Informe Latinoamericano - 15 de diciembre de 2004
NICARAGUA: Bolaños aparece con posibilidades muy remotas
El Presidente Enrique Bolaños no ha renunciado. En cambio, denunció las reformas constitucionales aprobadas por la asamblea nacional como preludio de un golpe de estado, luego anunció que presentaría tres propuestas de reformas constitucionales propias, y que enfrentaría a las reformas de la oposición en 'todos los tribunales y cortes del mundo'.
'Si las reformas [de la oposición] entran en vigor,' dijo el 9 de diciembre ante una clase de cadetes del ejército que se graduaba, 'no habría más democracia, que implica igualdad jerárquica entre los poderes; sería una dictadura -un poder por encima de los otros.' Las reformas reducen drásticamente los poderes de la presidencia, en la mayoría de los casos introduciendo controles del congreso y balances comunes a varios países latinoamericanos. Sólo en un caso, van más allá de eso: cuando otorgan a la asamblea el poder de anular el veto presidencial por mayoría simple, en vez de los dos tercios estipulados.
Al día siguiente, Bolaños anunció tres propuestas de reformas constitucionales que presentaría. La primera, dijo, prohibiría la reelección presidencial por completo. La segunda, aseguraría (no dijo cómo) que los legisladores electos respondan a los intereses de sus distritos, no los de los caudillos del partido. El tercero establecería que las enmiendas constitucionales deben ser ratificadas por el electorado en un referéndum.
Bolaños también anunció que miembros de su gabinete buscarían de la corte de apelaciones de Managua, una orden judicial contra las reformas aprobadas por la asamblea. Por su parte, dijo que si fuera necesario apelaría a la carta democrática de la OEA o a 'mecanismos de la ONU' diseñados para situaciones donde exista 'peligro de ruptura del orden constitucional'
Sin mucho margen
El problema que él afronta es que sus movidas tienen poca chance de éxito. Los Liberales y Sandinistas, controlan en juntos 79 de las 91 bancas en la asamblea, lo que significa que carece de votos para la aprobación de sus reformas. La corte de apelaciones es improbable que tome acción contra un acto de la asamblea, y si lo hace, la cuestión puede llegar a la corte suprema -que Bolaños describe como dominada por los dos partidos de la oposición. Y le será difícil persuadir a la OEA que invoque la carta democrática e intervenga, y los 'mecanismos de la ONU' que él ha citado, no
existen.
Eso reduce sus chances a dos: que la presión de EU persuada a los Liberales a romper su alianza con los Sandinistas [IL-04-47], o que pueda ser capaz de dar un golpe -una opción que requeriría la disposición de parte del ejército y seguridades de un aval después del hecho, de EU y sus vecinos latinoamericanos. De las dos chances, la primera es la única que suena, aunque remotamente, plausible.
Lo único que Bolaños tiene a su favor es el retraso en la promulgación de las reformas constitucionales. Ellas requieren que sean ratificadas en una segunda sesión de la legislatura. Aún no se ha fijado una fecha, pero son pocos los que esperan que la votación tenga lugar antes de finales de enero.