Informe Latinoamericano – 20 de diciembre de 2012 (ISSN 1741-7317) (IL-12-50)
RASTREANDO TENDENCIAS
PARAGUAY-ARGENTINA | Preparándose para difíciles negociaciones sobre Yacyretá. El 17 de diciembre, el canciller de Paraguay, José Félix Fernández Estigarribia, dijo que el gobierno del Presidente Federico Franco se está preparando para renegociar el tratado binacional de Yacyretá con Argentina que gobierna la represa hidroeléctrica del mismo nombre compartida por los dos países.
Después de tener una reunión con el director paraguayo de Yacyretá, Enrique Cáceres, el canciller Fernández Estigarribia señaló que hay secciones del tratado de Yacyretá que expiran en marzo del 2014 y que las negociaciones bilaterales deben iniciarse en los meses próximos. Él dijo que el gobierno paraguayo ya ha formado una comisión encargada de preparar las propuestas de cambio en el tratado; y ha pedido a todos los partidos políticos y expertos locales que participen en un amplio debate sobre la cuestión. Inquietantemente, él agregó que la propuesta “debe reflejar las nuevas aspiraciones y expectativas de Paraguay” con relación al futuro de Yacyretá, en particular el destino del exceso de energía [de Paraguay] producida en la represa.
Bajo el actual tratado, ambos países tienen derecho a utilizar, cada uno, la mitad de la energía producida en la planta, y cualquier energía no utilizada por uno de los socios debe ser vendida al otro a un precio fijo previamente acordado. Paraguay actualmente usa alrededor del 30% de la energía de Yacyretá a la que tiene derecho, vendiendo el resto a la Argentina sedienta de energía a un precio de US$9 por megawatt/hora, lo que suma aproximadamente US$120m por año. Sin embargo, en años recientes Paraguay ha buscado ajustar el precio de tal manera que se aproxime lo más posible a la tasa de mercado, o que se le permita vender su energía a terceros a precio de mercado, todo lo cual ha sido rechazado por Argentina. El hecho que los pagos de Argentina por la energía de Yacyretá a menudo están vencidos dadas sus dificultades para adquirir los fondos que deben pagar en dólares (este año, Argentina solamente ha pagado US$15m de los US$130m que adeuda) es también una fuente de preocupación para Paraguay.
Esta situación ha impulsado a Paraguay a buscar otras alternativas que le permitirían al país hacer mejor uso de la energía a la que tiene derecho, ya sea mejorando radicalmente la infraestructura de distribución de la energía de Paraguay y desarrollar más el sector industrial del país para incrementar los niveles de consumo interno. Siguiendo al ascenso al poder después del juicio político al presidente Fernando Lugo (2008-2012), que Argentina considera como un golpe y no reconoce a Franco, estos esfuerzos parecen haberse intensificado. En verdad, el Presidente Franco dijo que él hará todo lo que puede para que Paraguay utilice toda su energía y no vender nada más a sus vecinos. Paraguay también comparte la planta hidroeléctrica de Itaipú con Brasil, que está gobernada bajo un tratado con términos similares.
Esto es preocupante para Argentina, que ya está preocupada acerca de sus futuras necesidades de energía. En verdad, Argentina ha estado presionando a Paraguay no sólo para incrementar la producción en Yacyretá, que actualmente opera a 60% de capacidad, pero para expandir la hidroeléctrica, se proyecta construir otra represa de US$600m en la rama adyacente de Aña Cuá del Río Paraná, además de construir una tercera planta hidroeléctrica bilateral de US$10mm sobre el Paraná en un sitio cercano a la ciudad fronteriza de Corpus Christi, en un esfuerzo por asegurar la futura provisión de electricidad.
El mismo día que Fernández Estigarribia hizo sus revelaciones, el ministro de planeamiento de Argentina, Julio de Vido, dijo que “todo está listo para lanzar el proyecto Aña Cuá”, añadiendo que n o se tomaría ninguna decisión sobre el proyecto hasta abril del año próximo después que “el pueblo paraguayo exprese democráticamente quién es su líder”. El gobierno argentino podría estar buscando estancar las negociaciones sobre Yacyretá hasta después de las elecciones en Paraguay, en la esperanza que un gobierno más dispuesto llegue al poder.
BRASIL-REGION | Brote de BSE. El 18 de diciembre, el gobierno brasileño anunció que Egipto y Arabia Saudita habían suspendido temporalmente las importes de carne brasileña, luego de la confirmación por las autoridades brasileñas de un brote de Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE, siglas en inglés) o enfermedad de la ‘Vaca Loca’ que tuvo lugar hace años. Los países del oriente Medio han seguido el ejemplo de Japón, Sudáfrica y China, todos los cuales adoptaron medidas similares una semana después que las autoridades brasileñas confirmaron el 7 de diciembre que la causa de la muerte de una vaquillona en el estado sureño de Paraná en el 2010 fue un caso de BSE no-clásico.
La decisión tomada por algunos de los principales exportadores de carne de Brasil se produce a pesar del hecho que las autoridades zoo-sanitarias locales e internacionales explicaron que el caso de BSE no-clásico significa que no hay riesgo de un brote de la enfermedad o que el mismo represente un “inminente riesgo a la salud humana”.
El gobierno brasileño dijo que había estado en contacto con todos los países a los cuales exporta carne, en un intento por evitar que ellos adopten más restricciones comerciales. Brasil es el más importante de carne del mundo, con 1,02m de toneladas exportadas en el 2011, y el sector es importante para su economía.
- Planes de inversión de Uruguay
El 14 de diciembre, el Vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, reveló que el gobierno tiene planes para implementar un programa de inversión pública y privada en infraestructura de US$2mm en los próximos dos años. Astori dijo que el gobierno estaba buscando aprovechar la ventaja de la actual “bonanza económica” en Uruguay para hallar empresarios interesados en trabajar para mejorar la envejecida infraestructura de Uruguay, “una cuestión pendiente para el país”. El ministro de economía de Uruguay, blanco e críticas, Fernando Lorenzo, reveló el 17 de diciembre que el gobierno espera para este año el crecimiento económico sea de “no menos del 4%”, lo que significa que el crecimiento de Uruguay será más alto que el promedio regional de 3,2% por octavo año consecutivo.