Informe Latinoamericano – 10 de diciembre de 2015 (ISSN 1741-7317) (IL-15-49)
BRASIL: Una extraordinaria normalidad democrática
La filtración de una notable carta del Vicepresidente de Brasil, Michel Temer, a la Presidenta Dilma Rousseff, detallando una larga lista de quejas relacionadas con su relación de trabajo, ha aplicado nueva presión sobre la coalición entre el Partido dos Trabalhadores (PT) y el Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB). Si Rousseff sobrevive al proceso de juicio político, ella necesitará del apoyo de al menos algunos legisladores del PMDB. Temer era considerado como perteneciente a la facción leal al gobierno del díscolo partido, pero la carta pone en duda cuántos de los diputados federales del PMDB apoyarán a Rousseff.
La tensión entre Temer y Rousseff ha estado creciendo continuadamente. El fin de semana (4-5 de diciembre), Rousseff le pidió a Temer que respaldara su mandato públicamente, a raíz de la dimisión de Eliseu Padilha, el ministro de la aviación civil y un cercano aliado de Temer. No hubo repuesta. Luego, el 7 de diciembre, la carta de Temer se filtró a la prensa. No está claro cómo se hizo pública. Según informes, Temer expresó “sorpresa” e “irritación”, pero su vocero confirmó rápidamente su autenticidad.
En la carta de tres páginas, Temer detalla 11 quejas diferentes de su periodo de cinco años como segundo de Rousseff. En particular, él lamentó el hecho que él es considerado como un vicepresidente “decorativo”, excluido de varias reuniones de toma de decisiones clave, y acusado de traición cuando él trató de utilizar su influencia para llegar a todo el espectro político a fin de asegurar la aprobación de la legislación del gobierno. “Siempre he trabajado para mantener la unidad del PMDB apoyando a su gobierno, utilizando el prestigio político que tengo dentro del partido”, escribió. “Esto no fue suficiente para ganar su confianza”.
Rousseff aún debe responder a la carta de Temer, pero sus asesores hicieron saber que consideraban la carta un acto de traición. En el transcurso del 8 de diciembre, varios partidos políticos intentaron interpretar la carta de diferentes maneras, con Aécio Neves, del opositor Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), alegando que representaba la total falta de confianza que Temer tenía en la competencia de Rousseff; mientras que Renan Calheiros, el presidente del senado federal, también del PMDB, afirmó que no era más que una carta privada, nacida de la frustración personal, sin ningún significado más amplio.
Finalmente, el día siguiente, Temer habló directamente con la prensa. Él insistió en que la carta no significaba que el PMDB estaba por retirarse del gobierno. En sus primeros comentarios públicos desde que se iniciaron los procedimientos del juicio político, Temer dijo que el país estaba pasando a través de “una extraordinaria normalidad democrática”. Notablemente, sin embargo, él no condenó la sesión de votación en la cámara baja federal del congreso para decidir la composición de la comisión especial del juicio político.
La comisión de Cunha
Mientras tanto, Eduardo Cunha (PMDB), el presidente de la cámara baja del congreso federal y el hombre que inició los procedimientos del el juicio político contra la Presidente Rousseff logró retrasar, por quinta vez, el inicio, el 7 de diciembre, de la investigación del comité de ética sobre los alegatos de que él le había mentido al congreso.
Sin embargo, en algún punto, el comité deberá arribar a una conclusión acerca de si prosigue con los cargos contra Cunha. Aunque él aún retiene a poderosos aliados, la mayoría de los analistas piensa que los cargos en su contra son muy serios, y la evidencia tan convincente, que en algún punto él se verá forzado a hacerse a un lado como presidente de la cámara, posiblemente a fin de evitar ser expulsado por completo del congreso (ver abajo).
- Cunha
Siendo un político extremadamente astuto, es improbable que el presidente de la cámara baja federal, Eduardo Cunha, se haga a un lado antes de asegurarse que su sucesor sea un aliado: una opción probable es Jarbas Vasconcelos, un diputado federal por el estado de Pernambuco. Una reciente encuesta de Datafolha halló que el 81% de los entrevistados piensan que Cunha debería ser expulsado del congreso.