Informe Latinoamericano - 28 de marzo de 2008 (ISSN 1741-7317)
BRASIL: Otro dossier provoca riña política
La semana pasada un comité parlamentario (CPI) comenzó a investigar el mal uso de tarjetas de crédito corporativos emitidas por el gobierno [IL-08-07]. Sin embargo, la CPI ha sido eclipsada por alegatos que el gobierno preparó un dossier para chantajear a la oposición y poner freno a cualquier ímpetu investigativo en el congreso. Supuestamente, el dossier contiene información confidencial sugiriendo que la previa administración opositora también malversó fondos del gobierno cuando estaba en el poder.
No es la primera vez que un dossier causa riñas políticas en Brasil. En 2006, el Presidente Lula da Silva vio decaer su ventaja electoral cuando se reveló que la dirección de su Partido dos Trabalhadores (PT) había preparado un dossier para incriminar a candidatos opositores. Nadie fue penalizado, pues el escándalo fue eclipsado por otros.
Sin embargo, ahora el alegato que personas vinculadas a Lula han preparado un nuevo dossier contra la oposición es más serio. De acuerdo con la revista Veja, el dossier fue preparado siguiendo ordenes de la ministra de la Casa Civil de Lula, Dilma Rousseff. Afirma que el dossier se dijo que había sido preparado dentro del palacio presidencial, y si se prueba que eso es verdad, dejaría poco espacio a Lula para reclamar, como él ha hecho en escándalos previos que involucraban a sus aliados cercanos, que él no ordenó nada ni sabía nada.
La seriedad del dossier es el hecho que supuestamente contiene información sobre gastos ilegales del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y su familia, como también de algunos de sus ministros, mientras él estaba en el poder. Pero algunos de los gastos supuestamente contenidos en el dossier están protegidos por razones de seguridad bajo el acta de secreto oficial.
La sugerencia que ayudantes del gobierno buscan revelar esa información a fin de frenar el intento de investigación de la oposición con la CPI, se considera "escandalosa" y "muy seria" por líderes de la oposición, que no han negado ni confirmado haber visto el dossier.
Ministros del gabinete de Lula no han sido tan discretos. Jorge Hage, titular de cuentas administrativas del gobierno, llamó "innecesaria" a la CPI, pero también dijo que "pueden aparecer cosas más serias". No dijo qué cosas serían, pero la prensa brasileña interpretó eso como una amenaza a la oposición. El ministro de planeamiento, Paulo Bernardo, fue más explícito. Dijo que la CPI debía investigar las cuentas bancarias especiales del gobierno, las llamadas cuentas tipo B, que cubren gastos imprevistos de funcionarios del gobierno, antes de la introducción de tarjetas de créditos corporativas emitidas por el gobierno. Lo dicho por Bernardo fue entendido como referencia directa a la supuesta malversación de fondos revelada en el dossier.
Efecto opuesto
Sin embargo, la oposición ahora está usando el supuesto dossier para presionar a Lula a declarar sus propios gastos, los de su familia y de sus funcionarios qu7e también están protegidos bajo el acta de secreto. En ese sentido, el dossier podría ser más dañino para Lula que para la oposición. Eso dependerá de la voluntad de los líderes de la oposición de admitir sus propias maniobras dudosas y el mal uso de fondos del gobierno mientras estaba en el poder. Para el diario O Estado de São Paulo, esa voluntad no existe. De acuerdo con el diario, la oposición y el PT de Lula ya han acordado limitar el alcance de la CPI.
- Cocaína entre los indígenas
Las autoridades brasileñas fueron forzadas a admitir que "la cocaína está presente entre los pueblos indígenas" en la Amazonía. De acuerdo a una estimación de Davi Cecilio, gerente regional de la Fundación Pueblos Indígenas (Funai) en la región de Alto Solimoes, cerca de la frontera brasileña con Colombia y Perú, uno en cada cinco nativos jóvenes son adictos a la droga. La admisión es la más embarazosa, luego que el ejército y la fuerza policial de Brasil allanaron la primera plantación de coca que se ha encontrado en Brasil la semana pasada. La plantación también estaba localizada en la región de Alto Solimoes. Algunos diarios locales sugirieron que eso era evidencia que los indígenas brasileños estaban produciendo coca en Brasil.