A la cabeza del mundo en desigualdad
América Latina y el Caribe son unas de las regiones del mundo con mayores desigualdades -en ingresos, acceso a servicios básicos, expresión, bienes y oportunidades. Este es el resumen ofrecido por el vice-presidente del Banco Mundial para el área, David de Ferranti, en el estudio difundido el 8 de octubre en ciudad de México. 'Esta desigualdad,' dice de Ferranti, 'retarda el ritmo en la reducción de la pobreza, y socava el proceso de desarrollo.' El estudio identifica sus causas y propone soluciones.
El problema es presentado dramáticamente en Inequality in Latin America and the Caribbean: Breaking with History? El 10% más rico de la población de América Latina y el Caribe, señala, recibe 48% del ingreso total, mientras el 10% más pobre obtiene sólo 1,6%. En los países industrializados, en contraste, el 10% más rico recibe 29,1%, mientras el 10% más pobre recibe 2,5%. Usando el Indice Gini de desigualdad en la distribución del ingreso y el consumo, el estudio halla que América Latina y el Caribe, desde los años '70 hasta los '90, aparecen cerca de 10 puntos más desigual que Asia, 17,5 puntos más desigual que los 30 países de la ECDE, y 20,4 puntos más desigual que Europa Oriental.
Uruguay, el país con menor desigualdad en la región, supera en desigualdad al país más desigual de Europa Oriental y de los países industrializados. En promedio, la desigualdad en los ingresos ha tendido a empeorarse en la región, aunque las experiencias son variadas. Algunos países relativamente iguales, que incluye a Argentina, Uruguay y Venezuela, han experimentado aumentos en la desigualdad; en Argentina, dramáticamente. En contraste, Brasil, históricamente el país con más desigualdad en la región, experimentó una modesta, pero significativa mejora. México también disfruta de una pequeña mejora.
El factor étnico, dice el estudio, es determinante en las oportunidades y el bienestar en América Latina: los indígenas y los descendientes de africanos, tienen 'una considerable desventaja respecto a los blancos.' En siete países examinados (Brasil, Guyana, Guatemala, Bolivia, Chile, México y Perú) el estudio determinó que los indígenas (hombres y mujeres) ganan entre 35% a 65% menos que los blancos.
En contraste a las duraderas brechas relativas a las diferencias étnicas, América Latina experimentó progresos en reducir las diferencias de sexo en el ingreso y la educación. En la mayor parte de la región, en realidad, las niñas y mujeres jóvenes superan a los niños y varones jóvenes en adquirir educación.
El peso de la historia
El estudio sugiere que la desigual distribución de recursos que hoy caracteriza a la región, tiene hondas raíces históricas: sigue el patrón establecido en tratados específicos de la colonización europea en la región. Las elites establecieron, en primer lugar, las instituciones y las políticas que sirvieran a sus intereses. Por ejemplo, la mayoría de los países de la región no lograron altos niveles de educación hasta bien entrado el siglo XX. Los bajos niveles de apoyo a la educación básica contrastan con el generoso financiamiento a las universidades, donde los hijos de la elite se preparaban.
Las instituciones políticas en la región, han sido débiles. Y aunque las transiciones a la democracia produjeron valiosas ganancias, los patrones de influencia permanecen altamente desiguales, con tradiciones de clientelismo y compadraje que permanecen, pese a elecciones locales y nacionales.
Para hacer frente a las hondas raíces históricas de la desigualdad en América Latina, y a los poderosos mecanismos económicos, políticos y sociales que lo sustentan, el estudio propone cuatro amplias áreas de acción para que los gobiernos y los grupos de la sociedad civil construyan coaliciones que puedan quebrar este destructivo patrón:
- Crear instituciones políticas y sociales más abiertas, que permitan que los grupos pobres e históricamente subordinados, como los indígenas y los descendientes de africanos, participen y tengan poder en la sociedad.
