Informe Latinoamericano - 22 de febrero de 2006
Pobreza y crecimiento = el huevo y la gallina
Se necesita crecimiento para reducir la pobreza. Eso es aceptado. Lo que debe comprenderse, dice un estudio del Banco Mundial, sobre América Latina y el Caribe -identificada como una de las regiones con mayor desigualdad del mundo- es que se necesita reducir la pobreza para lograr tasas sustanciales de crecimiento. Es la única vía, dice, para romper el círculo vicioso en el cual el bajo crecimiento produce elevada pobreza, y la elevada pobreza, a su vez, produce bajo crecimiento.
El mensaje central del estudio, Reducción de la Pobreza y Crecimiento: Círculos Virtuosos y Viciosos, hecho por los economistas del Banco Mundial, Guillermo Perry, Omar Arias, Humberto López, William Maloney y Luis Serven, es que el crecimiento es clave para reducir la pobreza, la misma pobreza impide el logro de tasas altas y sustentables de crecimiento en América Latina, que es una de las regiones con mayores desigualdades del mundo, con casi un cuarto de la población viviendo con menos de US$2 por día.
Pamela Cox, vice-presidenta del Banco Mundial para América Latina y Caribe, dice: 'El desempeño económico de América Latina en la última década, ha sido decepcionante, con la región detrás de las dinámicas economías de Asia. Entre otras cosas, la misma pobreza impide el crecimiento de la región y a menos que se afronten las limitaciones que afectan a los pobres, permanecerá elusivo un fuerte crecimiento.' China tuvo un crecimiento anual per cápita de 8,5% entre 1981 y 2000, reduciendo la pobreza en 42 puntos porcentuales, en América Latina el PBI declinó en 0,7% durante los '80 y aumentó en alrededor de 1,5% por año en los '90, sin cambios significativos en los niveles de pobreza.
De acuerdo con el estudio, una caída de 10% en los niveles de pobreza, si otras cosas siguen igual, puede elevar el crecimiento económico en 1%. A su vez, 10% de incremento en los niveles de pobreza reduce la tasa de crecimiento en 1% y reduce la inversión hasta en 8% del PBI, en especial en países con sistemas financieros subdesarrollados. Eso se debe a que los pobres, que carecen de acceso al crédito y al seguro, no están en posición de emprender muchas de las actividades rentables que alimentan la inversión y el crecimiento.
La carencia de infraestructura en las regiones pobres, no atrae inversiones. Las familias pobres, enfrentadas con escuelas deficientes y alto costo de oportunidad, invierten menos en la educación de sus hijos. Los países pobres, incapaces de moderar las disparidades de ingreso, hallan las tensiones sociales exacerbadas, lo que a su vez, dificulta que florezca un clima saludable para los negocios.
Guillermo Perry, economista jefe del Banco Mundial para la región, dice: 'A fin de avanzar de un círculo vicioso a un círculo virtuoso, necesitamos lanzar un ataque de amplia base sobre la pobreza, que realimente un mayor crecimiento, que a su vez reducirá la pobreza. Luchar contra la pobreza no sólo es bueno para los pobres; es también un buen negocio para toda la sociedad.' El estudio dice que una estrategia de reducción de la pobreza pro-crecimiento, debe apuntar a mejorar la calidad de la educación, expandir la cobertura a niveles secundarios y terciarios, e impulsar la inversión en infraestructura para beneficiar a regiones postergadas e incrementar el acceso de los pobres a los servicios públicos.
Además, esa clase de estrategia necesita extender el acceso al crédito y servicios financieros, preservar la estabilidad macroeconómica, e implementar efectivas políticas sociales, como programas de transferencia de dinero condicionada, que provee dinero a las familias pobres toda vez que mantengan a sus hijos en las escuelas y los lleven al doctor.
El estudio dice que las estrategias de reducción de la pobreza son importantes para complementar políticas pro-crecimiento como liberalización del comercio que, aunque esencial para el crecimiento a largo plazo y reducción de la pobreza, pueden tener efectos negativos a corto plazo sobre la pobreza y la desigualdad. 'Los beneficios del comercio pueden mejorar si sus acuerdos se complementan con inversiones en infraestructura, educación, y transferencias para regiones pobres y trabajadores agrícolas que pueden sufrir en la transición,' dice Perry.
A fin de proseguir una estrategia de reducción de la pobreza, pro-crecimiento, el estudio recomienda que los países primero mejoren la equidad de sus programas de gasto público, apuntando a los que realmente los necesitan en vez de gastar recursos en subsidios a programas para los más acomodados, como consumo de energía, pensiones, y universidades públicas. Además, los países necesitan mejorar la eficiencia de sus políticas sociales y, en la mayoría de los casos, elevar la recolección de impuestos a través de sistemas fiscales que minimicen los efectos adversos sobre la inversión.
'Convertir al estado en un agente que promueva la igualdad de oportunidades y practique una eficiente redistribución es, quizá, el más crítico desafío que afronta América Latina en la implementación de mejores políticas, que simultáneamente estimulen el crecimiento y reduzcan la desigualdad y la pobreza', dice el estudio.
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Retrato de la desigualdad |
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