Informe Latinoamericano - 11 de Marzo 2011 (ISSN 1741-7317)
BRASIL: ¿Tensiones entre Rousseff y los militares?
La Presidenta Dilma Rousseff, una ex prisionera política, desea instalar una comisión de de verdad y justicia en Brasil, para investigar los crímenes patrocinados por el estado durante el régimen militar del país (1964-1985), pero esta semana, los militares de nuevo aparecieron para expresar fuertes cuestionamientos acerca de remover el pasado.
El ministro de defensa de Rousseff, Nelson Jobim, el ministro de justicia, José Eduardo Cardozo, y la ministra de derechos humanos, María do Rosário están buscando construir consenso para la aprobación de un proyecto de ley enviado al congreso en mayo de 2010 por el ex presidente Lula da Silva (2002-2010). Según ese proyecto de ley, el principal objetivo de la comisión de verdad y justicia sería “la promoción de la reconciliación nacional" y la “explicación detallada de los casos de torturas, muertes, desapariciones forzadas, el ocultamiento de los cuerpos, y sus autores, incluyendo aquellos [casos] que tuvieron lugar en el exterior". En ese entonces, había fuertes rumores que el texto de la ley no fue bien recibido por los militares que, aparentemente, la veían como “vengativa".
El 9 de marzo, el ministerio de defensa emitió una declaración negando un informe en el diario O Globo, en el sentido que los militares estaban en contra de una comisión de la verdad. Un día antes, el diario había publicado una carta que decía que fue enviada en febrero por las fuerzas armadas al ministerio de defensa, alegando que la comisión “provocaría tensiones y seria desafección al someter los hechos del pasado a una nueva discusión". Decía en ella que “Brasil ya ha superado ese periodo de su historia"; expresando preocupación acerca de volver a “abrir una herida", y sugería que los proponentes estaban buscando una “retaliación política".
La declaración del ministerio de defensa decía que el texto impreso por O Globo no había sido enviado el mes pasado y era en efecto parte de un intercambio de fecha setiembre de 2010 entre el ministerio y los jefes de las tres fuerzas armadas, a las que se les había pedido que expresen su posición sobre el proyecto de ley. La declaración señala que los militares luego habían corregido su posición, ante la “inequívoca posición del ministerio de defensa en apoyo del proyecto de ley en la forma en que fue presentado al congreso". Finalizaba diciendo, “hay un perfecto entendimiento entre los ministerios de defensa, justicia y derechos humanos con referencia a la materia, con la cual las fuerzas armadas están absolutamente de acuerdo".
El Palacio Planalto dijo más tarde que había pedido una explicación al ministerio de defensa. Rousseff se reunió con los jefes de las fuerzas en diciembre de 2010 y según se informó, pidió su “discreción" con relación a la comisión de la verdad, dejando en claro que esa era una condición para su permanencia en sus puestos. Los militares no han comentado sobre el artículo en O Globo. Notablemente, sin embargo, el ministro jefe del gabinete de seguridad institucional, el general del ejército José Elito Carvalho Siqueira, recibió una reprimenda de Rousseff en enero por decir al asumir su puesto que la desaparición de prisioneros políticos “no era vergonzoso" para Brasil. El también había insistido en que Brasil debía “tratar el 31 de marzo de 1964 como un hecho histórico" y en cambio mirar hacia adelante. El pidió disculpas y dijo que sus comentarios fueron mal expuestos.
Una larga campaña por la justicia
Luego de su derrota
ante la corte suprema, los familiares de las víctimas de Araguaia, bajo el
'Grupo Tortura Nunca Mais', llevaron su caso, que ha estado en curso por casi
tres décadas (comenzando en 1982), ante la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (CIADH). El gobierno brasileño admitió la responsabilidad por las
muertes políticas en Araguaia y autorizó las reparaciones para los miembros de
las familias en 1995, pero bajo la ley de amnistía, los familiares no pueden
llevar sus casos a juicio en Brasil. Brasil no ha sentenciado nunca a nadie por
delitos cometidos durante la dictadura militar. Los activistas de derechos
humanos desean que Brasil abra sus archivos militares para permitir que los
casos contra los supuestos perpetradores puedan seguir
adelante.
- La caja de Pandora
El 14 de diciembre de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos
(CIADH) hizo responsable al Estado de Brasil por las desapariciones forzadas de
62 sospechosos de ser militantes de izquierda en la región amazónica de Araguaia
a comienzos de los '70 y dijo que Brasil debía permitir los procesos por abusos
cometidos durante el régimen militar. En mayo de 2010, la corte suprema sostuvo
la Ley de Amnistía de 1979, que impide realizar juicios y castigos por delitos
políticos cometidos durante el gobierno de la junta militar. En Argentina y
Uruguay, las leyes de amnistía fueron cuestionadas en las cortes (e
invalidadas). La decisión de la CIADH podría forzar una reevaluación de la ley
brasileña. La ministra de derechos humanos, María do Rosário insiste en que el
gobierno de Rousseff no tiene tales planes. “Eso no corresponde al ejecutivo
proponer. Esa debe ser una cuestión para la sociedad," ella dijo en la ONU en
Ginebra esta semana.