Informe Latinoamericano - 11 de Noviembre de 2010 (ISSN 1741-7317)
REGION: La retirada de la región ha terminado, que comience el avance
Gran Bretaña tiene la intención de “reavivar el dinamismo de su temprana relación con América Latina", afirmó el ministro británico de relaciones exteriores, William Hague, en un importante discurso en Londres el 9 de noviembre. Importante no solamente, como enfatizó Hague, porque al darlo él se convirtió en el primer ministro de relaciones exteriores británico en pronunciar un mensaje en la Canning Lecture “200 años después de los albores de la independencia latinoamericana", sino porque al mismo tiempo el Primer Ministro de Gran Bretaña, David Cameron, su ministro de economía y sus ministros de comercio, energía y educación estaban todos en China. La decisión de Hague de permanecer en Gran Bretaña para difundir su mensaje sobre América Latina, que tiene un PIB solamente un poco menor de China, en vez de encomendarlo a un ministro menor, presta credibilidad física a su compromiso retórico en el sentido que “la retirada de Gran Bretaña de la región ha terminado, y ahora ha llegado el tiempo para que comience un avance".
Hague desplegó un gran número de estadísticas para demostrar cómo la histórica presencia de Gran Bretaña en América Latina ha sido continuamente erosionada, de proveer 50% de la inversión extranjera en la región y más del 20% de su comercio antes de la primera guerra mundial hasta los días presentes, cuando Gran Bretaña exporta tres veces más a Irlanda de lo que exporta a toda América Latina, y tiene el doble del comercio con Dinamarca que con Brasil. Cualquiera de esas comparaciones es ligeramente envidiosa, dada la caída de Gran Bretaña de su preeminencia durante su largo paréntesis histórico, pero sirvió al propósito de respaldar lo señalado por Hague, que “la historia nos enseña que Gran Bretaña tiene un record de subestimación de América Latina y de desdeñar sus oportunidades."
Hague dijo que el gobierno británico está decidido a abordar ese “descuido". “Donde se ha permitido que los músculos de nuestras alguna vez vibrantes relaciones se atrofien o crezcan débiles por carecer de uso, nosotros las construiremos y las pondremos en marcha de nuevo," dijo. El prometió “relaciones intensificadas e iguales con los países de América Latina (grandes y pequeños) y una “incrementada atención ministerial". Dijo que el adjunto del Primer Ministro, Nick Clegg, encabezaría una delegación comercial a la región el año próximo, mientras que Hague visitaría por sí mismo varios países en la región.
Hague mencionó alguna cooperación específica con países latinoamericanos, como en tareas policiales en Bolivia, y la necesidad de forjar una alianza entre la Unión Europea (UE) y América Latina sobre seguridad energética. También emitió la habitual “política de no intervención" a Argentina sobre las Islas Falkland. Aparte de eso, el discurso de Hague no ofreció nada concreto, excepto con relación a Brasil. El dijo que Cameron conocía a la Presidente electa de Brasil, Dilma Rousseff, desde antes de su elección (una reprimenda al Nuevo Laborismo que desairó al Presidente Lula da Silva antes que él sobre la base que él representa a la Izquierda recalcitrante). Inmediatamente se dedicó a cortejar a Rousseff prometiendo el apoyo de Gran Bretaña para que Brasil se convierta en miembro permanente de un Consejo de Seguridad ampliado de la ONU, una de las más apreciadas ambiciones de Lula. Dijo que Brasil lo merece por la fortaleza de su influencia política y económica pues estaba preparado para convertirse en la quinta mayor economía en el mundo en 2025.
Citando libremente a Bolívar, Hague dedicó gran parte del resto de su discurso a vender a Gran Bretaña como un socio comercial, elogiando a la región por su exitosa política para superar los efectos de la crisis financiera global y su innovación en política social, y elogiando prácticamente a cada país, incluida Venezuela, por algo. La única excepción fue Cuba a la que Hague no mencionó en ningún momento. Gran Bretaña permanece replegada sobre ese tema después que Hague fuera criticado por su tentativa de avanzar el enero pasado, cuando él visitó La Habana. Hague habló con el gobierno cubano, pero no con la oposición, en violación de la Posición Común de la Unión Europea.