Informe Latinoamericano - 11 de Marzo 2011 (ISSN 1741-7317)
MEXICO: Las relaciones con EU se deterioran
El Presidente Felipe Calderón se reunió con el Presidente de EU, Barack Obama en la Casa Blanca el 3 de marzo. La quinta reunión entre los dos líderes fue claramente la más difícil hasta ahora. En la etapa previa a la reunión, ambas partes señalaban el resultado que deseaban de la cumbre. Calderón lo fue haciendo crecientemente claro, culminando en una serie de entrevistas con el Washington Post poco antes de reunirse con Obama, que él deseaba que el embajador de EU en México, Carlos Pascual, sea retirado. Las dos principales ambiciones que EU deseaba obtener de la cumbre fueron tener a los dos sospechosos acusados de la muerte de un agente de Immigration & Customs Enforcement (ICE) extraditados para afrontar juicio en EU, y persuadir a México que deje de lado su prohibición que funcionarios de EU porten armas en México. Aunque EU obtuvo más que México de la cumbre, el único resultado claro fue el anuncio de otro intento para resolver la antigua disputa sobre el acceso de camiones mexicanos de carga en las carreteras de EU.
Los eventos que siguieron a la cumbre no han mejorado las relaciones entre los vecinos. México aún debe responder formalmente a la revelación que EU había permitido deliberadamente que rifles de asalto y otras armas sean introducidas de contrabando en México (bajo la “Operación Rápido y Furioso") a fin de descubrir las redes que usan los gangsters. El ministerio de relaciones exteriores ha pedido al Departamento de Estado de EU que expliquen lo que estaba pasando.
Es probable que la riña continúe. El ministro del interior de México, Francisco Blake Mora, debe testificar ante la cámara baja del congreso acerca de lo que conoce el gobierno mexicano sobre la “Operación Rápido y Furioso". La operación fue montada por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego y Explosivos de EU (ATF, siglas en inglés. La ATF admitió que “miles" de armas fueron ingresadas de contrabando para las bandas de drogas de México. La cifra oficial es 1.998. La ATF, al parecer, ha perdido el rastro de 1.200 de esas armas que permitió que ingresen a México.
El comité nacional de defensa de la cámara baja ha pedido a Mora y a otros dos funcionarios, Alfredo Gutiérrez, de la oficina fiscal nacional, y Gerardo Perdomo del servicio de aduanas, que testifiquen. El congreso desea saber si EU había informado al gobierno mexicano acerca de “Rápido y Furioso" y qué resultados se obtuvieron. Un agente de ATF, John Dodson, dijo a un canal de TV de EU, CBS, que la ATF deliberadamente había guardado la información acerca de “Rápido y Furioso" de los mexicanos.
La “Operación Rápido y Furioso" comenzó en octubre de 2009. La ATF decidió permitir la compra ilegal de armas para que “camine" a fin de rastrear su camino y construir casos más sustantivos contra criminales más antiguos. Los funcionarios de la ATF dijeron al Centro para la Integridad Pública que la ATF permitió que un total de 1.998 armas pasasen de las tiendas de armas a los compradores de paja conectados con las redes de armas, con el entendimiento total que esas armas podían ser usadas en la comisión de delitos. De esas armas, 797 fueron recobradas por la ATF como resultado de alguna clase de investigación, incluidas 195 dentro de México.
La “Operación Rápido y Furioso" se volvió controversial dentro de la ATF cuando dos de las armas de contrabando fueron encontradas en la escena de los disparos el 14 de diciembre de 2010 contra el agente de la patrulla de frontera, Brian Terry, en la frontera México-Arizona. Al parecer también resultó que el arma usada para matar a Jaime Zapata, el agente de ICE muerto en México el 15 de febrero de 2011, también fue proveída bajo la “Operación Rápido y Furioso".
William Brownfield, Secretario Asistente para la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y de Aplicación de la Ley en el Departamento de Estado de EU, defendió la Operación Rápido y Furioso durante un viaje a México el 7 de marzo. Brownfield alegó que cuando todos los datos sean introducidos, la operación demostraría haber sido altamente exitosa. Durante su viaje a México, Brownfield se reunió con Julián Ventura, el vicecanciller responsable de las relaciones con América del Norte y la canciller, Patricia Espinosa.
