom se oponga a cualquier intento de extraditar a Aristide. Hasta ahora la Caricom no ha reconocido a la nueva administración haitiana. Jamaica ha ofrecido refugio temporal a Aristide por razones humanitarias, pero no asilo permanente (aunque está buscando activamente un refugio permanente para él).
El 31 de marzo, Gilbert Collard, uno de los abogados de Aristide, anunció que había iniciado un juicio contra el gobierno francés bajo cargos de 'rapto, detención ilegal y amenazas.' El gobierno jamaiquino rápidamente dijo que eso no era una violación de las condiciones de la estadía de Aristide en el país. No obstante, el vocero de Aristide en Jamaica, Hunter Medley, dijo que Aristide no respondería a los alegatos de Latortue porque 'esas eran cuestiones obviamente relacionadas con la política haitiana, y el señor Aristide, mientras esté acá, ha prometido no tratar con la política de Haití.'