Informe Latinoamericano

MEXICO: Fuerte respuesta zapatista a 'presencia' militar

Mexico y Nafta 04 April 2008 Modified: 27 August 2003 452 views
Si eso fue una prueba, mostró que la nueva estrategia va más allá de los acuerdos administrativos formalizados.

La primera manifestación de un Caracol en acción, tuvo lugar el 20 de agosto. Un Caracol es la sede de una de las nuevas juntas zapatistas de 'buen gobierno'. El Caracol Roberto Barrios emitió un comunicado denunciando la creciente presencia militar en las vecindades de cuatro asentamientos zapatistas, luego del lanzamiento, del 8-10 de agosto del nuevo régimen zapatista (IL-03-31). Que concluye que el propósito de los militares es 'quebrar la paz [y violar] nuestros derechos individuales y colectivos', y el Caracol 'exige del gobierno federal el retiro del ejército de nuestras comunidades.'

En el mismo comunicado, los zapatistas declaran su oposición a la construcción del complejo turí­stico cerca de Palenque. 'Advertimos a Vicente Fox y Pablo Salazar,' dicen, 'que no les permitiremos que continúen ignorando nuestros derechos como pueblos indí­genas, como el derecho a la autodeterminación del territorio que habitamos y el derecho a ser consultado sobre los planes que puedan tener con relación a nuestras tierras,' Si el proyecto turí­stico sigue adelante, dicen, 'tendremos que tomar medidas más allá de la denuncia.'

Las autoridades no han reconocido ningún aumento en la actividad militar en el área, pero es posible que hayan realizado pruebas para comprobar la extensión en que el EZLN, el ala armada del movimiento zapatista, se disoció en realidad del nuevo régimen de administración de las 30 'municipalidades autónomas'. El EZLN ha dicho que se mantendrí­an en guardia con propósitos 'defensivos', y que los Caracoles actuarí­an como sus 'ojos y oí­dos' aparte de ser los voceros oficiales de las municipalidades.

La respuesta del Caracol Roberto Barrios sugiere que los zapatistas tomaron seriamente su reafirmación de la 'resistencia como [su] principal forma de lucha', y que su nueva estrategia no es meramente cuestión de formalizar una estructura administrativa -la benigna interpretación por la que el gobierno ha optado públicamente.

Adelantándose al congreso
En el centro de la nueva estrategia zapatista se encuentra la prevención de la nueva legislación laboral sobre derechos indí­genas: ellos no aguardarán que el congreso enmiende la ley introducida en 2001. Es más, están urgiendo a otras comunidades indí­genas de México a que hagan lo mismo.

Al menos algunas personas en el gobierno parecen dispuestas a otorgarles una oportunidad para avanzar en ese sendero. Xóchitl Gálvez, el Hñahñu (u Otomi) que encabeza la oficial Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indí­genas (CNDPI), está solicitando a la justicia que comience a dar validez a los 'usos y costumbres en la administración de justicia' de los indí­genas.

Es complicado: el choque potencial entre jurisdicciones está en la raí­z del cambio hecho al proyecto de ley sobre derechos indí­genas por el congreso en 2001. Un ejemplo: ¿puede un miembro de una comunidad indí­gena invocar sus derechos bajo la ley mexicana contra una decisión basada en la costumbre indí­gena? Gálvez argumenta que el estado mexicano tolera desde hace tiempo a gobiernos locales de acuerdo a la costumbre indí­gena en varios sitios, y que en la ley mexicana numerosos indí­genas simplemente no existen, pues debido a la negligencia oficial, no hay oficinas de registro en muchas aldeas indí­genas.