HAITI: Latortue emite ultimátum para el desarme
El gobierno haitiano ha preparado el escenario para la fuerza de 'estabilización' de la ONU, Minustah, para que actúe contra las bandas armadas pro-Aristide y los rebeldes anti-Aristide, que en muchos sitios han suplantado a la policía. Les da plazo hasta el 15 de setiembre para entregar las armas. Aunque el gobierno ha reiterado que reclutará ex soldados para la fuerza policial [IL-04-24], los líderes rebeldes insisten que ellos quieren la restauración completa del ejército desbandado en 1995.
Una carta abierta, firmada por el primer ministro Gérard Latortue y cuatro altos funcionarios de seguridad, fue difundida el 8 de julio. Uno de los firmantes, el inspector general de policía, Jean Yonel Trécil, describe la fecha tope como una 'propuesta pacífica' que, al mismo tiempo, dará tiempo para fortalecer la policía.
Líderes rebeldes y de las bandas pro-Arsistide han dicho que cada uno estaba dispuesto a desarmarse si el otro hacía lo mismo. La fecha dada por el gobierno, parece haber endurecido la posición de los rebeldes, algunos de ellos sospechan que el gobierno de Latortue busca agradar a la Caricom, cuyos enviados exigen, entre otras cosas, el desarme de las fuerzas rebeldes. En realidad, esta exigencia no proviene sólo de ellos: el vocero del estado mayor de Minustah, el mayor Carlos Chagas Braga, ha dicho públicamente que la ONU ha estado presionando a la policía para que comience a avanzar en el desarme.
Los rebeldes y Minustah
Guy Philippe, el prominente líder rebelde, reafirmó el 11 de julio sus razones para reconstruir el ejército: es necesario, dijo, para la protección de fronteras, intervenir en la defensa civil y actuar en situaciones de emergencia como las devastadoras inundaciones de mayo pasado [IL-04-21]. El ex sargento Joseph Jean-Baptiste, líder de las fuerzas rebeldes en el centro de Haití, prefiere un enfoque diferente. Dice que la existencia del ejército está constitucionalmente establecida (artículos 263 a 268), y que Aristide no siguió reglas constitucionales cuando lo desbandó. En verdad, dice, la nueva fuerza policial formada con ayuda de EU es inconstitucional -como también el actual
gobierno.
Irónicamente, en esta apreciación concuerda con Fanmi Lavalas, el partido pro-Aristide. La semana pasada el vocero de Lavalas, Gilbert Angervil, expresó ante la fecha del gobierno, que como las autoridades no eran constitucionales, no debían esperar que el pueblo los siguiera (se refería a las bandas pro-Aristide).
Hasta ahora, sólo un 10% del contingente de Minustah, de 1.622 hombres se espera que sean desplegados en Port-au-Prince el próximo mes. Su jefe, Adílio Custodio, un policía de portugués de alto rango, definió su tarea así: 'Trataremos de crear un modelo autónomo de policía, con la participación de las autoridades haitianas.' Los oficiales de Minustah, dijo, realizarán 'misiones de apoyo operacionales, patrullas conjuntas con la policía nacional haitiana, y operaciones de desarme.' El plan para esto último, dice Custodio, aún no está listo: depende del gobierno haitiano establecer una Comisión de Desarme y definir 'el paquete de medidas que se van a implementar'. [El 15 de julio, luego de un ataque armado contra una patrulla de la policía, en la capital, toda la fuerza de la policía nacional fue puesta en estado de alerta.]