Informe Latinoamericano – 17 de mayo de 2012 (ISSN 1741-7317) (IL-12-19)
BRASIL: Lanzan las comisiones de la verdad oficial y paralela
La Presidente Dilma Rousseff tomó juramento esta semana a los siete miembros de la nueva comisión de la verdad, que examinará los abusos contra los derechos humanos cometidos por el estado y las guerrillas de izquierda en el periodo 1946-1988, con el foco sobre la última junta militar (1964-1988). A la ceremonia asistieron los ex presidentes de Brasil, José Sarney (1985-1990); Fernando Collor de Mello (1990-1992); Fernando Henrique Cardoso (1995-2002); y Lula da Silva (2003-2010). No todo el mundo está contento. Los familiares de las víctimas se quejan que ellos deseaban una comisión ‘de la verdad y justicia’. Por otro lado oficiales militares retirados han anunciado una comisión paralela para ‘refutar’ las acusaciones.
La comisión se instalará por dos años y no tendrá ningún poder judicial o fiscal. Sin embargo, a pesar de las quejas de los familiares de las víctimas, se asume que los hallazgos de la comisión podrían abrir las puertas a futuros casos legales. Técnicamente, la Ley de Amnistía de 1979 de Brasil lo impide, aunque en respuesta a un caso presentado por familiares de las víctimas, la Corte Inter-Americana de Derechos Humanos orden ó el año pasado a Brasil que inicie procedimientos judiciales, lo que potencialmente podría forzar al estado a derogar la Ley de Amnistía. La Corte Suprema confirmó el año pasado la Ley de Amnistía, una resolución que fue crucial para la decisión de los militares de acordar con la propuesta de la comisión de la verdad. El gobierno también acordó que la comisión examine abusos de ambos lados como un gesto hacia los militares. Esa decisión permanece controversial. Esta semana, Fernando Henrique Cardoso dijo que él cree que solamente los delitos cometidos por el Estado debían ser examinados, aunque él agregó más tarde que la comisión “abre las puertas para la reconciliación”.
Al anunciar a los miembros de la comisión, la Presidenta Rousseff afirmó “No podemos permitir que en Brasil la verdad sea corrompida por el silencio”. Rousseff, ella misma una ex prisionera política y víctima de torturas, ha insistido repetidas veces que ella no “estaba buscando venganza”.
Los objetivos de la comisión son clarificar los hechos y circunstancias de casos de graves violaciones de los derechos humanos entre 1946 y 1988 y promover las clarificaciones circunstanciales de casos de tortura, muerte, desaparición forzada, el ocultamiento de cuerpos y los autores de los mismos, incluidos casos que ocurrieron en el exterior. La comisión tendrá total acceso a registros públicos y puede requerir entrevistas con cualquiera de interés, quien tendrá un “deber ante el estado” que lo obligue. Los individuos cuyas vidas podrían estar bajo amenaza como resultado de su cooperación, podrán recibir el estatus de protegidos. La comisión también podrá celebrar audiencias públicas. También decidirá su menciona nombres públicamente en el informe final y puede optar por someter estos a la presidencia solamente. Los expertos legales sugieren que la comisión podría también aconsejar si la Ley de Amnistía no es constructiva [para la reconciliación nacional].
Composición de la comisión de la verdad
Los siete miembros de la comisión de la verdad, todos seleccionados personalmente por la Presidenta Rousseff son: José Carlos Dias, un abogado y ex presidente de la comisión de verdad y justicia del estado de São Paulo, quien también sirvió como ministro de justicia (1999-2000) bajo Fernando Henrique Cardoso; Gilson Dipp, un magistrado de la corte suprema de justicia y de la corte suprema electoral; Rosa María Cardoso da Costa, ex abogada de Rousseff durante la junta militar; Cláudio Fonteles, un fiscal general (2003-2005) bajo Lula da Silva; María Rita Kehl, una psicoanalista de alto perfil que editó un importante periódico de oposición durante el régimen militar; José Paulo Cavalcanti Filho, que fue ministro de justicia bajo José Sarney; y el sociólogo Paulo Sérgio Pinheiro. Los siete miembros recibirán cada uno un salario mensual de R$11.179 (US$5.700).
- En busca de la verdad
Una emocionada Presidenta Rousseff, contuvo las lágrimas al declarar que “No nos mueve [...] el revanchismo, el odio o el deseo de escribir la Historia, sino mostrar lo que sucedió [...] Sombras y mentiras no son capaces de promover la concordia [...] La fuerza puede ocultar la verdad, el temor puede retrasarla, pero el tiempo la traerá a la luz. Hoy, ese tiempo ha llegado”.