Informe Latinoamericano – 28 de febrero de 2013 (ISSN 1741-7317) (IL-13-08)
BRASIL: Saliendo a mendigar
El habitualmente controversial ministro de finanzas, Guido Mantega, estaba en su mejor comportamiento esta semana en Nueva York, donde él comenzó una gira en busca de más de US$230mm en inversiones en infraestructura. El plan de Mantega y su séquito es captar inversionistas en EU, Europa y Asia en el próximo par de semanas, y en apoyo de este esfuerzo la Presidenta Dilma Rousseff también está dando un firme mensaje en Brasil, prometiendo reglas de juego claras y un ambiente operativo estable para los inversionistas. Habiéndose dado cuenta tardíamente que los inversionistas se estaban alejando asustados por los sucesivos e impredecibles cambios de políticas de los últimos dos años, la administración Rousseff ahora está en una gran ofensiva para desplegar todo su encanto a fin de atraerlos de vuelta.
Se espera que las cifras oficiales del PIB del cuarto trimestre del 2012, que se difundirán el 1 de marzo, muestren que Brasil creció sólo un 1% anualmente el año pasado, con las inversiones cayendo por un sexto trimestre consecutivo. A tan sólo el 18,7% del PIB, la tasa de inversión bruta en capital fijo es una de las más bajas en la región. En las abiertas economías andinas conducidas por la exportación como Perú y Chile, por ejemplo, tal inversión es del 24% - 25% del PIB. En el principal socio comercial de Brasil, China, es de un enorme 48%.
Los críticos del gobierno, conducido desde el 2003 por el Partido dos Trabalhadores (PT), de izquierda, advierten que la larga racha del país (desde 2004-2005) apoyada en el prolongado boom consumidor alimentado por los precios de las materias primas, ha finalmente terminado, y que la predilección de la administración Rousseff por el micro-gerenciamiento (en un bien intencionado esfuerzo para mantener el crecimiento) ha tenido el involuntario efecto de desalentar la inversión privada, con el sector industrial desplomándose como resultado.
El equipo de Rousseff ahora parece haber llegado a la idea de que podría ser mejor dejar que el sector privado se maneje por si mismo, y en vez de intervenir hiper-activamente con abruptos (y a veces esquizofrénicos) cambios en las políticas monetarias, de tasas de cambio, impuestos, y comercio, dedicarse a trabajar para facilitar un crecimiento conducido por la inversión eliminando los principales obstáculos estructurales que se interponen, tal como el exorbitante ‘Custo Brasil’.
Es también el caso de que bajo Mantega el ministerio de finanzas ha tenido problemas reales con cosas básicas –como las comunicaciones– hasta el punto que el diario, The Economist, a fines del año pasado pidió a Rousseff que lo destituya, un pedido que ella enfáticamente ignoró. De acuerdo con el diario conservador, O Estado, el ministerio de finanzas recientemente trajo un nuevo equipo privado de comunicaciones para ‘renovar la imagen’ y reconstruir las crispadas relaciones del ministerio con el sector de negocios y la comunidad financiera, tanto en Brasil como en el exterior.
El brillante nuevo mensaje de que ‘Brasil está abierto para los negocios’ y la ‘cruzada’ contra el Custo Brasil llegaron antes del lanzamiento de Rousseff por la reelección en octubre del 2014, antes de lo cual ella y el PT necesitan desesperadamente producir un más fuerte –y más sostenible– crecimiento. Y esto significa re-equilibrar la economía.
El 27 de febrero en un evento para celebrar los 10 años desde la creación del consejo para el desarrollo económico y social (Conselhão) del PT, Rousseff lanzó un claro gesto a los mercados, al reafirmar el compromiso de su gobierno con los tres pilares de la posición de política macroeconómica de Brasil –estabilidad monetaria, una tasa de cambio flotante, y estabilidad fiscal. Ella también admitió francamente que hay límites a la acción del Estado. Más que esto, la presidenta insistió en que la inflación en Brasil no estaba fuera de control, indicando que una inflación estable es una prioridad política en sí misma. En la última semana, Mantega y el presidente del banco central, Alexandre Tombini, habían enviado las más fuertes señales hasta hoy, de que las tasas de interés podrían elevarse en respuesta a la terca inflación –esto también será música para los oídos de los inversionistas financieros.
Contrarrestar el Custo Brasil no es tarea fácil, como quedó evidenciado por la actual huelga de los trabajadores puertos contra los nuevos planes de reforma para el sector público-privado. Y no queda claro donde están los límites del micro-gerenciamiento del gobierno. Por ejemplo, Mantega parece haber rechazado, por ahora, la urgente demanda de la petrolera estatal Petrobrás por otro incremento en los precios de combustibles en las estaciones expendedoras de gasolina. Su motivación es clara, dadas las presiones inflacionarias; pero con poco apetito en el mercado por una nueva emisión de deuda, Petrobrás, que sufre de falta de liquidez, ahora está siguiendo a sus pares regionales y está cayendo en los brazos de China. El ministro de energía, Edison Lobão, dijo esta semana que Petrobrás está buscando ayuda de la petrolera estatal de China, Sinopec, para finalizar la construcción de sus nuevas refinerías Premium I, en Maranhão, y Premium II, en Ceará. Lobão admitió ante los periodistas que las obras en la refinería en Maranhão fueron retrasadas debido a “ciertas dificultades financieras”. María das Graças Foster, la presidenta de Petrobrás, está en China esta semana para supervisar personalmente las negociaciones.
