Informe Latinoamericano
BRASIL: Obstáculos en la segunda gran reforma de Lula
El PFL y el PSDB se alinean con los gobernadores de estado en oposición a los planes del gobierno de perpetuar el 'impuesto al cheque'.
La segunda gran iniciativa de reforma del Presidente Lula da Silva, la que intenta revisar el sistema fiscal, puede ser aun más difícil de ser aprobada -al menos en su versión original- de lo que fue la reforma de las pensiones hasta ahora. Esta vez, se alinean contra el gobierno no sólo los partidos de izquierda y los radicales dentro del Partido dos Trabalhadores (PT), sino también sectores de peso, como el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) y el Partido da Frente Liberal (PFL) -antiguos aliados durante el gobierno de Cardoso.
Ellos indicaron su intención de cuestionar la mayor parte del borrador del gobierno, al retrasar su primera consideración en comisión, restándole quórum. El 22 de agosto, aliviaron la presión lo suficiente para aprobar la reforma en general, pero sólo para volver el 26 de agosto con una serie de enmiendas.
El principal escollo
La más importante de ellas concierne a las intenciones del gobierno de hacer permanente el impuesto a las transacciones financieras (el 'impuesto al cheque') que ha sido periódicamente renovado desde que fue introducido por primera vez hace cinco años. El gobierno espera reunir unos R$24bn (US$8bn) por año, que desea se destine para la reducción del déficit del sistema de seguridad social. En otras palabras, lo ve como complemento de la reforma de pensiones.
El escollo está en que otro importante grupo político -el de los 27 gobernadores de estado- desea que ese monto se comparta entre ellos, con autonomía con relación a su asignación. El PFL y el PSDB actúan con este grupo.
El PFL, el mayor partido en directa oposición con el gobierno en la cámara baja, admite que puede ser que no obtenga resultado en la etapa de comisión, pero confía que tendrá éxito cuando la legislación se presente ante la cámara de diputados completa. Su diputado José Carlos Aleluia es categórico sobre esto: 'El borrador presentado por el gobierno está sentenciado; no tiene salvación -por tanto, debemos proponer un nuevo borrador que tome en consideración las opiniones de todos los brasileños.'
Una cuestión lateral: la reelección
En varias entrevistas recientes, el Presidente Lula da Silva retornó, aunque no muy enfáticamente, a un tema que apenas se ha mencionado desde que entró en la senda de la campaña: sus críticas a la institución de la reelección presidencial, que fue introducida por una enmienda de la constitución en 1997. Lula se ha negado a referirse al tema de si él aprovecharía esta enmienda cuando lleguen las próximas elecciones generales en 2006.
Uno de sus aliados tácticos, el diputado Geddel Vieira Lima, del PMDB, desea evitarle complicaciones sobre el tema: pretende someter al congreso, esta semana, un borrador de enmienda constitucional prohibiendo la reelección del Presidente y de los gobernadores de estado en periodos sucesivos. Vieira Lima es alguien que puede describirse como un político con flexibilidad: es un gran defensor del ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, y fue uno de los más firmes defensores de la enmienda de 1997 que permitió a FHC presentarse, con éxito, para la reelección. Vieira también ha sido un consistente oponente de Lula.
Esto puede seguir como nada más que una exhibición pintoresca -a menos que, claro, Vieira Lima encuentre suficientes colegas dispuestos a avalar la presentación de su proyecto de enmienda a la comisión constitucional y de justicia. Si eso ocurre, puede convertirse en una ficha de negociación.
La segunda gran iniciativa de reforma del Presidente Lula da Silva, la que intenta revisar el sistema fiscal, puede ser aun más difícil de ser aprobada -al menos en su versión original- de lo que fue la reforma de las pensiones hasta ahora. Esta vez, se alinean contra el gobierno no sólo los partidos de izquierda y los radicales dentro del Partido dos Trabalhadores (PT), sino también sectores de peso, como el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB) y el Partido da Frente Liberal (PFL) -antiguos aliados durante el gobierno de Cardoso.
Ellos indicaron su intención de cuestionar la mayor parte del borrador del gobierno, al retrasar su primera consideración en comisión, restándole quórum. El 22 de agosto, aliviaron la presión lo suficiente para aprobar la reforma en general, pero sólo para volver el 26 de agosto con una serie de enmiendas.
El principal escollo
La más importante de ellas concierne a las intenciones del gobierno de hacer permanente el impuesto a las transacciones financieras (el 'impuesto al cheque') que ha sido periódicamente renovado desde que fue introducido por primera vez hace cinco años. El gobierno espera reunir unos R$24bn (US$8bn) por año, que desea se destine para la reducción del déficit del sistema de seguridad social. En otras palabras, lo ve como complemento de la reforma de pensiones.
El escollo está en que otro importante grupo político -el de los 27 gobernadores de estado- desea que ese monto se comparta entre ellos, con autonomía con relación a su asignación. El PFL y el PSDB actúan con este grupo.
El PFL, el mayor partido en directa oposición con el gobierno en la cámara baja, admite que puede ser que no obtenga resultado en la etapa de comisión, pero confía que tendrá éxito cuando la legislación se presente ante la cámara de diputados completa. Su diputado José Carlos Aleluia es categórico sobre esto: 'El borrador presentado por el gobierno está sentenciado; no tiene salvación -por tanto, debemos proponer un nuevo borrador que tome en consideración las opiniones de todos los brasileños.'
Una cuestión lateral: la reelección
En varias entrevistas recientes, el Presidente Lula da Silva retornó, aunque no muy enfáticamente, a un tema que apenas se ha mencionado desde que entró en la senda de la campaña: sus críticas a la institución de la reelección presidencial, que fue introducida por una enmienda de la constitución en 1997. Lula se ha negado a referirse al tema de si él aprovecharía esta enmienda cuando lleguen las próximas elecciones generales en 2006.
Uno de sus aliados tácticos, el diputado Geddel Vieira Lima, del PMDB, desea evitarle complicaciones sobre el tema: pretende someter al congreso, esta semana, un borrador de enmienda constitucional prohibiendo la reelección del Presidente y de los gobernadores de estado en periodos sucesivos. Vieira Lima es alguien que puede describirse como un político con flexibilidad: es un gran defensor del ex Presidente Fernando Henrique Cardoso, y fue uno de los más firmes defensores de la enmienda de 1997 que permitió a FHC presentarse, con éxito, para la reelección. Vieira también ha sido un consistente oponente de Lula.
Esto puede seguir como nada más que una exhibición pintoresca -a menos que, claro, Vieira Lima encuentre suficientes colegas dispuestos a avalar la presentación de su proyecto de enmienda a la comisión constitucional y de justicia. Si eso ocurre, puede convertirse en una ficha de negociación.