Informe Latinoamericano - 04 de diciembre de 2009 (ISSN 1741-7317)
COLOMBIA: La política de seguridad democrática llega a su límite
La Fundación Nuevo Arco Iris, una ONG con base en Bogotá, difundió su informe anual la semana pasada, que argumenta que la 'política de seguridad democrática' (PSD) del gobierno había alcanzado “un techo en términos de resultados militares", y que ahora tenía solamente dos alternativas: intensificar el conflicto o comenzar negociaciones. El informe afirma que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), se han recuperado; el Ejército de Liberación Nacional (ELN) parecía rejuvenecido; y los grupos criminales emergentes, o “Bacrim", están floreciendo. El gobierno afirma que los hallazgos del informe son exagerados. Eso no es ninguna sorpresa. La popularidad del Presidente Alvaro Uribe (y las perspectivas electorales de él o un sucesor en mayo próximo) está sustentada por la PSD.
El informe, titulado “ ¿La declinación de la seguridad democrática?" sostiene que las Farc se han adaptado a la ofensiva militar, y está usando minas antipersonales como su principal estrategia para mantener alejado el brazo del ejército. Afirma que las acciones militares de las Farc contra civiles y militares se elevaron en 25% en los primeros 10 meses de 2009, comparadas con el año pasado, con incursiones informadas incluso en centros urbanos en el departamento de Cauca en el sudoeste. Sostiene que el ELN está pasando por un renacer, forjando alianzas con traficantes de drogas para extender su influencia; y que Bacrim ha explotado en Bogotá y Medellín este año [IL-09-34], con los paramilitares responsables por más violencia que las guerrillas.
El ex ministro de defensa, Juan Manuel Santos, descartó el informe como parte de una estrategia para socavar la PSD de Uribe, que fue lanzada en 2002. Santos, que esta semana lanzó su libro 'Jaque al terror: los años horribles de las Farc', afirmó que las Farc tienen serios problemas de comunicación, y que la inteligencia muestra que el líder del grupo, Alfonso Cano, y el líder militar, Mono Jojoy, no se llevan bien, agravando su estado de debilidad.
Nueva división de frontera
El ejército ha establecido una
nueva división en el este de Colombia, aparentemente para enfrentar al Bloque
Oriental de las Farc, al ELN y Bacrim. La Octava División, compuesta de 16.000
soldados, operarán en los departamentos de Arauca, Guainía y Vichada, los tres
con frontera con Venezuela; Casanare, en cuya capital, Yopal, estará ubicado su
cuartel central; y un puñado de municipalidades en el departamento central de
Boyacá.
El ministro de defensa, Gabriel Silva, negó que la creación de una nueva división tenga algo que ver con la creciente tensión con Venezuela. Sin embargo, días más tarde, él afirmó que las autoridades venezolanas están bien concientes que las guerrillas de las Farc y del ELN buscan refugio cruzando la frontera. La oportunidad de esos comentarios, coincidiendo con la creación de una nueva división del ejército, es difícil que contribuya a construir la confianza entre los dos países, dado el sonar de tambores de guerra del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez y la convicción de su gobierno que EU utilizará las bases militares en Colombia para lanzar ataques extraterritoriales.
La cuestión de las bases fue fijada para ser discutida en la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito, la semana pasada. Sin embargo, Colombia rehusó enviar a su canciller y al ministro de defensa a Quito, sobre la base que la “reciente escalada de insultos" significaba que el “tono de respeto, objetividad y equilibrio que este foro exige" estaría ausente.