Informe Latinoamericano - 8 de junio de 2007
BRASIL: Juego ilegal de nuevo da problemas a Lula
El Presidente Lula da Silva se vio forzado a defender a su hermano, Genival "Vavá" da Silva, esta semana, por su supuesta participación en una red de apuestas ilegales. No es la primera vez que el juego ilegal causa problemas a Lula. Pero, pese a la popularidad del juego en Brasil, Lula, igual que la mayoría de la elite política del país, permanecen firmemente opuestos a legalizar ese pasatiempo.
Lula fue forzado a restar tiempo a sus compromisos en India donde estaba en visita de estado, para defender a su hermano. Lula comenzó su declaración elogiando la policía federal "por hacer un trabajo extraordinario" al desmantelar otra red de apuesta ilegal. Sin embargo, Lula pidió "serenidad" a la policía en sus investigaciones, y defendió a su hermano diciendo: "No creo que Vavá está involucrado de ninguna manera". Y lo repitió en tres ocasiones.
Los ayudantes de Lula trataron de dar un giro a la historia diciendo que el presidente estaba "irritado" por no ser informado de las sospechas de la policía sobre su hermano antes de allanar la casa de Vavá el 4 de junio. En realidad, Lula fue informado el 31 de mayo que su hermano estaba siendo investigado. Este hecho llevó a que algunos comentaristas especulen si Lula sabía que la casa de Vavá sería allanada y que la presidencia decidió usar eso para mostrar que el gobierno estaba decidido a luchar contra el delito. En verdad, Lula se apresuró a decir a los periodistas que la policía tenía derecho a investigar la casa de su hermano "porque la orden de una corte se aplica a todos los brasileños".
La relación de Vavá con Lula no fue bastante para evitar que fuera acusado por la policía federal, que llevó carpetas y una computadora para revisar, pero no lo arrestó. Para mayor complicación, el abogado de Vavá confirmó que su cliente es un amigo de Nilton César Servo, un ex diputado, acusado por la policía de ser "el jefe" que controla la red de juego ilegal. Aunque el abogado dijo que los dos eran sólo "conocidos" y no tenían relación de negocios de ningún tipo. Se suma al hecho que Vavá había usado sus relaciones con Lula para conducir una oficina que hacía lobby (que fue cerrada luego que se hicieron públicas sus actividades en 2005) y que llevó a la policía a acusarlo de tráfico de influencia.
La supuesta participación de Vavá en el juego ilegal es muy embarazosa para Lula, dado los eventos en 2004, cuando el ayudante de José Dirceu, entonces ministro de la presidencia fue grabado en un video negociando donaciones de un banquero del juego ilegal para candidatos del Partido dos Trabalhadores (PT) de Lula. Dirceu fue destituido debido a otro escándalo el año siguiente, pero aún debe responder a un caso en la corte sobre los lazos de su ayudante con el juego ilegal. Una de las 77 personas arrestadas el 4 de junio en conexión con las últimas revelaciones es Dario Morelli Filho, con lazos con Vavá y el PT.
La última operación de la policía está vinculada con otra investigación sobre el juego ilegal, que llevó a la policía federal a arrestar a varias personas en abril, incluidos jueces, acusados de "facilitar las actividades ilegales a cambio de sobornos". Sin embargo, ha habido poca cobertura sobre la popularidad del juego en Brasil, puesto fuera de la ley en 1946, sobre bases morales. En verdad, la policía federal calcula que la ahora expuesta red de juego ilegal manejaba R$250.000 (US$130.000) diarios. Los políticos brasileños, sin embargo, son firmes contra el juego, pese a los ingresos potenciales que puede producir si se legaliza la actividad. Eso podría ser porque los banqueros del juego proveían financiamiento clandestino a las campañas electorales en el pasado, algo que no podrían hacer si el juego fuera una actividad legal.
- Frenando la corrupción
El gobierno federal estableció una nueva agencia para coordinar el escrutinio de las licitaciones públicas, en un esfuerzo para frenar la corrupción. De acuerdo con la ONG Transparência Brasil, "la corrupción es intencional, y los corruptores aprovechan el desorden de la burocracia del estado para hacer ganancias". Las cifras oficiales sugieren que la corrupción cuesta unos R$40bn (US$21bn) por año debido a contratos inflados otorgados a través de ofertas irregulares y de los lobby.