En la conferencia de prensa después de la cumbre del 3 de marzo, Obama elogió cuidadosamente a Calderón por su coraje en confrontar a las bandas, pero no hubo un aval de su estrategia y, lo más importante, clara evidencia que las relaciones se estaban enfriando. Obama, quizá inconcientemente, subrayó cuán difícil había sido la reunión con Calderón, cuando dijo que la última reunión de Calderón con él (en la primavera pasada) fue “muy productiva".
Calderón no tuvo ninguna chance de Obama sobre su intento de lograr que Pascual sea retirado. El giro de EU es que los controversiales comentarios de Pascual acerca de la poca fiabilidad en el ejército y la policía en México, en cables al Departamento de Estado, publicados por WikiLeaks, eran válidos. Calderón criticó fuertemente esos comentarios [IL-11-08], pero EU se mantuvo del lado de su embajador.
Funcionarios de EU dieron dos argumentos sobre Pascual. El primero, que sus comentarios en el sentido que la inteligencia de EU sobre los gangsters de la droga no fue tomada para actuar de parte del ejército y la policía de México, es válido. EU ha señalado que los marines mexicanos, que aparentemente ve como menos subyugados ante los gangsters que la policía y el ejército, actuaron rápidamente en base a inteligencia de EU y tomaron a su hombre: el caso puntual fue Arturo Beltrán Leyva, un importante gangster, el año pasado.
El segundo punto es que funcionarios de EU habían filtrado a la prensa de EU que Calderón estaba contra Pascual por razones de política interna. Pascual había estado saliendo con Gabriela Rojas Jiménez por al menos un año. Ella es la hija de Francisco Rojas Gutiérrez, el líder del opositor Partido revolucionario Institucional (PRI) en la cámara baja del congreso.
La determinación de EU de mantener a Pascual en su puesto, y el escándalo sobre la “Operación Rápido y Furioso", es improbable que mejoren las relaciones bilaterales durante los restantes 21 meses de Calderón en el poder. Por lo tanto, es también improbable que EU haga mucho progreso sobre las dos cuestiones que Calderón deseaba abordar en la cumbre: el derecho de funcionarios de EU de portar armas en México; y si los mexicanos sospechosos acusados de asesinar al agente del ICE debían ser extraditados a EU donde ellos podrían enfrentar la pena de muerte.
Ambas cuestiones son inmensamente difíciles para Calderón. Calderón prometió tratar de hablar con el senado mexicano a fin de hallar alguna salida para elevar la seguridad de funcionarios de EU en México. Calderón también afirmó que no había discutido la cuestión de la extradición con Obama, pero implicó que la presidencia mexicana no podía pasar por encima de la ley, que impide la extradición de ciudadanos mexicanos que afrontan cargos capitales en EU.
Calderón entrevistado
El Washington Post,
que entrevistó al Presidente Calderón antes de reunirse con el Presidente Obama,
informó que Calderón estaba extremadamente poco feliz con el embajador de EU en
México, Carlos Pascual. Se le preguntó a Calderón si él podría seguir trabajando
con Pascual, y replicó: “Esa es una cuestión que quizá hablaré con el Presidente
Obama." Preguntado si él aún tenía confianza en Pascual, Calderón respondió: “Es
difícil de construir, y es fácil perderla."
Según
informes, Pascual y el Presidente Calderón no se han reunido por tres meses y
Pascual, rompiendo el protocolo usual, no acompañó a Calderón en su viaje a EU.
Hace un año, Pascual y Gabriela Rojas, fueron huéspedes en la cena oficial en la
Casa Blanca dada por los Obama, para Calderón y su esposa.
La consecuencia inmediata del acuerdo EU-México sobre los camiones, anunciado el 3 de marzo, es que México ha prometido poner fin a sus tarifas sobre 200 productos de EU. Esas tarifas fueron impuestas en represalia por la negativa de EU de adaptarse al acuerdo de libre comercio de América del Norte (Nafta), abriendo su mercado de transporte sobre tierra. EU promete un programa gradual para permitir a los camiones mexicanos en las carreteras de EU e insinuó que eso podría ocurrir tan pronto como agosto de este año. México, de acuerdo con funcionarios mexicanos, ha acordado poner fin a 50% de las tarifas elevadas en represalia cuando se firme el nuevo acuerdo definitivo. El otro 50% tendrá fin cuando el acuerdo sea implementado y el primer camión mexicano cruce la frontera de EU con la nueva autorización.