- Asegurar que las instituciones y las políticas económicas busquen mayor equidad, a través de un sólido manejo macroeconómico e instituciones eficientes para la resolución de crisis, que evite la gran redistribución regresiva que ocurre durante las crisis, y que permita el ahorro en los tiempos buenos para mejorar el acceso a los pobres a redes de seguridad social en tiempos críticos.
- Elevar el acceso de los pobres a servicios públicos de alta calidad, en especial educación, salud, agua y electricidad, como también acceso a tierras de labranza y servicios rurales necesarios para que los pobres la hagan productiva. Proteger y poner en vigencia los derechos de propiedad a los pobres urbanos.
- Reformar los programas de transferencia de ingresos para que lleguen a las familias más pobres, incluyendo el uso de medidas que condicionan a la permanencia de los niños en la escuela y asistir a los servicios de salud, para mejorar su capacidad de obtener ingresos durante toda su vida.
Las instituciones son la clave
'La clave para reducir la desigualdad en la región, es la reforma institucional,' dice Guillermo Perry, economista jefe del banco para América Latina y el Caribe y coautor del estudio. 'Para superar la desigualdad que mina sus esfuerzos para salir de la pobreza, los pobres deben ganar influencia en instituciones políticas y sociales, incluidas las instituciones educacionales, de salud y de servicios públicos. Para que puedan obtener esa influencia, esas instituciones deben ser abiertas, transparentes, democráticas, incluyentes -y fuertes.'
El estudio concluye que el éxito en 'romper con la larga historia de desigualdad en América Latina' depende de un 'fuerte liderazgo y amplias coaliciones' para obtener progreso en la primer área de acción, para movilizar 'el accionar político de progresivos gobierno y los pobres.' Al proseguir con la reforma institucional, permitiendo a los pobres ganar influencia en la toma de decisiones, sugiere que hay más posibilidad que se adopten políticas para reducir la desigualdad.
Se identifican tres áreas donde las reformas específicas tendrían más impacto en reducir la desigualdad: instituciones fiscales y financieras, servicios públicos y el 'truncado, elitista estado de bienestar'. Ilustrando lo que pueden lograr, el estudio ofrece medidas específicas de lo que es posible. Por ejemplo, condicionar la transferencia de ingresos al mantenimiento de los niños en la escuela y asistir a los servicios de salud. Al extender el condicionamiento de la transferencia de dinero, el estudio cita ejemplos de programas en marcha en México, Brasil y Nicaragua.
Brasil es el más desigual; México, variado
Puntos señalados en la presentación del estudio por el vicepresidente regional del Banco Mundial, David de Ferranti; el jefe economista Guillermo Perry, el asesor en desarrollo humano, Michael Walton y el consultor Francisco Ferreira.
- Brasil es el país con más desigualdad en la región, aun cuando sus ingresos fiscales exceden los de México. Gasta más que México, pero la distribución es desigual.
- México muestra una marcada desigualdad en la distribución de servicios e ingresos, entre los indígenas y otros grupos, y entre varias partes del país.
- En los '90, los sectores más pobres de la población en México, Brasil y Chile vieron contraerse sus ingresos. En Brasil, ocurrió en las grandes ciudades; en México, también en áreas rurales, como Chiapas.
- Nafta ha tenido efectos positivos en la mayor parte de México, pero Chiapas, Guerrero y Oaxaca no se han beneficiado tanto como el resto. Estos tres estados son los más pobres, tienen economías basadas en la agricultura, y tienen las más numerosas poblaciones indígenas.
- Argentina es el ejemplo perfecto de lo que no hay que hacer si se desea evitar crisis: en vez de ahorrar en los tiempos buenos (1996-99) aumentó sus gastos excesivamente; y cuando llegaron los malos tiempos, perdió su financiamiento y fue incapaz de evitar la crisis.
- Entre los programas exitosos, Oportunidades, de México ayudó a 4,2m familias a financiar costos de educación y salud. El esquema Bolsa, de Brasil, que subsidia la educación y la salud, ha mostrado resultados prometedores.