Informe Latinoamericano - 10 de octubre de 2008 (ISSN 1741-7317)
VENEZUELA: Chávez avanza contra la oposición
El Presidente Hugo Chávez retira todos los obstáculos para asegurar que su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) triunfe en las elecciones estatales y municipales, el 23 de noviembre. Si su desempeño es bajo, Chávez planea recortar los poderes de los gobernadores y alcaldes de la oposición. Primero, ha revelado un “plan para acelerar el desarrollo regional" (Padre, por sus siglas) que comenzará el año próximo, y que sólo se administrará en estados que han elegido a gobernadores chavistas. Segundo, la asamblea nacional está aprobando la nueva “geometría de poderes" de Chávez , bajo el cual él elegirá a dedo a presidentes regionales, ante los cuales los gobernadores y alcaldes rendirán cuentas.
Chávez hizo el anuncio sobre el Plan Padre mientras hacía campaña con los candidatos del PSUV en el estado de Carabobo en el sudoeste. El dijo que extendería la tarea de las “misiones" del gobierno, que han reducido con éxito la pobreza y han mejorado el bienestar social para las clases bajas a través de los programas de provisión de salud y educacionales. No dijo cuánto dinero en efectivo se hará disponible a través del plan, aunque eso dependerá en gran parte del precio del petróleo, que está en una preocupante trayectoria hacia la baja.
La justificación de Chávez de proveer recursos sólo a estados que elijan a gobernadores y alcaldes del PSUV fue que “la oposición desea ganar las gobernaciones y las alcaldías a fin de lanzar un golpe el año próximo; y nosotros no lo vamos a permitir." Pero no proveyó ninguna evidencia de esa afirmación. En un reciente informe, la ONG Human Rights Watch (HRW) afirmó que Chávez usó el breve golpe de 2002 como un pretexto para consolidar su control sobre el poder, en detrimento de las instituciones del estado y de las garantías de los derechos humanos [IL-08-38]. El informe de HRW, en su esfuerzo por fundamentar su premisa central, no ha prestado la consideración debida a algunos de los éxitos sociales de su gobierno. Pero la constante recurrencia de Chávez a la amenaza de un golpe para justificar acciones cuestionables, sin embargo, lo expone a esa clase de acusaciones.
Los gobiernos a menudo son acusados de mal uso de los fondos públicos con propósitos electorales, como desarrollar una súbita propensión a llevar adelante proyectos de obras públicas en los meses previos a una elección. Chávez , que ha suspendido su programa semanal, Aló Presidente, hasta el fin de la campaña electoral, para concentrarse en “inaugurar obras públicas y acompañar a los candidatos en los actos públicos", no es diferente en ese sentido. Publicitando en avance un programa claramente discriminatorio, sin embargo, en un abierto intento de influir sobre los votantes, es forzar las normas electorales hasta el límite.
La oposición recordó a Chávez que él era el Presidente de todos los venezolanos, no sólo de sus partidarios. Ovidio Lozada, un candidato a alcalde en el estado Miranda, por Primero Justicia (PJ), acusó a Chávez de “hablando como si él fuera el dueño de una gran bodega, sirviendo a los que él desea." Dijo que los recursos deben estar disponibles para todos los alcaldes para combatir la inseguridad y la pobreza. Víctor Bolívar, el presidente de Acción Democrática, dijo que el Plan Padre encaja en la nueva “geometría de poderes". Y agregó que ambos eran claros intentos para “neutralizar" una derrota del PSUV en las urnas el 23 de noviembre.
Geometría de poderes
La “geometría
de poderes" fue una de las varias propuestas rechazadas en el referéndum de
diciembre último sobre la reforma constitucional, que Chávez ha hecho aprobar
por otros medios. A pesar que la constitución deja en claro que las propuestas
rechazadas en un referéndum no pueden ser aprobadas como leyes por la
legislatura, la asamblea nacional aprobó la nueva “geometría de poderes" en
primera audiencia la semana pasada. Su aprobación final está asegurada antes de
las elecciones. La que es inminente ley, arroja sombras sobre la creciente
participación ciudadana de la que el gobierno alardea con orgullo. Si a Chávez
no le satisfacen los resultados en las elecciones estatales y municipales, eso
no importa, porque él podrá designar a casi vice-reyes, que serán más poderosos
que los gobernadores y alcaldes.
Bajo la “geometría de poderes", los actuales estados y municipalidades permanecerán con el propósito de la administración política, mientras que las nuevas “autoridades regionales" estarán basadas sobre criterios económicos y productivos, que aún deben ser clarificados. El texto de la ley deja en claro donde estará el poder real. “Organos y entidades de la administración política (alcaldes y gobernadores) [...] estarán funcionalmente y operacionalmente subordinados a las [...] autoridades regionales." La ley también confiere a Chávez el poder para “crear, suprimir o modificar una o varias regiones, con el objetivo de rectificar o reestructurar el orden territorial por razones de interés nacional."
Baduel arrestado
Si el anuncio del
Plan Padre y la aprobación de la “geometría de poderes" a través de la asamblea
nacional son claros signos que Chávez está preocupado que el PSUV no pueda
arrasar en las elecciones de noviembre, la oportunidad del arresto del retirado
general Raúl Isaías Baduel, la semana pasada fue, en el mejor de los casos,
dudosa. Un ex Chavista leal y ministro de defensa, Baduel supuestamente malversó
fondos del ejército mientras servía como comandante en jefe del ejército
venezolano desde 2004 hasta julio de 2007, cuando él rompió dramáticamente con
Chávez , y jugó un rol instrumental en la campaña contra el referéndum. Chávez lo
calificó de “traidor".
El primer tribunal militar de Caracas prohibió a Baduel abandonar el país, y discutir el caso con los medios. También le ordenó presentarse ante el tribunal cada 15 días. Sus partidarios afirman que él es víctima de cargos inventados para intimidar a los disidentes.
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Regiones opositoras
Los críticos del Presidente Chávez lo acusan de ser antidemocrático, a menudo sin ninguna evidencia, sólo como un visceral desagrado por su estilo de gobierno. El Plan Padre les provee con munición viva. El Presidente de Perú, Alan García, perdió su apetito por la descentralización una vez que su partido perdió las elecciones regionales, y las regiones sureñas, en particular, se han vuelto abiertamente hostiles a su gobierno. Eso muestra una dudosa integridad, dado su previo compromiso con el proceso, pero García no favorece abiertamente a otras regiones con recursos financieros, para castigar al sur por elegir a candidatos de la oposición.