Informe Latinoamericano

ARGENTINA: Se revela algo más del 'desconocido' Kirchner

Cono Sur 04 April 2008 Modified: 27 August 2003 815 views
Una desproporcionada respuesta en la disputa con el Vice-Presidente llama la atención sobre sus hasta ahora desconocidos rasgos de carácter.

Muchos se sorprendieron la semana pasada con el Presidente Néstor Kirchner, por la ferocidad de su respuesta a las públicas diferencias de opinión con su Vice-Presidente Daniel Scioli. El Presidente, luego de hacer saber que no buscarí­a una reconciliación con Scioli, despidió de sus cargos a todos los funcionarios asociados con el Vice-Presidente.

Scioli no es un peso pesado dentro del gobierno, por tanto, las ví­ctimas estaban bastante abajo en la jerarquí­a. Germán Pérez (que fue el segundo de Scioli en la secretarí­a de deportes y turismo durante la presidencia de Duhalde, y luego su sucesor cuando Scioli dejó el cargo para acompañar la fórmula de Kirchner); el coordinador de planeamiento deportivo, Ví­ctor Groupierre; y los dos más altos funcionarios en la administración de parques nacionales, Sergio Zaragoza y Oscar Triani. Incluso a ese nivel, Kirchner optó por asegurarse lealtad al designar como sucesor de Pérez al hombre que se desempeñó en el mismo cargo en la provincia de Santa Cruz.

Como fue evidente en su elección de los altos comandantes militares, el cí­rculo de gente que Kirchner conoce personalmente está en gran medida confinada a aquellos con quienes trató cuando era gobernador de Santa Cruz.

Kirchner no es Lula
¿Qué fue lo que hizo Scioli para merecer esta violenta reacción? Primero, él dijo que creí­a que cualquier acuerdo con el FMI deberí­a incluir poner término al congelamiento de las tarifas de los servicios públicos (una cuestión que ha sido objeto de presión y negociación, sobre la que Kirchner hasta ahora adoptó la posición de que no habrí­a aumentos, por ahora).

Segundo, expresó abiertamente dudas sobre la efectividad de la 'anulación' por el congreso, de leyes que protegí­an a los militares de ser procesados por crí­menes cometidos durante la 'guerra sucia' de los '70, sugiriendo que eso habí­a sido no más que un gesto polí­tico. Como conocen nuestros lectores, es difí­cil que él se halle sólo en esa interpretación [IL-03-32], pero Kirchner estaba jugando con el impacto polí­tico de ese gesto, que él habí­a instigado -posiblemente como un elemento de presión extra sobre la corte suprema, que debe dictaminar sobre la validez de esas leyes.

Entre las pocas crí­ticas conocidas hacia Kirchner que uno puede hallar en estos dí­as en Buenos Aires en cí­rculos polí­ticos, es que su reacción contrasta con la manera en que su colega brasileño, Lula da Silva, manejó los abiertamente crí­ticos pronunciamientos de su Vice-Presidente, José Alencar. En general, Lula lo ignoró; y cuando fue presionado, él trató el tema como si fuera el tipo de cosas que uno podrí­a esperar escuchar de Alencar. Y las declaraciones de Alencar fueron explí­citamente crí­ticas hacia la polí­tica del gobierno (sobre las tasas de interés), mientras que Scioli, en el peor de los casos, pudo haber interferido con las tácticas de negociación.

Una lectura, hecha por un antiguo crí­tico de Kirchner desde sus dí­as de Santa Cruz, es que Scioli llamó la atención sobre el hecho que el Presidente no tení­a mucho sustento -o, que la reacción de Kirchner produjo ese efecto. Este crí­tico, en particular, señaló que Kirchner tení­a impulsos autocráticos, bien conocidos por aquellos que se cruzaron con él en Santa Cruz. [El es también escéptico de la cruzada de Kirchner contra la corte suprema 'cargada' por Menem, recordando que Kirchner hizo exactamente lo mismo cuando fue electo gobernador.]