Informe Latinoamericano - 16 de agosto de 2006

HAITI: Préval adopta lí­nea más dura sobre la violencia

Centroamerica y caribe 16 August 2006 Modified: 16 August 2006 1 views

Un secuestro y asesinato de alto perfil la semana pasada, se convirtió en el icono de la nueva ola de violencia que cubre a Port-au-Prince, que ya cobró al menos 85 vidas e incluye al menos 60 secuestros en julio, impulsando al Presidente René Préval a advertir que cualquier miembro de banda que no opte por el desarme 'morirá'. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha solicitado una extensión del mandato de Minustah, que expira el 15 de agosto, pero eso fue retrasado en atención al conflicto en el Lí­bano.

Annan pidió una extensión durante la visita de 24 horas a Haití­ a principios de agosto. Cuatro dí­as luego de partir, Port-au-Prince fue sacudido por la noticia que el anciano empresario de origen italiano, Guy Vitiello, fue muerto a palos en su casa en el distrito Musseau, en el este de la capital, y que su esposa Gigliola habí­a sido secuestrada. El negocio de zapatos de Vitiello en el Boulevard Jacques Dessalines es un hito desde hace tiempo; su reputación ha llevado a la incorporación de la palabra vityelo al Créole, con el significado de caminar.

Este, claro, es sólo un incidente entre varios. Cuando el primer ministro Jacques Edouard Alexis y la alta jerarquí­a policial fueron citados a una audiencia en el congreso el 10 de agosto, Ronald Lareche, que preside el comité de seguridad de la cámara baja, recitó las sombrí­as estadí­sticas citadas arriba, más la información que 264 personas fueron heridas por disparos en los pasados dos meses (158 de ellas en Martissant, escenario de una continua guerra entre bandas), y que en mayo-junio 11 oficiales de policí­a fueron muertos en servicio.

Alexis acusó a un 'grupo involucrado en el tráfico de drogas' de financiar la violencia y la inseguridad en la capital, para aprovecharse de la inestabilidad. Agregó, sin embargo, que la actual inseguridad es también 'polí­tica y socio-económica en su naturaleza, y que eso exige 'intervenciones socio-económicas'. Mientras Alexis y el jefe de policí­a Mario Andrésol trataban de persuadir a los legisladores que tení­an planes plausibles para enfrentar la violencia, el vocero de Minustah, David Winhurst, destacó que los esfuerzos de la fuerza de la ONU y la policí­a ya estaban desarmando a las bandas. Llamó la atención sobre las actuales operaciones en el distrito Cité Militaire (visitado brevemente por Préval la semana pasada) que, dijo, 'continuará hasta que la zona sea pacificada'. Hubo al menos 17 muertos como resultado de la operación en Cité Militaire.

Winhurst también anunció que el gobierno haitiano habí­a aprobado finalmente el plan para la reestructuración de la policí­a nacional -un esquema que el gobierno interino habí­a frenado, argumentando que algunas de sus provisiones eran inconstitucionales. El vocero no explicó cuáles (si hubo alguno) cambios se habí­an hecho al plan.

Fue durante su visita a Cité Militaire que Préval insistió en hacer del esquema de 'desarmar, desmovilizar, y reintegrar' a las bandas armadas, el punto central de su enfoque de la actual violencia. 'Los que tienen posesión de armas de fuego,' dijo, 'pueden entregarlas: eso es lo que llamamos diálogo [...] O se desarman dentro del marco del programa de desarme (DDR) o serán forzados a entregar sus armas violentamente. [Tenemos] un objetivo único: poner fin a la circulación de armas en todo el paí­s.'

La expectativa en Port-au-Prince es que el Consejo de Seguridad de la ONU, ya producida la aguardada resolución sobre el Lí­bano, esta semana va a considerar la recomendación de Annan de una extensión de un año para Minustah.