Informe Latinoamericano - 29 de setiembre de 2004

VENEZUELA: La oposición se debilita antes de las elecciones

Paises Andinos 13 October 2004 Modified: 13 October 2004 2 views

El 21 de setiembre, Antonio Ledezma, se convirtió en el tercer prominente lí­der de la oposición en retirarse de la Coordinadora Democrática (CD) -justo cuando ésta anunciaba la formación de un 'comando unificado' para las elecciones estatales y municipales del 31 de octubre. No fue el último: en cuestión de dí­as fue seguido por el diputado Julio Borges, lí­der de Primero Justicia (PJ), y otra figura lí­der de la oposición, Henrique Salas Romer, y se predice que habrá más deserciones. Los desertores tienen una cosa en común: ellos desean que la oposición realice un boicot a las elecciones.

Toda la oposición considera fraudulenta la victoria del Presidente Hugo Chávez en el referéndum. La mayorí­a también cuestiona la legitimidad de las próximas elecciones (sobre la base del fracaso en cerrar a tiempo los padrones electorales, o la decisión de la autoridad electoral de usar conteo computarizado, no manual). El mayor partido de oposición, Acción Democrática (AD, social-demócrata), lidera el campo de los que sostienen que se debe competir en las elecciones. El lí­der de AD, Henry Ramos, dijo la semana pasada que el llamado a boicotear las elecciones proviene de 'quienes no tienen ni candidatos ni votos [actuando] de manera irresponsable e incluso criminal, porque la frustrar las alternativas electorales, ellos fomentan la esperanza de un resultado basado en la fuerza.'

Exceso de candidatos
Entre los que pretenden participar en las elecciones, la mayorí­a concuerda que la única chance de ganar es si presenta un candidato único para cada cargo. Aunque por ahora, cada partido ha registrado a sus propios candidatos. Ya se registraron 5.000 para competir por 23 gobernaciones estatales, la alcaldí­a de Caracas, y 337 gobiernos municipales [los venezolanos se refieren a las autoridades estatales como 'gobiernos regionales']. La oposición ahora controla nueve estados y 150 municipalidades, comparado con 14 y 187, respectivamente, controlados por el campo pro-gobierno. El cuadro real es más complejo que eso, pues en muchos casos el control fue obtenido por coaliciones que desde entonces se han separado, con sus miembros quedando en ambos lados de la división.

Ramos explica que los partidos de oposición han registrado sus candidatos propios 'con la condición que cuando llegue el momento elegiremos al mejor ubicado para garantizar la victoria, y se convertirá en candidato único.' La selección de esos candidatos únicos se piensa que se hará por consensos entre lí­deres de la oposición; si eso no puede materializarse, ellos dicen que recurrirán a una 'encuesta de opinión confiable'.

Faltando poco menos de cinco semanas, algunos temen que la selección se está dejando para muy tarde. Eduardo Fernández, lí­der de Copei (la otra mitad del duopolio polí­tico de Venezuela, que sobrevive apenas), dijo la semana pasada: 'Es tiempo de poner fin al festival de candidaturas de la oposición, muchos de los cuales no representan absolutamente nada. Mientras estamos distraí­dos por eso, los candidatos del gobierno avanzan con todo en sus campañas.'

Por ahora, todo lo que la oposición pudo hacer es designar un 'comando electoral unificado' liderado por Eduardo Lapi (gobernador de Yaracuy) y que incluye a Enrique Mendoza (gobernador de Miranda), Manuel Rosales (gobernador de Zulia), Alfredo Peña (alcalde de Caracas) y Leopoldo López (alcalde de la municipalidad de Chacao, de Caracas).

Lapi anunció que la primera tarea del comando unificado, no será organizar las candidaturas, sino 'exigir del consejo nacional electoral (CNE) que se adhiera a la ley electoral.' Especí­ficamente, lo que desean es retornar al conteo manual, para prevenir, dicen, el 'fraude' cometido en el referéndum revocatorio.

Los desertores
La organización empresarial Fedecámaras fue la primera en retirarse luego del referéndum [IL-04-33]. A principios de setiembre, un lí­der empresarial que seguí­a en la CD, Rafael Alonzo, siguió el ejemplo. Casi al mismo tiempo, Andrés Velázquez, secretario general de Causa Radical (Causa R), dijo que su partido se retiraba. El 21 de setiembre, Antonio Ledezma, lí­der de Alianza Bravo Pueblo (ABP), anunció: 'He decidido que simplemente no retornaré a la Coordinadora.' Esos tres anunciaron, por separado, que organizarán campañas para boicotear las elecciones de octubre a menos que el CNE revise los padrones electorales y 'obedezca la ley' sobre conteo manual de votos.

Ledezma abandonó AD hace dos años, para fundar ABP. Causa R existe desde hace más tiempo: en algún momento, sus victorias en elecciones estatales y municipales, basadas en un discurso izquierdista, parecí­an augurarle un futuro como el 'tercer partido', que podrí­a superar el duopolio mantenido por AD y Copei -pero no estuvo a la altura de las expectativas.

El 24 de setiembre un grupo de oposición más substancial, Primero Justicia (PJ), también se retiró de la Coordinadora. Su lí­der, Julio Borges, dijo que su intención era convertirse en 'el primer partido de alternativa de Venezuela [que] borrará la lí­nea divisoria entre chavistas y antichavistas [y construir] la unidad del paí­s, no la de unos pocos polí­ticos.' A su lado estaba el alcalde Chacao, Leopoldo López, que dos dí­as antes habí­a sido designado miembro del 'comando electoral unificado'. PJ fue fundado hace cuatro años y ahora es uno de los pocos partidos de oposición con representación en la asamblea nacional (5 de las 165 bancas). La lí­nea oficial del partido ha sido boicotear las elecciones de octubre.

El ex candidato presidencial Henrique Salas Romer, lí­der de Proyecto Venezuela ha estado diciendo que la ruptura de la Coordinadora era algo bueno 'CD es una experiencia polí­tica que debe desaparecer,' dice. 'Lo que ha estado ocurriendo continuará hasta que hallemos un camino que permita, por un lado, la coordinación de varias fuerzas polí­ticas [de la oposición], y por el otro, la posibilidad que puedan emerger independientemente nuevos liderazgos, más allá de esa coordinación.'

Agrega que la CD comenzó a equivocarse cuando, en vez de concentrarse en ser un efectivo órgano coordinador, trató de imponer una macro-camarilla donde, al lado de algunos buenos elementos, también habí­a otros que han entorpecido la elaboración de una polí­tica nacional, y que trataron de convertirse en el grupo que decidí­a sobre las designaciones para posiciones de liderazgo.'

Salas Romer está realizando una solitaria campaña para persuadir a la 'comunidad internacional' que el aval a los resultados del referéndum revocatorio de mandato, hecho por el Centro Carter fue un error, debido a 'complicidad o ingenuidad'. Hablando en Bogotá la semana pasada, él decí­a: 'Los gobiernos populistas son fáciles de vencer, en Venezuela eso es lo que ha ocurrido [en el referéndum revocatorio], y por un amplio margen. Lo que es difí­cil es vencerlos en una elección, especialmente cuando ellos controlan a la autoridad electoral, utiliza máquinas electrónicas bi-direccionales y son ayudados por intereses internacionales extranjeros que avalan los resultados contrarios a la voluntad del pueblo.'