Informe Latinoamericano – 7 de junio de 2012 (ISSN 1741-7317) (IL-12-22)

ARGENTINA: Fernández (x2) primera en la línea de la pesificación

Brasil y Cono Sur by LatinNews 11 June 2012 685 views

Es posible que no haya sido una maestra regañando a un colegial, pero sonaba como si lo fuera. Esta semana, en un intento por elevar la confianza en la economía argentina y disipar los temores del público de que los controles en el mercado de cambios impuestos por el gobierno son el paso previo a una masiva devaluación, la Presidenta Cristina Fernández anunció que ella convertiría sus depósitos a plazo fijo en dólares, a plazos fijos en pesos argentinos. En su última declaración de activos, que fue presentada en julio del 2011 pero se refiere al 2010, Fernández declaró ahorros por un total de US$3,06m en dólares, que aproximadamente constituía el 36% de sus ahorros totales. Esta semana, ella también les pidió a sus ministros y sus partidarios que hagan lo mismo, llamando al senador (y ex jefe de gabinete) Aníbal Fernández que muestre el camino.

La semana pasada, Aníbal dijo que los argentinos “necesitan cambiar su mentalidad y dejar de pensar en dólares”. Sus comentarios fueron altamente cuestionados por numerosos periodistas quienes, citando su declaración oficial de activos, señalaron el hecho de que el legislador tiene ahorros por un valor de al menos US$24.000, o 32% de todos sus ahorros. Cuando fue confrontado con esas cifras, él produjo embarazo a la administración perdiendo los estribos durante una entrevista en uno de los más importantes programas políticos de radio, presentado por la veterana periodista Magdalena Ruiz Guiñazú. “Yo compro dólares porque se me antoja. Es mi derecho, hago lo que quiero con mi plata,” dijo el incondicional senador Kirchnerista.

La frase fue criticada por oponentes y colegas por igual; la presidenta dijo durante un evento televisado ese mismo día: “¡Qué gracioso que estás hoy, Aníbal! ¿Qué tomaste, vivarachol esta mañana?” (el supuesto nombre dado a una supuesta medicina que “aviva” a la gente, que le provee de humor o pretendida gracia). Los asesores de Aníbal rápidamente trataron de negar que ella se estuviera refiriendo a su comentario sobre el dólar, pero la segunda reprimenda pública de la presidenta esta semana, decididamente, no dejó dudas.

El alcalde opositor de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, no pudo resistir la oportunidad de meterse en el debate: “Hice una recomendación al gobierno, que mantenga a Fernández silencioso por un tiempo. Eso será bueno para ellos [el gobernante Frente para la Victoria]”. Es posible que la Presidenta coincida –aunque ella nunca lo reconocería públicamente.

Cuando la Presidenta Fernández anunció la pesificación de sus ahorros, dijo que los políticos debían dar el ejemplo y buscó alrededor del salón a miembros de su gabinete; miró al secretario de comercio, Guillermo Moreno, pero él se encogió de hombros y dijo que no tenía ahorros en dólares. Entonces buscó a su tocayo Fernández: “Usted, Aníbal, es el primero en la fila, y con un bonete [el bonete es una especie de gorra terminada en punta que se colocaba antiguamente en algunas escuelas como castigo a alumnos que tenían un mal comportamiento]”.

Dolarizar o pesificar, esa es la cuestión

La Presidenta dijo que el cambio no era solamente simbólico, sino que también tenía sentido financiero pues los rendimientos en pesos de depósitos a plazo fijo son mucho más altos (están entre el 6,5% y el 17,5%, dependiendo del banco y los plazos del depósito) que los depósitos a plazo fijo en dólares (0,1% a 1,93%).

Sin embargo, los inversionistas que apostaron al dólar a fines de abril, y mantuvieron sus inversiones a través de mayo, obtuvieron los más altos rendimientos: el llamado ‘dólar azul’ lideró el camino con un rendimiento del 18,2%, seguido por el ‘dólar paralelo’ (16%); los bonos Boden 2012 denominados en dólares (15,8%) y los bonos Boden 2013 (10,4%); y el dólar oficial (1,4%). La compra de bonos se ha convertido en el pasatiempo favorito para los argentinos que desean poner las manos sobre dólares sin tener que pasar por el sistema de la agencia fiscal nacional (Afip) [IL-12-21].

