Informe Latinoamericano – 02 de mayo de 2013 (ISSN 1741-7317) (IL-13-17)
PERÚ: Humala acusado de seguir una vía rápida hacia el Chavismo
La oposición y la mayor federación empresarial de Perú, Confiep, están asustadas con la popularidad del Presidente Ollanta Humala –y de lo que esto podría significar. Esta parece ser la única explicación real por la exagerada reacción ante su sugerencia de que el gobierno está ponderando la adquisición de acciones de una refinería de propiedad de la compañía de energía española, Repsol, para la firma petrolera del estado, Petroperú. Este anunció llegó inmediatamente después de la asistencia de Humala a la investidura del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que ellas presentan como una prueba positiva de que Humala se está preparando para adoptar el Chavismo en su totalidad, incluyendo la intervención del Estado en la economía y utilizar su popularidad para allanar el camino para que su aun más popular esposa, Nadine Heredia, puede sucederlo en el 2016.
El presidente de Confiep, Alfonso García Miró, no anduvo con vueltas en una entrevista con el diario nacional El Comercio el 29 de abril, en respuesta a una reunión entre Humala y el jefe ejecutivo (CEO) de Repsol, Antonio Brufau, una semana antes y la subsiguiente revelación que su gobierno estaba considerando comprar una participación mayoritaria en la refinería de petróleo de La Pampilla (que tiene una capacidad de 102.000 barriles diarios, y es una de las dos principales refinerías del país), unas 300 estaciones de servicios y Solgas, una planta de gas licuado.
“Está claro para mí que esto será el comienzo de la transformación de Perú en un Estado dominante, controlador y autoritario como en Cuba, Bolivia, Venezuela, y Argentina,” dijo García Miró.
Humala dejó en claro que el gobierno solamente procedería con la compra de los activos de Repsol si esto era en el interés del pueblo peruano y llenase “criterios técnicos”. García Miró respondió que “con lo que [Humala] llama ‘criterios técnicos’ él podría terminar comprando todo el país. Esta no es una explicación racional ni aceptable para el pueblo peruano”. Y agregó que “nacionalizar un sector competitivo es el primer signo de que el gobierno está yendo contra el desarrollo económico de Perú”, y que Confiep se opondría a esto con uñas y dientes porque “ese modelo podría ser aplicado a cualquier sector bajo cualquier pretexto”.
Una buena parte de la oposición siguió el ejemplo, con Perú Posible (PP) amenazando con cortar su alianza ad hoc con el gobierno; y el predecesor de Humala, Alan García (1985-1990; 2006-2011), expresando su desconfianza diciendo que “estamos retornando al primitivismo” al buscar abrazar la nacionalización (como él hizo mientras estuvo en el poder entre 1985 y 1990).
El ministro de economía & finanzas, Luis Miguel Castilla, un economista ortodoxo, pidió calma. Dijo que nada había sido decidido aún, y que el gobierno estaba sopesando los costos y beneficios de la adquisición. Hablando, con suficiente ironía, al margen del Foro Económico Mundial en su edición de Latino Americana que tiene lugar en Lima, Castilla insistió en que el gobierno no estaba cambiando de curso y que permanecía totalmente comprometido con proteger, y atraer, la inversión privada en Perú para conducir el desarrollo. También dijo que cualquier compra involucraría a la inversión privada.
Circularon rumores de que Castilla había considerado renunciar por la cuestión –pero él negó estos rumores. Vale señalar que no solamente el primer ministro, Juan Jiménez Mayor, enfatizó que “Perú no está en rumbo hacia el estatismo, sino con rumbo a la inversión”; sino que también Heredia salió a elogiar al sector privado y su inversión para incentivar el crecimiento de Perú. “Somos idealistas, pero también somos responsables,” dijo ella, agregando que el gobierno no actuaría de una “manera improvisada” o “repitiendo fórmulas [...] que dejaron sufrimiento”. En una entrevista televisada el 28 de abril, Humala se extendió sobre el tema. “Las decisiones que el gobierno tome, cuando ellas deben ser tomadas, estarán basadas estricta y escrupulosamente en aspectos comerciales y económicos, no ideológicos”, dijo.
El horror de Confiep ante la perspectiva de un creciente estatismo fue avivado por la asistencia de Humala a la asunción de Maduro en Venezuela. Las cuidadosas deliberaciones sobre la compra de las acciones de Repsol (por sugerencia de Brufau), sin embargo, no encajan exactamente con las improvisadas expropiaciones por las que el ex presidente Hugo Chávez ganó renombre. Tampoco el reconocimiento de Humala de Maduro como presidente, lo marca como una excepción en América Latina, donde jefes de Estado de todas partes han reconocido su triunfo como legítimo. Humala también estaba en buena compañía viajando a Caracas para la ceremonia de juramento de Maduro. El hecho de que Perú está ejerciendo en la actualidad la presidencia pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que había votado por el reconocimiento de Maduro, significa que él tenía otra opciones más que estar presente en la ceremonia.
La oposición política en Perú está preocupada porque la popularidad de Humala (47% en la última encuesta) es inusualmente alta para un mandatario peruano en esta etapa de su mandato, y su esposa alcanza el 60%. El feroz ataque sobre la posible intervención del estado en la economía, proveniente de García, el fujimorismo y el PP, para nombrar solamente a tres, sugiere que la oposición, poseída por una arraigada convicción de que Humala quiere retener el poder a través de su esposa, es buscar una grieta en su coraza. Humala eludió una pregunta acerca de Heredia durante su entrevista televisada, enfatizando que “candidatos avanzados” para el 2016 simplemente tienen temor de su popularidad que, él dijo, ella ya tenía antes de llegar al poder.
- Las regulaciones de Petroperú
La federación empresarial, Confiep, también se refirió a la publicación de nuevas regulaciones para la firma estatal Petroperú, el fin semana, como una evidencia de que la administración Humala estaba intentando profundizar la intervención del Estado en la economía. El gobierno publicó regulaciones que permiten a Petroperú tomar parte en todas las actividades de hidrocarburos: exploración; producción; procesos industriales; y venta minorista.