Lobão también dijo que la ronda pendiente de subastas de concesiones para el sector ‘pre-salino’ de petróleo en aguas profundas tendrían lugar desde mayo. Esto podría ser sólo una expresión de deseo; el pleno de la corte suprema rechazo esta semana una decisión previa de uno de los magistrados, Luiz Fux, que efectivamente impedía al congreso avanzar con una moción de urgencia para rechazar el veto de Rousseff a partes del nuevo marco regulador para la distribución de los royalties petroleros. La presidenta vetó secciones del nuevo marco –que ajusta la manera en que los royalties son distribuidos entre los estados productores y no productores– sobre bases legales y constitucionales, pues retroactivamente enmiendan contratos existentes. El congreso parece decidido a desafiar a la presidenta, en cuyo caso las subastas de concesiones de petróleo y gas no tendrán lugar.
Rousseff también aprovechó la oportunidad el 27 de febrero para rechazar los insultos bastante personales de la oposición. Hablando en la ciudad natal de Rousseff, Belo Horizonte, el ex presidente, Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), la acusó de ser “una ingrata” y de “escupir en el plato del que ella estaba comiendo” en referencia a sus afirmaciones de que el PT heredó un caos de Cardoso en el 2003, cuando llegó al poder por primera vez con Lula da Silva (2003-2010). Como su mentor Lula, Rousseff desde hace tiempo ha rehusado dar algún crédito a las afirmaciones de Cardoso de que su administración sentó los cimientos para el ‘milagro’ económico de Brasil bajo Lula.
¿Y qué de Abreu e Lima?
La petrolera estatal venezolana, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) aún debe completar su parte del acuerdo sobre la refinería conjunta de petróleo Abreu e Lima, con el gigante petrolero de Brasil, Petrobrás. Localizada en el estado de Pernambuco en el nordeste de Brasil, en su visión original, como imaginaron el presidente Hugo Chávez y su aliado brasilero, el ex presidente Lula, la refinería ayudaría a promover el proceso de integración industrial de los dos países, teniendo la capacidad de procesar el crudo pesado de Venezuela.
Bajo un acuerdo concretado entre Chávez y Lula en el 2008, Petrobrás proveería las instalaciones y Pdvsa el dinero, en una división de la empresa conjunta del 60% y el 40%. Al final, Petrobrás se ha tenido que hacer cargo de ambas cosas, construir la refinería y cargar con el costo, estimado en unos US$15mm. Habiendo efectivamente descartado la participación de Pdvsa, ahora no está claro si la refinería incluirá o no la capacidad de procesar cualquier crudo pesado. En el esquema inicial, alrededor de la mitad de la planeada capacidad de refinación de 230.000 barriles por día serían de crudo pesado.
El oficial en jefe de finanzas de Petrobrás, Almir Barbassa, dijo al diario petrolero, Platts, en octubre del 2012, que la refinería comenzaría las operaciones en el 2014, un año detrás de lo programado. Dijo que la refinería estaría “completa en un 60%” al comenzar, indicando al tenso flujo de dinero en Petrobrás mientras trata de desarrollar sus nuevos yacimientos de petróleo offshore en aguas profundas. Barbassa también dejó en claro que las otras tres nuevas refinerías planeadas de Petrobrás apuntan a cubrir la creciente demanda de destilados medios en Brasil. El petróleo que proviene del nuevo sector offshore de Brasil, es crudo ligero y por lo tanto, el país no tiene una necesidad real de tener capacidad para refinar crudo pesado, que es más caro y que consume más tiempo.
- La experiencia de Tiririca
El diputado más votado en Brasil en las elecciones parlamentarias del 2010, el ex payaso convertido en político, Tiririca, ha anunciado que se retirará de la política una vez que su término finalice en el 2014. Él está lanzando un nuevo disco en el cual muestrará su desencanto con la política, cantando que los legisladores se dedican más a hablar y que a tomar acción alguna. Él espera regresar a la industria del entretenimiento, donde él alega que puede hacer mucho por el pueblo brasilero haciéndoles sonreír (también dice que puede ganar más en una noche en el circuito que en un mes en el congreso).
- El complejo de mártir de Lula
El ex presidente Lula se ha comparado a sí mismo con el ex presidente de EU, Abraham Lincoln, elaborando paralelos entre los ataques de la prensa sobre Lincoln en 1860 y los ataques sobre él de parte de la prensa conservadora de Brasil y la oposición política. “Y él no tenía Internet para responder, tenía que aguardar por el telégrafo,” bromeó Lula. Hablando en un evento para marcar los 30 años desde la fundación de la Central Única dos Trabalhadores (CUT), Lula pidió a la CUT que organice un grupo de comunicaciones para crear espacio para los “progresistas”, para que los movimientos sociales y sindicatos no tengan que depender de los medios tradicionales.