Informe Latinoamericano - 20 de Mayo de 2010 (ISSN 1741-7317)
EL SALVADOR: Funes acusado de comprar favor político
El ministro de agricultura, Manuel Sevilla, ha renunciado. Su partida es significativa no porque es el primer ministro del gabinete en dimitir desde que el Presidente Mauricio Funes llegó al poder en junio pasado, sino porque se fue con una explosión. En vez de exponer el eufemismo común de “razones personales" para explicar su renuncia, Sevilla lanzó algunas acusaciones dañinas sobre Funes. El afirma que había estado bajo fuerte presión de Funes para proveer entregas multimillonarias de dólares a dos partidos de derecha que los repartirían para ganarse los favores de los votantes. A cambio, él alega, los partidos acordaron apoyar las propuestas de Funes en la asamblea legislativa.
Cuando Sevilla asumió su posición en junio pasado, se le dio la instrucción de poner fin a las prácticas de clientelismo detrás de la distribución de recursos agrícolas, dirigiéndose directamente a los pequeños productores y campesinos agricultores muy pobres. En una conferencia de prensa la semana pasada, él leyó una carta que había enviado a Funes presentando su renuncia. El afirmó que Funes recientemente le había instruido para que vuelva al sistema ineficiente y opaco de clientelismo, que ha caracterizado el gobierno de 20 años de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena). Eso incluía, entre otras cosas, transferir fertilizantes y semillas de maíz por un valor de US$30m a 32 alcaldes que representaban al derechista Partido de Conciliación Nacional (PCN) y a la dirección de la Gran Unidad por la Unidad Nacional (Gana) para su entrega. Gana incluso puso literatura partidaria en las bolsas para atraer el apoyo para su campaña para registrarse como partido.
Sevilla dijo que renunció porque hallaba eso “ética y profesionalmente inaceptable" y un abuso de los fondos del estado. También dijo que era difícil trabajar en un gobierno centralizado con un liderazgo débil y sin un plan claro para cumplir sus promesas electorales un año después que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) llevase a Funes al poder.
Parte del problema del gobierno es que el FMLN, frustrado por lo que ve como izquierdismo tibio de Funes, ahora se opone a muchos de sus planes en el congreso. Funes recientemente recurrió a Gana y el PCN para asegurar que las iniciativas del gobierno prosperen -un hecho que podría dar credibilidad a los alegatos de Sevilla. Por ejemplo, el 7 de mayo, Gana retiró súbitamente su apoyo a una propuesta del FMLN que podría haber permitido al ejecutivo, y no a la corte suprema electoral, nombrar al titular del registro nacional de personas naturalizadas (RNPN), que está a cargo del registro de los votantes, de una lista de candidatos propuestos por el partido más grande en el congreso -el FMLN. Gana se unió a Arena y al PCN para aprobar una reforma permitiendo a Funes elegir libremente, basado en méritos y no política partidaria.
Funes mostró sorpresa ante los alegatos de Sevilla. Dijo que no permitiría que ningún funcionario manche la imagen de su gobierno y exigió a Sevilla que presente pruebas de sus alegatos. Negó haber alentado esa clase de prácticas y agregó que si en verdad aún estaban en marcha, Sevilla debía haberle notificado a él. Afirmó que Sevilla había tenido participación en todas las discusiones, y que se había dado total autonomía al ministerio de agricultura para cambiar el sistema de clientelismo anterior. Agregó que un número de diputados habían querido convocar a Sevilla para responder preguntas relacionadas con su mala administración: diputados de Gana y PCN acusaron a Sevilla de renunciar para evitar ser expuesto como incompetente; Sevilla dijo que esos mismos diputados habían amenazado con convocarlo a menos él acepte entregarle los fondos. Hay insuficiente evidencia para saber donde está la verdad en estas afirmaciones y contra-afirmaciones pero, al menos por ahora, no ha tenido impacto sobre la popularidad de Funes.
Toma forma un nuevo movimiento
Fue contra este telón de
fondo que Funes presentó su “Movimiento Ciudadano por el Cambio" el 15 de mayo,
durante un mitin en Apaneca, en el departamento de Ahuachapán, en el oeste. El
movimiento parece una reencarnación de “Los Amigos de Mauricio Funes", que
atrajo a secciones cruzadas de la sociedad (desde empresarios hasta
organizaciones sociales) que de otra manera podrían haberse enajenado por el
hecho que él se presentaba por el FMLN, que estaba detrás de su candidatura
presidencial el año pasado.
