Informe Latinoamericano - 11 de Noviembre de 2010 (ISSN 1741-7317)
COLOMBIA: ¿Número uno en el mundo en desplazamientos?
El número de colombianos refugiados y de personas desplazadas internamente (PDI) es el más alto en el mundo, sobrepasando incluso a países en guerra o con una larga historia de conflictos internos como Irak, Afganistán y la República Democrática del Congo. Esa fue la aseveración hecha por Jorge Rojas, vocero de la ONG colombiana, Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), durante una convención en Quito esta semana. De acuerdo con Rojas, Codhes llegó a esa conclusión después de analizar las cifras de un reciente informe producido por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (UNHCR, siglas en inglés).
De acuerdo con las cifras de Codhes, el conflicto colombiano ha forzado el desplazamiento de 3,7m de personas en las cinco décadas pasadas, con unas 380.000 a las que les fue otorgado el estatus de refugiado en 36 naciones de todo el mundo. Sin embargo, de acuerdo con un comunicado oficial de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional, “No existe ningún informe de la [UNHCR] que establezca que Colombia tiene la más alta tasa de desplazamiento en el mundo. Por tanto, la información desde Ecuador atribuida a un vocero de [Codhes] no es verdad." Acción Social alega que su registro muestra solamente 3,5m DPI desde 1950 y que en años recientes la tasa de desplazamiento ha decrecido significativamente (de 327.740 en 2007, a 161.222 en 2009); desde 2003, han sido desplazadas internamente en Irak 2,2m de personas, mientras que otras 2,2m han buscado asilo en otras partes.
Establecer el número de DPI en Colombia es crucial para la administración del Presidente Juan Manuel Santos, que ha enarbolado la bandera de compensación y restitución de tierras a las víctimas, como políticas clave que deben ser implementadas en los próximos cuatro años. El 2 de noviembre, el Partido de la U aceptó el proyecto de ley propuesto de la llamada 'ley de víctimas', abriendo el camino para que el contenido de la ley sea debatido en el congreso. Las víctimas serían primero compensadas con fondos incautados de los narcotraficantes y sólo cuando estos fondos estén exhaustos el estado sería responsable por el pago de hasta Col$20,6m (US$11.160) a cada víctima, asegurando de ese modo la viabilidad fiscal de la propuesta. Además, el proyecto estipula una sentencia de prisión de hasta 12 años por cualquiera que pretenda hacerse pasar por víctima del conflicto.
- La agenda bilateral
Estadísticas oficiales de narcóticos difieren de la
realidad
El gobierno colombiano ha puesto la Dirección Nacional de
Estupefacientes (DNE), bajo administración pendiente de una investigación sobre
“corrupción administrativa". Bajo las funciones de la DNE estaban la
administración de unos 75.000 activos incautados por el gobierno a los
narcotraficantes. Se suponía que sería usada esa información, en conjunción con
otros datos primarios, para compilar informes oficiales sobre la producción,
distribución y consumo de drogas en el país.
Con la
DNE bajo escrutinio, la precisión de los datos sobre droga de Colombia también
ha quedado cuestionada y se ha vuelto crecientemente claro que las cifras
citadas en las estadísticas oficiales raras veces coinciden con la realidad en
el terreno. Por ejemplo, Colombia desde hace tiempo sostiene que solamente unas
250 hectáreas en el país se dedican al cultivo de marihuana. Sin embargo, en una
sola incautación el 9 de noviembre, el gobierno ha confiscado cuatro toneladas
de esa droga, en tránsito desde el departamento de Cauca hacia el centro del
país.
Una incongruencia similar entre la línea
oficial y los hechos en el terreno también fue revelada en Ecuador, el mismo
día. Ecuador nunca ha admitido que la coca podría cultivarse dentro de su
territorio, incluso aunque hay largas porciones del país donde esa empresa
podría ser encarada y a pesar del hecho que dos de sus vecinos son los líderes
mundiales en el cultivo de coca y la producción de cocaína. Sin embargo, la
incautación de 9.600 plantas de coca en San Lorenzo, en la provincia costera de
Esmeraldas, puso esa afirmación en duda, aunque el director de la oficina
antinarcóticos de Ecuador, el Coronel Patricio Pazmiño, insistió en que Ecuador
aún “está muy lejos de ser un productor de droga".