Informe Latinoamericano - 21 de agosto 2009 (ISSN 1741-7317)
Lugo, de Paraguay, enfrentado con el congreso
El Presidente Fernando Lugo no tuvo mucho que celebrar para marcar su primer año en el poder el 15 de agosto. La única promesa de campaña que ha cumplido parcialmente -un acuerdo sobre la represa hidroeléctrica de Itaipú, compartida con Brasil [IL-09-29]- que provocó críticas que había sido manipulado y que debía haber presionado por más. Sus esfuerzos tentativos para implementar la profunda reforma política y judicial que prometió han chocado con la firme oposición del congreso y la corte suprema.
El día antes del primer aniversario de Lugo, representantes de los principales partidos en el congreso firmaron un “acuerdo democrático" para “preservar la gobernabilidad". Eso estaba claramente diseñado para evitar cualquier renovado intento de Lugo de celebrar un referéndum para evaluar el desempeño del congreso y la corte suprema, con vistas a convocar a una asamblea constituyente. Movimientos políticos de izquierda y organizaciones sociales que apoyan a Lugo montaron esporádicas protestas durante la semana previa en apoyo de su propuesta.
El Vicepresidente Federico Franco, que se ha opuesto a Lugo desde el inicio, debido a que su facción dentro del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) fue desairado en gran medida cuando Lugo designó su gabinete, firmó el “acuerdo democrático" en calidad de testigo. El hizo la ambigua declaración que el PLRA no apoyaría “ningún proceso que busca apartarse de la democracia". Eso podría ser interpretado como un aval a Lugo, pero igualmente podría ser visto como una implícita amenaza a él para no proseguir con sus planes para una asamblea constituyente.
Lugo no firmó el acuerdo debido a “diferencias conceptuales". En cambio, sus asesores redactaron una “contrapropuesta" abogando por mayor participación ciudadana en la democracia paraguaya, que Lugo mencionó en una carta al presidente del senado, Miguel Carrizosa, del opositor Partido Patria Querida (PPQ), pero sin proveer más detalles. Carrizosa respondió diciendo “nadie puede declararse a si mismo intérprete absoluto de de los deseos del pueblo". Y agregó que ese era el rol conferido a los partidos políticos. El retirado general Lino Oviedo, líder del opositor Unace, desafió a Lugo que convoque a una asamblea constituyente “si él tiene el poder político que hasta ahora él nunca ha mostrado".