Informe Latinoamericano - 20 October 2011 (ISSN 1741-7317)
GUATEMALA: Un debate con más sombras que luces
Un “espectáculo grotesco”, así fue como calificó un comentarista político al largamente esperado debate por la TV entre el ex General Otto Pérez Molina y el empresario populista, Manuel Baldizón, que competirán por la segunda ronda presidencial el 6 de noviembre. El intercambio degeneró en calumnias e injurias y acusaciones mutuas, que subrayan una vez más la ausencia del debate ideológico en la elección. Los dos candidatos, sin embargo, evitaron la mención de las más serias preocupaciones desplegadas por los diferentes sectores en relación a uno y otro.
Las encuestas apuntan a una victoria para Pérez Molina, del derechista Partido Patriota (PP) (ver más abajo). Baldizón, de Libertad y Democracia Renovada (Líder), está tratando de socavar la plataforma del PP, que está basada en un enfoque de línea dura para la seguridad: él acusó a Pérez Molina de debilitar a los militares después de los Acuerdos de Paz de 1996, que pusieron fin a 36 años de guerra civil –la implicancia es que él no es confiable sobre la seguridad. Pérez Molina fue el negociador militar en los Acuerdos de Paz y más tarde asesor del ex presidente Oscar Berger (2003-2007) bajo cuyo mandato los militares fueron reducidos drásticamente –de 27.000 a una tropa de 15.500. Ilustrando la que parece ser una aceptación universal que la participación militar en la seguridad ciudadana es la respuesta apropiada ante el delito (señalando más divergencia aún con los Acuerdos de 1996), las acusaciones de Baldizón también se hacen eco de la línea adoptada por la gobernante Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), que lo apoya a él en la segunda ronda.
Mientras lanzaba otros alegatos de corrupción contra el hijo de Pérez Molina, quien fue recientemente electo alcalde de Mixco, un suburbio de Ciudad Guatemala, Baldizón casi llega a expresar las preocupaciones reales expresadas por los grupos de derechos humanos, internacionales y locales con relación al candidato del PP –su participación en abusos contra los derechos humanos como jefe de la inteligencia militar (D-2) durante la guerra civil [IL-11-25] como también la carencia de transparencia sobre las finanzas de su campaña.
Pérez Molina respondió acusando a su rival de carecer de experiencia, descartándolo como un ‘comodín’ y cuestionando la viabilidad de una de sus principales promesas de campaña –el llamado ‘bono 15’ (un bono mensual extra pagado para los trabajadores). También lo acusó de violar los Acuerdos de Paz con su propuesta de establecer una guardia nacional: los Acuerdos de Paz limitan el rol de los militares a la “defensa de la soberanía y la integridad territorial”. Esto es una bofetada de hipocresía, considerando la propia propuesta del PP de crear una fuerza de tareas de seguridad ‘inter-institucional’, compuesta de la policía nacional (PNC), el directorio de inteligencia civil (Digici) y el ejército. Como Baldizón, Pérez Molina también evitó la mención del más serio cuestionamiento que pende sobre su rival –de nuevo en relación al origen de los fondos de campaña de Baldizón como también la sospecha más general sobre sus actividades empresariales. Baldizón representa a la región del Petén, en la frontera con México y Belice, que es ampliamente considerado como el centro nervioso del narcotráfico en el país.
Alianzas concertadas
Mientras Pérez Molina ha asegurado el apoyo de Visión con Valores (Viva) y de Acción de Desarrollo Nacional (ADN), buscando el voto de la centro-derecha, Baldizón ha sido más exitoso ampliando su apelación. Desde procurarse el respaldo de UNE-Gana [IL-11-39], él develado una “alianza nacional” formal con otros 10 partidos políticos. La alianza abarca todo el espectro político –desde el Frente Amplio de Izquierda (FAI) de la líder indígena Rigoberta Menchú hasta el derechista Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del ex dictador militar Efraín Ríos Montt (1982-1983). Además de la antipatía general ante la perspectiva de un gobierno del PP, Baldizón ha estado mejor ubicado para ofrecer puestos ministeriales a cambio de apoyo, debido a la relativa juventud de Líder como partido, y la fluidez en la conducción. La carencia de ideología sustenta la plataforma de Líder, y también lo deja a él más dispuesto a incorporar propuestas de otros partidos. Los ejemplos incluyen una declarada voluntad de someter a una votación nacional su promesa de campaña que ocupó los titulares, de volver a establecer las ejecuciones públicas.
- Encuestas
Las primeras encuestas han sido difundidas ante la cercanía de la segunda ronda. Ellas muestran a Otto Pérez Molina adelante. El 12 de octubre el diario Prensa Libre publicó una encuesta de una compañía local, Prodatos, que muestra a Pérez Molina con 55,8% de los votos válidos frente a 44,2% para su rival Manuel Baldizón –casi idéntica a los hallazgos de la subsiguiente encuesta de Cid-Gallup, que otorga a Pérez Molina un liderazgo con 55% a 45% de los votos válidos. Ambas encuestadoras entrevistaron a 1.204 personas y tienen un 2,8% de margen de error. De todos modos, dada la sobre-estimación universal del apoyo a Pérez Molina en la primera ronda (en unos 10 puntos porcentuales), cualquiera de las encuestas deberían ser tratadas con cautela.