Informe Latinoamericano - 7 de julio de 2004
PERU: ¿Quién manipuló los disturbios de Ayacucho?
Bastó el rumor que el gobierno estaba por abolir la educación libre para los maestros de Ayacucho, para iniciar una protesta que en cuestión de días se convirtió en disturbios y descontrol. El gobierno culpó a 'infiltrados' de Sendero Luminoso, provocando una nueva ronda de demostraciones de protesta. El malestar parece probable que crezca hasta un pico a mediados de julio, cuando varias organizaciones han convocado a una protesta nacional, que coincidirá con el torneo de fútbol por la Copa América en siete ciudades.
No está claro cómo se inició el rumor, pero lo tomó el ala radical de Sutep, el sindicato de maestros, liderado por Roberto Huaylanaya. Aderezado con informes que la nueva legislación educativa había sido 'elaborada por el Departamento de Estado de EU', se volvió la bandera para la toma, el 26 de junio, del consejo de Ayacucho y el ministerio regional de educación. Cinco días después, la policía desalojó a los manifestantes, y eso provocó disturbios en los que los edificios tomados, la corte y dos hoteles, fueran saqueados e incendiados.
El gobierno envió 150 oficiales de una unidad de elite de la policía para restaurar el orden. Javier Reátegui, ministro del interior, afirmó que la violencia había sido provocada por 'un grupo infiltrado de Sendero Luminoso'. Como evidencia, el gobierno desplegó secuencias de videos que mostraban leyendas ensalzando a Sendero. La fiscal para delitos terroristas, Sonia Medina Calvo, ha iniciado procedimientos contra Huaynalaya y otros tres líderes de Sutep.
Revaluando a Sendero
Mientras que el año pasado el gobierno tendía a minimizar los informes sobre un 'resurgimiento' de Sendero, en los últimos tiempos lo ha acusado tentativamente por una serie de incidentes, como el linchamiento en Ilave y emboscadas sobre la que se informó a patrullas de la policía y el ejército.
El 24 de junio, el ejército informó que un soldado había sido muerto en un ataque senderista sobre un pequeño campamento de ingenieros militares en Huanta, Ayacucho. El ministerio de defensa anunció luego que se haría una segunda autopsia debido a sospechas que la muerte del soldado pudo deberse a otras causas. Esto no impidió que un senderólogo, el retirado General Eduardo Fournier, exprese que el ataque confirmó los temores que Sendero está embarcado en un proceso de 'reorganización política y militar'.
Otro observador de Sendero, Carlos Tapia, sugiere que debe prestarse atención al trabajo ideológico desarrollado por los senderistas. Las nuevas generaciones, dijo, abandonaron la vieja estrategia de atacar a la población civil -y mientras que las fuerzas de seguridad tienen la experiencia de derrotar militarmente a Sendero, pueden ser tomados desprevenidos por el giro en la estrategia política.
Condena política
El surgimiento de la violencia fue condenado por el Foro del Acuerdo Nacional, el esquema establecido como medio para las discusiones entre el gobierno, los partidos políticos y las organizaciones sociales. El vocero del Foro, Víctor Andrés García Belaúnde, casi repite la línea del gobierno sobre infiltración de senderistas, pero mencionó como causas 'la manipulación por algunos partidos interesados, la ignorancia y la intención de construir una protesta más
grande.'
El Foro pudo responder con tanta rapidez a los hechos, porque ya estaba reunido -con el propósito de discutir la protesta nacional planeada para el 14 de julio. Con su atención desviada, no llegó a tratar ese tema.