Un problema para Fernández es que a medida que la confianza en la economía disminuye, hay pocas señales de que los argentinos prestarán atención a su pedido y cambiarán los dólares que ya poseen por pesos. De acuerdo con un informe de la firma consultora local AMF Economía para el diario La Nación, la venta de dólares de parte del público argentino en el primer trimestre del 2012 promedió los US$265m al mes, el nivel más bajo desde la debacle económica y financiera del 2001. El promedio mensual se mantuvo en US$780m entre el 2007 y octubre del 2011, cuando el gobierno introdujo los primeros controles de cambio; luego descendió a US$634m durante el cuarto trimestre del 2011.

La razón de esto es simple: aquellos quienes ya han asegurado la moneda extranjera no desean separarse de la misma, especialmente a través de los canales formales que tendrían que usar para cambiar la denominación de sus depósitos a plazos fijos. Esto se debe a que existe el temor de que ellos podrían no poder comprarlos de regreso a la tasa oficial de cambio y si pueden hacerlo, puede haber cambiado significativamente cuando decidan comprarlos de vuelta.

El problema es también que el banco central (BCRA) está convalidando la devaluación comprando dólares a los valores más altos de mercado durante el día de operación; durante las pasadas 48 horas (4-6-de junio) el BCRA ha convalidado un incremento de dos centavos (de AR$4,474/US$ a AR$4,496/US$), en tanto que hace un año, una devaluación de esta clase hubiera tenido lugar en el curso de un mes. Esto ha hecho que varios expertos locales concluyan que la tasa oficial de cambio debería ser, al menos, de AR$5/US$ para finales de año.

El Rodrigazo

Las expectativas de devaluación se están consolidando, y esta semana el economista que diseñó el plan de Argentina para emerger del colapso del 2001, Roberto Lavagna, escribió un artículo de opinión acerca del evento sobre el cual muchos están pensando, o mencionando en privado, pero evitándolo en público: el Rodrigazo.

“Mientras el gobierno rechaza la realidad que les contradiga a ellos [los funcionarios], en algunos círculos iluminados el sueño es que este mismo gobierno, u otro, produzca un Rodrigazo,” escribió Lavagna. Y siguió: “¿Se acuerdan de 1975 [y] el gobierno de una presidenta peronista [una referencia a María Estela ‘Isabelita’ Martínez de Perón]? Todo junto, todo rápido [hecho], supuestamente para ‘ordenar’ el caos de precios relativos” (ver abajo).

Déjà Vu del 2008

Los partidos en conflicto son los mismos; la medida que lo provocó y el líder que la dictó no lo son. El 31 de mayo, Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, emitió un decreto ordenando la revaluación de todas las tierras en el distrito; horas más tarde, la legislatura provincial aprobó una reforma fiscal que incrementaba el impuesto a las propiedades rurales, el impuesto al ingreso bruto y al timbrado fiscal.

Scioli tenía pocas opciones a su disposición. Sin alguna forma de medida de emergencia fiscal, el gobernador no hubiese podido reunir lo necesario para cubrir la factura del pago de salarios de junio y julio para más de 500.000 trabajadores del sector público provincial, que incluye el llamado medio-aguinaldo de mediado de año. El fracaso en pagar hubiera convertido a Scioli en el primer gobernador en retrasar el pago de salarios al sector público desde el colapso económico de Argentina en el 2001.

Inmediatamente después de ser emitido el decreto, los productores de la provincia de Buenos Aires anunciaron una huelga de nueve días (comenzando el 1 de junio) y finalizando a la medianoche del domingo 10 de junio; el 6 de junio, las cuatro principales organizaciones nacionales de productores agrícolas anunciaron que comenzarían su propia huelga de siete días el 7 de junio. Con la excepción de bienes perecederos, ellos pararían todo el comercio de granos y ganados; la clase media urbana rápidamente se unió a la protesta, organizando los primeros cacerolazos de la segunda administración de Fernández el 31 de mayo y el 1 de junio.

  • Isabel Perón

En junio de 1975, Isabel Perón designó como su ministro de economía a Celestino Rodrigo, que es recordado comúnmente por su severo plan de austeridad. Durante su administración de 50 días, el peso se devaluó un 100% en el mercado financiero y un 150% en el comercial; las tasas de los servicios públicos y el precio del combustible se elevaron un 189%; y la inflación se consolidó en tres cifras, un nivel que retuvo por varios años.