Informe Latinoamericano - 28 de marzo de 2008 (ISSN 1741-7317)

Productores agrí­colas de Argentina agudizan las protestas

Telex 28 March 2008 Modified: 28 March 2008 1 views

No fue el final más auspicioso de los primeros 100 dí­as de la Presidenta Cristina Fernández en el poder: el retorno del cacerolazo, protesta haciendo sonar ollas y cacerolas, que se volvió común cuando la crisis financiera llegó a su punto más alto. Se produjo luego que Fernández lanzó un discurso transmitido por TV el 25 de marzo, en el cual ella rehusó categóricamente ceder ante la "extorsión" del campo, antes de criticar a las cuatro organizaciones de productores agrí­colas por extender por tiempo indefinido la protesta contra el aumento en las retenciones a la soja y al girasol [IL-08-11]. En cuestión de horas varios miles, en su mayorí­a manifestantes de clase media, convergieron sobre la Plaza de Mayo en Buenos Aires, en solidaridad con los productores.

El cacerolazo se escuchó por primera vez en respuesta al discurso presidencial de Fernando de la Rúa en 2001, durante la crisis financiera. Fernández hizo una desafortunada comparación con esa época en su discurso, afirmando que las protestas ahora eran "piquetes de la abundancia" organizados por los "sectores más ricos" del paí­s, en contraste con "la miseria y la tragedia" de las protestas de los piqueteros de 2001-2002. Ella dijo que los productores eran los que más se beneficiaron del crecimiento económico de años recientes. El gobierno culpa a la lí­der de la opositora Coalición Cí­vica, Elisa Carrió, de fomentar las protestas. Carrió llamó a protestar en las calles para complementar a las provincias. Ella tiene influencia en la Ciudad de Buenos Aires, donde recibió más apoyo que Fernández en las elecciones presidenciales.

El lí­der piquetero pro-gobierno Luis d'Elí­a, organizó una contramarcha sobre la Plaza de Mayo para desalojar a los que protestaban a favor de los productores en las primeras horas del 26 de marzo. Hubo escaramuzas. Sin embargo la irrupción de la violencia era más preocupante en las provincias, donde comenzó la protesta el 13 de marzo. Miembros del sindicato de camioneros, liderado por Hugo Moyano, trataron de quebrar los bloqueos de rutas establecidos por productores a lo largo del paí­s. Mientras la carne, productos lácteos y pan en las ciudades se volvieron más y más escasos (y los precios subieron) crecí­a la presión sobre el gobierno para que ceda terreno y negocie con los productores del campo que sacaron más fuerza del cacerolazo bloqueando incluso más rutas el 26 de marzo.