Informe Latinoamericano – 26 de enero de 2012 (ISSN 1741-7317) (IL-12-04)
BRASIL: Los derechos humanos meten en problemas a Rousseff
Poner los derechos humanos en el centro de su política exterior, irónicamente, le ha causado a la Presidenta Dilma Rousseff nada más que problemas. Esta semana, Rousseff recibió las aparentes quejas de Irán que ella ha hecho demasiado, y de Human Rights Watch y los disidentes cubanos que no ha hecho lo suficiente.
El canciller de Brasil, Antonio Patriota, insiste hasta el cansancio que ha habido una amplia continuidad en la política exterior de Lula da Silva (2003-2010) a Rousseff. Esto es un poco engañoso. El hecho de que Patriota fue traído de vuelta de la embajada en Washington DC en primer lugar señala un cambio de enfoque. El cambio es sutil, pero de todas formas perceptible. Sin embargo, el problema principal es que aún hay inconsistencia rodeando la política exterior de Brasil, que socava sus ambiciones de obtener un puesto en la los altos foros internacionales, como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (UNSC). Parte del ‘problema’ es que Brasil tiene una política exterior de no intervencionista escrita en su constitución. Y, aunque bien puede ser que Brasil está siendo medido por estándares más altos que algunos de los mismos miembros permanentes del UNSC, Rousseff al menos parece haber captado que Brasil necesita comprometerse en alguna realpolitik para de ser tomado en cuenta seriamente por las potencias existentes.
Aparentemente esta nueva actitud ha sido notada en Teherán. Ali Akbar Javanfekr, el vocero personal del Presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, se quejo ante el diario Folha de São Paulo esta semana que Rousseff ha “desbaratado todo lo que Lula había logrado. Ella destruyó años de buenas relaciones”.
Itamaraty (la cancillería brasilera) claramente fue tomada por sorpresa. Enfrentado a una oleada de requerimientos por una respuesta, Patriota evitó un comentario directo sobre la declaración iraní, afirmando: “He tenido contactos normales con los iraníes. En la Asamblea General de la ONU el canciller iraní pidió verme. Me telefoneó el 7 de setiembre para expresarme sus buenos deseos. En la reunión ministerial de la OMC [la Organización Mundial del Comercio] me reuní con funcionarios iraníes e identificamos un interés en tener buenas relaciones políticas y comerciales”. Patriota agregó que el Presidente Ahmadinejad había sido invitado para la conferencia Río+20 sobre el medioambiente y el desarrollo sustentable en junio (Patriota admitió que aún no sabía si el iraní asistiría). El que Ahmadinejad no haya incluido al Brasil en su reciente gira latinoamericana no pasó desapercibida, en especial en EU.
De igual manera, Patriota se rehusó a comentar sobre informes que productos brasileños como productos avícolas y carne están siendo frenados en las fronteras de Irán. De acuerdo con Folha, la União Brasileira de Avicultura dice que las exportaciones de pollo han sido objeto de “injustificadas inspecciones” desde octubre del 2011, mientras que la multinacional de alimentos brasilera JBS también reclama que miles de toneladas de carne han sido retenidas en un puerto iraní por tres semanas.
La administración Rousseff afirma que su forma de tratar con Irán no ha cambiado. Aunque en marzo del 2010, Brasil notablemente apoyó por primera vez, un voto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para enviar un relator sobre derechos humanos a Irán. En diciembre del 2010 (la entonces presidenta electa) Rousseff también había condenado (en una entrevista con el Washington Post) la lapidación de una mujer iraní. Sin embargo, la semana pasada, Patriota reiteró públicamente al visitante Canciller del Reino Unido, William Hague, las dudas de Brasil acerca de la efectividad de las sanciones a países como Irán.
Libia y Siria
En marzo del 2011, Brasil votó en contra de la resolución de la ONU de imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, citando preocupaciones acerca de la seguridad ciudadana. Más tarde, Itamaraty esperó varios meses antes de reconocer al Consejo Nacional de Transición Libio. También urgió a la ONU y la Unión Europea a que permanezcan comprometidas con Siria, alegando que la resolución de la ONU sobre Libia fue utilizada para justificar meses de excesiva fuerza militar y que no debía ser repetida. En octubre del 2011, se abstuvo (junto con India, Líbano y Sudáfrica) en la votación sobre de una resolución de la ONU legalmente vinculante, amenazando con sanciones al gobierno sirio. Rusia y China usaron sus vetos contra la resolución. Al mismo tiempo, un reconocido diplomático brasileño, Sergio Pinheiro, es el presidente de la Comisión de Investigación de la ONU sobre violaciones los derechos humanos en Siria.
Esta semana, la ONG basada en EU, Human Rights Watch (HRW), acusó a Brasil de conducir ideológicamente su política exterior, en vez de que está se base sobre el respeto universal por los derechos humanos. José Miguel Vivanco, el director para las Américas de HRW, acusó a Brasil de sentarse en el cerco durante la Primavera Árabe, mientras que Philippe Bolopion, el director de las Naciones Unidas en HRW, dijo al diario O Estado que “Brasil no debería actuar de la misma manera que Occidente. En verdad, Brasil debería ser consistente en sus posiciones en defensa de los derechos humanos”. Señaló que Brasil “tiene peso internacional como una democracia. Al abstenerse de condenar a un dictador, el gobierno brasilero termina legitimando un régimen represivo”. Aunque al mismo tiempo, Vivanco reconoció que las cosas habían “mejorado notablemente” bajo la Presidenta Rousseff (presumiblemente con referencia a Irán).
