Informe Latinoamericano - 15 de Julio de 2010 (ISSN 1741-7317)
COLOMBIA: Santos apunta a una ambiciosa reforma agraria
El Presidente electo Juan Manuel Santos está dando cuerpo al equipo del gabinete que lo acompañará cuando asuma el poder el 7 de agosto. Durante una mini gira por Europa la semana pasada con su futura canciller, María Angela Holguín, Santos nombró a cuatro ministros más. El nombramiento de Juan Camilo Restrepo como ministro de agricultura fue el más curioso. Santos ha señalado al desarrollo agrícola como una de las cinco “locomotoras" del crecimiento, junto con energía, infraestructura, vivienda e innovación. Restrepo dijo que uno de los principales desafíos que se había fijado era una sustancial reforma agraria, que consistirá en devolver tierras a quienes fueron desplazados por las guerrillas y los paramilitares.
Santos se reunió con el Primer Ministro británico, David Cameron; la Canciller de Alemania, Angela Merkel; el Presidente de Francia, Nicolas Sarcozy; y finalmente el Presidente de España, José Luis Eodríguez Zapatero y el Rey Juan Carlos I, durante su visita en Europa. También se reunió con Angel Gurría, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de 34 miembros, buscando el apoyo de los líderes europeos para que Colombia se convierta en miembro de la OCDE.
Uno de los mensajes centrales que Santos llevó a Europa fue que, pese a su enorme respeto por el Presidente Alvaro Uribe, él actuaría por sí mismo. Dijo que el éxito de Uribe en devolver la seguridad a Colombia significa que él podrá concentrarse en otras prioridades. La prioridad principal, dijo, era la política económica -y el enfoque central de esa política sería el desarrollo agrícola. Deliberadamente dijo que no había discutido el tema de los rehenes con Sarkozy, que hizo del rescate de la política Franco-Colombiana, Ingrid Betancourt, una de sus prioridades en política exterior después de asumir el poder, sino la asistencia francesa para mejorar la infraestructura en Colombia para el desarrollo agrícola.
La elección de Restrepo para dirigir el ministerio de agricultura es reveladora. Restrepo, de 63 años, es un ex ministro de finanzas, miembro del Partido Conservador, y experto en café. Fue uno de los primeros jefes de Santos, enviándolo a Londres para representar a Colombia en la Organización Internacional del Café (OIC), la organización intergubernamental de países exportadores e importadores de café con base en Londres. Restrepo se graduó como abogado en la Universidad Javeriana, especializado en derecho económico en la London School of Economics (LSE). Su pericia legal es una de las razones principales por la cual Santos lo designó. Santos desea que él organice y dirija la batalla legal para recobrar las tierras de agricultura para los campesinos desplazados por las guerrillas y los paramilitares -una tarea que estará cargada de dificultades.
Restrepo dijo que él trabajará duramente para normalizar el comercio con Venezuela, que él dijo que era vital para el desarrollo del sector agrícola, pues Venezuela importa la mayor parte de sus alimentos. También trabajará muy de cerca con el ministerio del medioambiente, bajo Sandra Bessudo, una bióloga marina. El del medioambiente ha sido incluido dentro de un enorme ministerio que incluye vivienda y desarrollo territorial, pero ahora tiene su propia cartera. Santos arguyó que Colombia es uno entre unos pocos países que posee una cantidad considerable de tierra para incrementar la producción de alimentos sin sacrificar la selva tropical.
Santos también nombró a Carlos Rodado como su ministro de minas y energía -otra de las locomotoras del crecimiento. Rodado ocupaba ese cargo bajo el ex presidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982) y fue presidente de la compañía petrolera estatal Ecopetrol bajo el ex presidente Andrés Pastrana (1998-2002). Ha sido gobernador del departamento de Atlántico y, hasta que se unió al equipo de campaña de Santos, fue embajador ante España. Rodado dijo que buscaría un equilibrio entre una mayor apertura del potencial minero de Colombia y la conservación de los recursos naturales. Finalmente, Sergio Díaz-Granados será el ministro de comercio, industria y turismo. Su designación confirma la determinación de Santos de poner un mayor énfasis en el turismo después de los avances logrados en la situación de la seguridad bajo Uribe. Díaz Granados fue presidente de la Asociación Colombia de Viajes y Turismo (Anato) y viceministro de desarrollo por tres años, bajo el gobierno de Uribe. El es secretario general del Partido de la U, y trabajó bajo Santos cuando era ministro de finanzas.
