Informe Latinoamericano - 15 de mayo de 2009 (ISSN 1741-7317)
CHILE: La Concertación sumida en el disenso interno
Las discrepancias internas den la gobernante Coalición están socavando seriamente la candidatura presidencial de Eduardo Frei. El probable candidato de la oposición, Sebastián Piñera, rebautizó su coalición como Coalición por el Cambio la semana pasada, poniendo firmemente el énfasis sobre el “cambio" que él promete producir después de 20 años de la Concertación. No sólo que él ha quedado reafirmado por la presencia de un prominente disidente de la Concertación, pero él también se ha beneficiado de la emergencia de un popular disidente dentro de la Concertación que está desafiando al partido buscando la presidencia por sí mismo.
El senador Fernando Flores lanzó su peso detrás de Piñera la semana pasada. La deserción de Flores es muy importante simbólicamente debido a que él presta credibilidad a la promesa de cambio de Piñera. Sebastián Piñera, un moderado de derecha, que se ha esforzado para recrear a la Derecha como una opción aceptable para el votante promedio desde la muerte del dictador Augusto Pinochet en diciembre de 2006. Flores, un ex ministro de finanzas bajo Salvador Allende, que estuvo tres años como prisionero político después del golpe militar de Pinochet, fortaleciendo las afirmaciones de Piñera.
En la práctica, la decisión de Flores de alistarse en la Coalición por el Cambio, refleja algo más que su fracaso en poner en marcha su propio partido, Chile Primero, como una viable tercera vía. Flores abandonó la Concertación en 2007, en protesta por la manera “Stalinista" en que su partido el Partido Por la Democracia (PPD) había tratado el senador disidente, Jorge Schaulsohn. Flores y Schaulsohn formaron Chile Primero para tratar de romper la hegemonía de las dos principales coaliciones de Chile. El nunca atrajo mucho apoyo.
Piñera puede hablar acerca del cambio, pero el cambio real proviene de la Concertación. Es gradual, pero se inicia con la muerte de Pinochet. La Concertación se ha mantenido unida, pese a sus diferencias, desde 1990 debido a su compartida hostilidad hacia (y a veces temor de) Pinochet. La evaporación de esa razón de ser ha alentado la disidencia.
Otros tres senadores han abandonado la Concertación desde que se fue Flores. Ellos todos intentan competir en las elecciones. Adolfo Zaldívar, fue nominado como el candidato presidencial del Partido Regionalista de los Independientes (PRI) en enero [IL-09-02]. Dos meses antes, el senador Alejandro Navarro abandonó el Partido Socialista (PS), el partido de la Presidenta Michelle Bachelet, para formar su propio grupo político de izquierda, el Movimiento Amplio Social (MAS), por el cual compite por la presidencia. Otro veterano político del PS, Jorge Arrate, entonces abandonó el partido con la facción Allendistas Socialistas y ganó la nominación de la principal coalición de Izquierda extra-parlamentaria, Juntos Podemos [IL-09-03].
Enriquez-Ominami
Sin embargo, la más dañina disidencia
está ocurriendo dentro de la Concertación. Proviene del senador Marco
Enriquez-Ominami, de 36 años, que también pertenece al PS de Bachelet.
Enriquez-Ominami, es un cineasta, hijo de un guerrillero de izquierda, Miguel
Enríquez, muerto durante la lucha contra el régimen de Pinochet, que afirma
representar a la generación más joven, cansada de los políticos tradicionales.
Su discurso está dañando a la Concertación, precisamente porque él sigue dentro
de la misma. El está pidiendo un cambio radical. Desafía al sistema de dos
partidos que ha dominado la política chilena, una táctica que ha sido exitosa en
Ecuador y Panamá, particularmente en atraer a los votantes más jóvenes.
Enriquez-Ominami objeta lo que considera como la imposición de Eduardo Frei como el candidato presidencial de la Concertación en elecciones primarias simbólicas, luego que los comités de dirección de tres de los cuatro partidos miembros de la Concertación lanzaron todo su peso detrás de él. Una encuesta de TNS Time, otorgó a Ominami la semana pasada un impresionante apoyo de 14%, un poco menos de la mitad de Frei (29%), con Piñera en 36%.
Enríquez-Ominami dice que Frei y Piñera son copias uno de otro. “He aprendido mientras estudiaba filosofía, que no era serio copiar, pero era mucho más serio fotocopiar. Y creo que ellos son fotocopias uno del otro: cada uno es Demócrata Cristiano; cada uno tiene un partido que los gobierna." Este último punto es la fortaleza y la debilidad de Enriquez-Ominami. Atacando al sistema político, es probable que atraiga algunos votos, pero sin una maquinaria partidaria detrás de él, tendrá dificultades para maximizar su potencial. Hasta ahora ha atraído a celebridades a su causa -Claudia Narea, una música; y a un ex futbolista, Leonardo Véliz- que debería impulsar más su atracción con los votantes jóvenes.
Enriquez-Ominami ha incrementado su perfil permaneciendo en la Concertación, pues los medios están curiosos por ver cómo maneja Frei la situación con él. Hasta ahora, Frei lo ha descartado, de alguna manera muy despreocupada. Frei dijo que él había decidido derrotar a la Derecha en diciembre, y que no tiene otra preocupación. “La política nunca se practica solitariamente, eso sólo sería mesianismo," expresó Sebastián Bowen, el jefe de campaña de Frei.
La Presidenta Bachelet se hizo eco de las palabras de Bowen. Ella dijo esta semana que el más grande problema que afronta la Concertación era que “los liderazgos personales algunas veces prevalecen por sobre la tarea colectiva". Bachelet puede hablar con real autoridad. La encuesta de opinión muestra que su rating de aprobación está ahora al más alto nivel (67%) que cualquiera de sus predecesores desde el retorno de la democracia.
Frei aún tiene una buena chance de ganar las elecciones presidenciales en diciembre, incluso con una crispada Concertación detrás de él. La encuesta de TNS Time sugiere que él estaría prácticamente empatado con Piñera en una segunda ronda debido a que la mayoría del respaldo del que disfruta Enriquez-Ominami podría transferirse a él. El también pude estar seguro que la Coalición por el Cambio de Piñera no es exactamente una familia feliz. La derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), en particular, no puede reconciliar la idea de tocar el segundo violín frente a la centro-derecha Renovación Nacional (RN), de Piñera.
- Coalición por el Cambio
“Estamos cansados de coaliciones que hacen campaña con promesas, pero gobiernan con explicaciones," dijo el candidato presidencial de la oposición de Chile, Sebastián Piñera, al lanzar su nueva Coalición por el Cambio. La coalición incluye a su Renovación nacional (RN), de centro derecha, y la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI) -juntos forman la coalición Alianza por Chile- junto con ChilePrimero, Movimiento Humanista Cristiano, y Fuerza del Norte.