Informe Latinoamericano – 06 de febrero de 2014 (ISSN 1741-7317) (IL-14-05)
ARGENTINA: Fernández a la caza de chivos expiatorios
El reposo medico puede haber moderado la frecuencia de los arrebatos de la Presidenta Cristina Fernández, pero esto no ha mitigado su mordacidad. En un discurso del 4 de febrero, en el cual ella anunció incrementos a las pensiones y asignaciones escolares, Fernández se lanzó contra los empresarios argentinos, quienes “llevan sus ganancias en moneda extranjera al exterior” y atacó incluso a los sindicalistas que la apoyan, cuyas demandas salariales aparentemente muestran que ellos “no entienden lo que está pasando”. Políticamente, esto fue muy imprudente, provocando que los sindicalistas opositores salgan en ayuda de sus menospreciados hermanos.
Consciente de que se había propasado, la Presidenta Fernández invitó a Antonio Caló, líder del ala pro-gobierno de la Confederación General del Trabajo (CGT), para una reunión con el fin de aclarar las cosas, en la Casa Rosada el 6 de febrero. Caló había provocado su cólera al sugerir que la inflación era tan alta que algunas personas estaban pasando hambre. Pero el haber atacado a su base de apoyo que está en rápida disminución sugiere que Fernández está empezando a sentir la presión.
La realidad muerde
A inicios de esta semana, la compañía petrolera Anglo-Holandesa, Shell, anunció su decisión de elevar los precios de sus combustibles un 12%, provocando reacciones de ira en el gobierno. “Ellos nos acusan de codicia”, dijo Juan José Aranguren, el presidente de la subsidiaria de Shell en Argentina. “Si los proveedores incrementan los costos un 23% y nosotros elevamos los precios del combustible in 12% el siguiente mes, ¿eso es codicia?”
Después de una reunión con el ministro de economía, Axel Kicillof, el gobierno acordó permitir a las compañías petroleras elevar el precio de los combustibles hasta un 6% en febrero. Shell reducirá sus precios; YPF, Oil Combusibles, Axion (la subsidiaria de ExxonMobil), y Petrobrás ahora elevarán los suyos. El alza de precios inevitablemente alimentará aún más la inflación, estimada, extraoficialmente, en alrededor del 28%. Los datos de inflación a ser divulgados este mes usarán una nueva metodología, lo que casi por seguro mostrará un agudo incremento, provocando más exorbitantes demandas salariales.
Por su lado, el banco central trató una táctica diferente para estabilizar el peso, ordenando a los bancos que liberen sus tenencias en monedas extranjeras. Esto reinstala una norma que restringe el monto de moneda extranjera en poder de los bancos a un máximo del 30% del capital de responsabilidad financiera o de su capital líquido, cualquiera sea el menor. Al mismo tiempo, fue fijado un límite del 10% para el mercado de monedas a futuro. La tasa de cambio oficial trepó seis centavos al conocerse la noticia de la norma, a Ar$7,96/US$1.La tasa del dólar del mercado paralelo, el dólar ‘blue’, permaneció estable, en Ar$12,55/US$1. Pero como los dólares en los bancos ya han sido tenidos en cuenta, esto no logró revertir la caída en las reservas en moneda extranjera del banco central, que ahora está en sólo US$27,8mm.
‘Nuestros hermanos’ traen malas noticias para Brasil
Argentina es el tercer mayor socio comercial de Brasil; poco más del 8% de las exportaciones de Brasil van a la Argentina. En el 2013, los argentinos importaron productos brasileros por un valor de US$19,6mm, principalmente automóviles, lo que equivale al 0,9% del PIB de Brasil. En momentos en que las ruedas de economía argentina empiezan a fallar, los brasileros han comenzado a pensar cuánto de su propio lento crecimiento es probable que esté siendo dificultado por el desorden económico de su vecino.
El banco brasilero Itaú, estima que cada 10% en reducción en las exportaciones a la Argentina podría reducir el crecimiento del PIB de Brasil por unos 0,2 puntos porcentuales en el 2014, con las manufacturas llevándose la peor parte. Las pequeñas empresas del sur de Brasil, que suman el 45% del comercio con Argentina, también se espera que sufran.
La mayor preocupación para muchos economistas brasileros es que Brasil pueda ser contaminado por asociación. Pese a las claras diferencias entre las dos economías, no menos en la cantidad de las reservas en moneda extranjera que poseen, Paulo Márcio Mello, un profesor de economía de la universidad estatal de Rio de Janeiro, teme que los inversionistas puedan actuar “emocionalmente e irracionalmente” englobando juntos a los dos vecinos. La semana pasada el ministro de finanzas de Brasil, Guido Mantega, dijo que Brasil estaba preparado para ayudar a sus hermanos del sur, en caso de que ellos estén dispuestos a pedir ayuda.
- ¿El último sachet?
El 2 de febrero, McDonald’s Argentina se disculpó ante sus clientes por la falta de ketchup. Aunque prometió resolver la cuestión rápidamente, declinó especificar la naturaleza exacta del problema. La sospecha entre usuarios de medios sociales en el país, sin embargo, es que los controles de dividas extranjeras del país son la causa. Mientras que los individuos pueden haber sido liberados para comprar dólares (hasta US$2.000 cada uno al mes), las compañías, no. Los sachets de kétchup usados por McDonald’s Argentina son fabricados en Chile. Dada la dramática depreciación en el valor del peso argentino, los proveedores chilenos podrían estar exigiendo dólares. Sin dólares, no hay ketchup.