- Farc
En tres días sangrientos, entre el 10 y el 12 de julio, 40 personas -21
guerrilleros, 14 soldados y cinco civiles- perdieron sus vidas en incidentes
separados en el conflicto interno de Colombia. Doce guerrilleros de las Farc
cayeron en Planadas, en el departamento central de Tolima. Pertenecían al
destacamento de seguridad del líder de las Farc, Alfonso Cano, lo que sugiere
que los militares están cerca de cumplir con el objetivo del Presidente Alvaro
Uribe de propinar un golpe decisivo contra las Farc capturando a Cano y al líder
militar del grupo 'Mono Jojoy' antes que Santos asuma el poder el 7 de agosto,
para de ese modo consolidar su legado como el hombre que puso a las Farc de
rodillas.
Reclamo de Betancourt aviva el fuego del
resentimiento
El Presidente electo Santos ha sido sorprendentemente
exitoso en forjar algo no muy lejano de su ansiado gobierno de unidad nacional,
pero él debe haber mirado con cierta admiración la manera en la cual Ingrid
Betancourt ha unido esta semana a cada sector de la opinión, civil, militar,
político y de los medios. El único problema para Betancourt, la ex candidata
presidencial Franco-Colombiana que estuvo seis años como rehén de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) antes de ser liberada en la operación
militar de rescate 'Jaque' hace dos años, fue que ella unió a la opinión pública
en su contra. En una gaffe de relaciones públicas de extraordinarias
proporciones, Betancourt hizo una movida preliminar buscando compensación en el
orden de los Col$13bn (US$6,84m) del Estado por su tiempo como rehén. Betancourt
y su familia requirieron una 'conciliación' -un proceso alternativo de
resolución de disputas entre sus abogados y el Estado- para discutir una
compensación que, en el caso de no haber acuerdo, podría conducir a que se
inicie juicio.
La apelación de Betancourt provocó la
indignación nacional. Ella fue vilipendiada por los militares, el gobierno y la
prensa. El Vicepresidente Francisco Santos la acusó de “codicia, ingratitud y
oportunismo, mereciendo el rechazo de los colombianos y la opinión mundial". Al
otro lado del espectro político, el líder del opositor Polo Democrático
Alternativo (PDA), Gustavo Petro, dijo simplemente que Betancourt había sido
secuestrada por las Farc y no por el Estado, y disfruta de su libertad debido a
una exitosa operación militar.
El ministerio de
defensa expresó sorpresa y tristeza. Dijo que Betancourt había sido advertida
repetidas veces acerca de los peligros de ingresar en territorio de la
municipalidad de San Vicente del Caguán como parte de su campaña electoral, lo
que por último condujo a su secuestro en julio de 2002, y que había firmado
documentos asumiendo la responsabilidad plena por sus acciones. La revista
Semana calificó de “vergonzoso" el reclamo de Betancourt, mientras
otros medios especulaban con que ella debería pagar compensación por una costosa
operación militar en la cual las tropas pusieron sus vidas en riesgo por
ella.
Podría ser que Betancourt fue “muy mal
asesorada", como uno de sus compañeros rehenes liberados durante la operación
Jaque, el ex senador Oscar Tulio Lizcano dijo caritativamente, pero el repudio
en Colombia fue tan intenso que ella se vio forzada a embarcarse en un ejercicio
de limitación del daño. En una entrevista con Caracol TV y radio de
Colombia, el 11 de julio, una escarmentada Betancourt insistió que ella no tenía
la intención de enjuiciar al Estado por daños; que ella lamentaba haber iniciado
el proceso; que la cifra de US$6,8m era “absurda" y “astronómica" y puramente
“simbólica"; que ella había estado motivada solamente por un impulso altruista
para ayudar a otros ex rehenes a obtener compensación; y que ella amaba a los
militares y a su país.
Betancourt, que retornó a
Colombia la semana pasada por primera vez desde su rescate, para celebrar los
dos años desde la operación 'Jaque', sin embargo, no se echó atrás en sus
reclamos, que ella había sido falsamente acusada de irresponsabilidad por
realizar el viaje que terminó en su secuestro. Ella dijo que las autoridades
habían retirado a sus guardaespaldas y que le debían haber impedido ir a San
Vicente del Caguán, un bastión de las Farc en el departamento de Caquetá en el
sur. Luego de su rescate, Betancourt había aceptado públicamente que a ella
debía culparse por insistir tercamente en visitar el Caguán. Pero si su
conciliación fue diseñada como simbólica, ¿por qué la cifra de US$6,8m en vez de
un peso? Para ser justos con Betancourt, ha surgido esta semana que otros cuatro
ex rehenes de las Farc (que fueron todos secuestrados en el departamento de
Huila en el sudoeste) recientemente han comenzado a buscar compensación por
magnitudes semejantes del Estado, pero ellos tienen casos mucho más fuertes
contra el Estado, por “negligencia".