Informe Latinoamericano – 11 de julio de 2013 (ISSN 1741-7317) (IL-13-27)

CHILE: Trazando las líneas de la batalla

Brasil y Cono Sur by LatinNews 14 July 2013 674 views

La ex presidenta, Michelle Bachelet (2006-2010), y su rival por la presidencia, Pablo Longueira, lanzaron esta semana sus salvas de apertura en la campaña que conduce a las elecciones de noviembre. Bachelet prometió reforma fiscal y de la educación, y una nueva constitución, pero por encima de todo, ella dijo que el sistema político debía prestar atención a la voz del pueblo y cambiar. En una respuesta indirecta, Longueira advirtió contra irresponsablemente elevar las expectativas.

“Los sistemas deben adaptarse al pueblo y no el pueblo a los sistemas. Esta fue la gran lección que yo recibí de Transantiago”, Bachelet dijo en una entrevista con el diario nacional, La Tercera, el 6 de julio en referencia al sistema de transporte metropolitano, que había tenido un desastroso comienzo durante su mandato. “El gran peligro es [...] oír lo que pasa y no poner atención a estos cambios”, ella dijo. Esta fue una crítica implícita al actual gobierno, que ha producido un sólido crecimiento económico y más empleos, pero ha tenido dificultades para comunicar sus logros, y a menudo parece estar a la defensiva, reaccionando ante problemas que surgen de una política mal comunicada en vez de anticiparse a los mismos.

Bachelet apeló a los chilenos no sólo para que la elijan a ella, sino para dar a su Concertación de centro-izquierda una fuerte presencia en el congreso debido a que todas sus prometidas reformas al sistema fiscal y el de educación eran contingentes a esto. Ella también aclaró que le gustaría cambiar la constitución en el congreso y no a través de una asamblea constituyente, pero que esto dependía de cuán receptivo fuere el congreso: bajo el sistema electoral existente es muy difícil que la Concertación obtenga una mayoría. “Si el mundo parlamentario no se mueve con los tiempos [...] si no podemos canalizar esa expresión en las calles, el pueblo buscará otros mecanismos. Optar por un mecanismo institucional [existente] significa exigir más de nuestras instituciones; para que ellas respondan a las necesidades de hoy”, ella dijo.

Cuando se le preguntó que sentía acerca de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, perdiera 27 puntos porcentuales de apoyo en tres semanas, Bachelet admitió que ella estaba consciente de que estaba elevando las expectativas, pero señaló la culpa por adelantado: “Si somos incapaces de producir cambios y el pueblo sale a las calles esto no será responsabilidad de la presidenta, sino de un sistema político incapaz de responder a los desafíos de Chile”.

Bachelet siente que ella fue frustrada en parte de su agenda de reforma durante su primer mandato por una oposición obstructiva en el congreso, pero sus detractores alegarán que al buscar eludir esto entreteniendo una asamblea constituyente, en vez de buscar un consenso con la oposición, y ofreciendo compromisos, es antidemocrático. Los partidarios alegarán que es imposible esperar de los legisladores, que deben sus posiciones al sistema electoral binomial, que permite a las dos principales coaliciones dominar la política, quieran reformar el sistema. Varios ajustes han sido sugeridos en el último par de años, y tan recientemente como esta semana en el senado, pero sin ningún progreso tangible hasta ahora.

Longueira, de la derechista Unión Demócrata Independiente (UDI), respondió a Bachelet alegando que ella estaba absolutamente correcta en que “es más difícil gobernar” ahora mismo debido a que “la realidad internacional es dura”. Él dijo que el público tenía que prepararse a enfrentar el hecho de que “el precio del cobre que hemos tenido durante un período muy largo, no continuará, y debemos ser responsables desde un punto de vista macroeconómico y fiscal y también ser muy responsable en las expectativas que creamos entre los chilenos”. Esta fue una crítica indirecta dirigida a Bachelet y la idea adelantada en las protestas de estudiantes de que el cobre de Chile podría financiar la educación universal gratuita. Longueira puede estar en lo cierto acerca de los precios del cobre (ver más abajo), pero la cautela, que bordea el pesimismo, no tiende a ganar elecciones. Él necesitará crear un mensaje más optimista en poco tiempo más.

  • Socios incómodos

Michelle Bachelet buscó minimizar las diferencias entre el partido más centrista en la Concertación, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), y el Partido Comunista de Chile (PCC) que ella ha llevado a su coalición electoral. Ella dijo que había “diferencias conceptuales en términos de análisis político o económico” pero que hablando con amplitud ellos están en la misma página. Una página muy grande quizá, pero después de su pobre desempeño en las elecciones primarias de la semana pasada, el PDC no está en una posición fuerte como para dictarle términos a Bachelet. Bachelet, que está decidida a usar al PDC para atraer a chilenos moderados, insistió en que ella no da bandazos hacia la izquierda: “Yo no me he movido a la Izquierda o la Derecha, sino hacia el pueblo”.