Los académicos brasileros han tomado una visión más matizada, señalando que Brasil no solamente actúa en línea con su posición no-intervencionista, sino también en defensa de sus extensos intereses comerciales en el Medio Oriente –lo que probablemente explica el retraso en reconocer al consejo de transición libio, por ejemplo. “Al final del día, Brasil está siguiendo el principio de la ONU de agotar todos los métodos pacíficos antes de una intervención,” señaló uno de los académicos. Sin embargo, hay consenso en que Brasil podría ser más activo en relación a los derechos humanos en la arena internacional, quizá comenzando a adoptar una posición más crítica en el consejo de derechos humanos de la ONU.
¿Dónde queda parada cuba?
La Presidenta Dilma Rousseff hará su primera visita a Cuba el 31 de enero, llevando con ella a una delegación comercial. Rousseff estará bajo mucha presión para decir algo acerca de los derechos humanos en Cuba. Como mujer, ex disidente política y prisionera, y una defensora pública de los derechos humanos, Rousseff corre el riesgo de lucir hipócrita y cínica si no es vista diciendo o haciendo algo en Cuba. Los disidentes cubanos, liderados por las activistas mujeres de alto perfil, incluyendo a la blogger Yoani Sánchez, y el grupo de Damas de Blanco, han hecho un requerimiento de audiencia con Rousseff sin ningún resultado.
Sin embargo, Brasil otorgó a Sánchez una visa de visitante por 30 días el 25 de enero. Este es un oportuno y deliberado gesto de apoyo simbólico (Cuba nunca le ha permitido a Sánchez viajar) que no pasará desapercibido en La Habana. Sánchez, quien peticionó a Rousseff personalmente a través de un video-mensaje en su blog, escribió que se vio a sí misma en una fotografía recientemente difundida de Rousseff como una joven activista política. “Me siento como Dilma”, escribió.
Desafortunadamente para Rousseff, ella está yendo a Cuba justo después de la muerte de otro disidente político en huelga de hambre, Wilman Villar, que murió el 19 de enero, a la edad de 31 años, después de 51 días en huelga de hambre (ver Télex). En una terrible ironía, cuando Lula da Silva hizo su viaje de despedida a Cuba como presidente, en febrero del 2010, otro disidente en huelga de hambre también murió (Orlando Zapata Tamayo). La torpe negativa de Lula de hacer algún comentario en ese entonces, provocó indignación en Brasil y en otras partes.
A pesar de la presión sobre ella, es probable que Rousseff siga el ejemplo de Lula y no haga ningún comentario público. Itamaraty ha asumido la visión que las conversaciones solamente deberían tener lugar en privado y detrás de la escena. Pero, como el diario conservador brasilero O Globo editorializó el 26 de enero, “Nadie espera que de un momento al otro el gobierno brasilero se dejará convencer por los disidentes cubanos. Pero el país tiene todas las condiciones para crear un puente entre los viejos revolucionarios, los disidentes, la oposición y los sectores más dinámicos en Cuba. Brasil tiene credibilidad para hacer eso”.
- La disputa argentina
La poderosa federación industrial de Brasil, Fiesp, pidió esta semana una audiencia con la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, para discutir las nuevas restricciones comerciales que han sido impuestas por Argentina desde el 1 de febrero. Argentina tuvo un déficit comercial de US$4,24mm con Brasil en 2011, un incremento del 20% sobre el año anterior, a pesar del incrementado proteccionismo argentino, de acuerdo con el instituto oficial de estadísticas de Argentina (Indec). Las importaciones argentinas provenientes de Brasil crecieron un 22% a US$21,94mm, mientras que sus exportaciones a Brasil crecieron un 23%, a US$17,70mm. Argentina tuvo de un superávit comercial general de US$10,35mm en el 2011, una declinación del 11% con respecto el año anterior; las exportaciones totalizaron US$84,27mm; y las importaciones US$73,92mm.
- Se eleva el comercio Brasil-Cuba
Brasil está invirtiendo US$800m en la modernización del puerto de Mariel en Cuba, a través del gigante de la construcción Odebrecht y el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (Bndes). También ha ofrecido a Cuba tecnología brasilera para establecer una industria local de etanol basado en la caña de azúcar, y está proveyendo US$200m en créditos para pequeños agricultores para la compra de equipamiento agrícola (hecho en Brasil). De acuerdo con el ministerio de comercio de Brasil, Brasil exporto bienes por un valor de US$550m a Cuba en el 2011, un incremento del 32% año en año y compuesto por bienes básicos e industriales. Las importaciones desde Cuba tuvieron un valor de US$91,2mm, un incremento del 25% año en año. Curiosamente, la mayoría de las importaciones (80%) estuvo compuesta de suministros e insumos médicos.