Funes dijo que el principal objetivo del movimiento era unir a la sociedad civil detrás de su gobierno y “superar los obstáculos encontrados en el proceso de cambio social por el que estamos pasando." Como si eso no fuese un claro golpe dirigido al FMLN, él agregó: “No son los partidos los que definirán la dirección del país, es el pueblo quien lo hará." Dadas sus dificultades con los partidos políticos, Funes parece estar inclinándose hacia una forma de democracia participativa, aunque cualquier intento de celebrar un referéndum, como Manuel Zelaya encontró su costo en Honduras, lo pondría a él en un terreno constitucional poco firme.
Funes, que (al contrario de Zelaya) ha mostrado una habilidad sin precedentes para cruzar la claramente demarcada línea que separa a la Derecha de la Izquierda en El Salvador, será el líder de ese movimiento. El dijo, confusamente, que no había una intención de convertir al movimiento en un partido político, pero agregó que podría forjar alianzas ante las elecciones, o convertirse en “la conciencia crítica" del país. También dijo que estaría estructurado como un partido político con presencia en todos los 14 departamentos. El FMLN parece sospechar que Funes está intentando remodelar el sistema político. El secretario de comunicaciones del partido, y diputado, Sigfrido Reyes, señaló que Funes siempre había dejado en claro que él nunca apoyaría a ningún partido o movimiento. El buscó confirmación que las cosas seguían así. Extrañamente, Gana parecía recibir el movimiento con cierta simpatía.
- Popularidad
Faltando sólo dos meses para el primer aniversario de su ascenso al poder el
1 de junio de 2009, el Presidente Funes permanece muy popular. De acuerdo con
una encuesta el mes pasado de Mitofsky International, él es el más popular jefe
de estado en América Latina, con un apoyo de 83%. Una más grande amenaza a su
popularidad que la dudosa entrega de dinero en la agricultura, sin embargo,
podría ser la decisión de la Fifa, el cuerpo que gobierna el fútbol mundial, de
suspender a El Salvador de la competencia internacional la semana pasada, luego
que el gobierno rehusó reconocer a una comisión especial establecida por la Fifa
para reformar las finanzas de la federación de fútbol de El Salvador,
Fesfut.
Zelaya busca resolver la crisis política hondureña
El
destituido ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ha presentado un “plan de
reconciliación" que él afirma que ayudará a reincorporar a Honduras en el
concierto de las naciones. Zelaya explicó su plan en una carta, con fecha 9 de
mayo, al Presidente de Ecuador, Rafael Correa. Zelaya visitó Cuba y Nicaragua la
semana pasada, después de ir a Ecuador y Venezuela primero, en busca de apoyo
para su plan. El plan es primariamente una especie de autoservicio. Pone el
énfasis sobre la necesidad que el congreso decrete una amnistía absolviéndolo de
todos los delitos, para poder retornar a Honduras, una reorganización de la
justicia para volverla menos partidaria, aunque también pide una democracia más
participativa por medio de una reforma
constitucional.
Zelaya presentó su propuesta en un
momento de real dificultad en la cruzada internacional del Presidente Porfirio
Lobo para ser reconocido como legítimo: Lobo tuvo que hacer frente a eso
asistiendo a la VI Cumbre Unión Europea-Centroamérica en Madrid el 19 de mayo
luego que los jefes de estado sudamericanos amenazaron con boicotear la
principal cumbre latinoamericana, celebrada en los días precedentes, si Lobo
asistía. Lobo acusó a Correa de “hablar de cosas sin sentido" la semana pasada
después que afirmara que la única vía de resolver el impasse serían nuevas
elecciones que debían celebrarse en Honduras, permitiendo a Zelaya retornar al
país sin el riesgo de afrontar procesos judiciales
espurios.
El fiscal general, Luis Rubí, dijo que
Zelaya disfrutaba de una amnistía por “delitos políticos", pero los cargos por
corrupción no podían ser anulados. Dijo que algunos de los ex funcionarios de
Zelaya, sin embargo, habían sido absueltos de cualquier acto ilegal, y que él
tendría un juicio justo si retornaba al país. Cuatro jueces, que se declararon
en huelga de hambre esta semana luego de ser destituidos por la corte suprema
por criticar su justificación del derrocamiento de Zelaya, podrían lamentarse
por diferir. Lobo dijo en Madrid que él estaba en desacuerdo con la acción de la
corte y pidió a la Organización de Estados Americanos que envíe una comisión de
juristas para revisar los cargos contra Zelaya, aunque él tendría un caso más
fuerte para pedir el completo reconocimiento de su gobierno si la nueva comisión
de la verdad surge con propuestas para una profunda reforma política y judicial
-y él se esfuerza por implementarla.