Informe Latinoamericano - 28 de octubre de 2003
Fría recepción de votantes colombianos a las propuestas de reformas de Uribe
En las elecciones locales, los votantes evitaron a los dos partidos tradicionales; Bogotá tiene su primer alcalde de izquierda, el líder sindical Lucho Garzón, a quien muchos comparan con Lula da Silva.
Si el Presidente Alvaro Uribe tiene un Plan B para hacer frente al fracaso de su acariciado referéndum sobre reformas, lo mantuvo bien oculto -pero es probable que lo revele en los próximos días. Nadie pensó que hablaba en serio al predecir que la 'gobernabilidad' zozobraría si fracasaba el referéndum. El veredicto del electorado colombiano el 26 de octubre, poco más o menos, fue que las propuestas de reformas no valían la molestia de concurrir a votar.
En las dos ciudades más populosas, Bogotá y Cali, la abstención llegó a 57% y 64%, respectivamente. Al escribir este informe aún no había emergido un conteo final; las cifras provisionales disponibles no muestran que ni una sola de las 15 preguntas haya atraído el umbral de 6,2m votos requeridos para dar validez al resultado (unas pocas llegaron muy cerca). El mejor resumen fue la frase atribuida a Uribe por la revista Semana, en una reunión social el día después de la votación: 'Esposa, partamos, porque esto está perdido.'
El 23 de octubre, cuando se realizaron las elecciones locales y regionales, el electorado dio otro veredicto: ellos desean cambios, pero no lo esperan de los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador. Juntos, ambos apenas ganaron la mitad de las gobernaciones. Las principales ciudades fueron a otros partidos, algunos de ellos alejados de la corriente principal.
El resultado que más llamó la atención fue el de la alcaldía de Bogotá, ganada por Luis Eduardo (Lucho) Garzón, del izquierdista Polo Democrático Independiente (PDI). Es el primer izquierdista en ganar la alcaldía de Bogotá, considerado el segundo más importante cargo electo en el país. Hijo ilegítimo de una criada que cuando adolescente trabajó como caddie en el club de golf más exclusivo de Bogotá, luego se destacó como sindicalista, en una carrera que culminó con su elección como líder de la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT), una de las más grandes organizaciones obreras.
Los comentaristas locales ya han comenzado a buscarle parecido con Lula da Silva de Brasil. En verdad, luego de su elección comenzó a adoptar el semblante de un estadista, asegurando a Uribe: 'Presidente no deje que le vendan el cuento que somos el cuco. Esté seguro que trabajaremos juntos.' En beneficio de sus seguidores, agregó: 'Alguna cohabitación es posible porque ambas partes se benefician.' Garzón es opuesto a la política de 'seguridad democrática' de Uribe y de su beligerante enfoque del conflicto interno de Colombia.
Si el Presidente Alvaro Uribe tiene un Plan B para hacer frente al fracaso de su acariciado referéndum sobre reformas, lo mantuvo bien oculto -pero es probable que lo revele en los próximos días. Nadie pensó que hablaba en serio al predecir que la 'gobernabilidad' zozobraría si fracasaba el referéndum. El veredicto del electorado colombiano el 26 de octubre, poco más o menos, fue que las propuestas de reformas no valían la molestia de concurrir a votar.
En las dos ciudades más populosas, Bogotá y Cali, la abstención llegó a 57% y 64%, respectivamente. Al escribir este informe aún no había emergido un conteo final; las cifras provisionales disponibles no muestran que ni una sola de las 15 preguntas haya atraído el umbral de 6,2m votos requeridos para dar validez al resultado (unas pocas llegaron muy cerca). El mejor resumen fue la frase atribuida a Uribe por la revista Semana, en una reunión social el día después de la votación: 'Esposa, partamos, porque esto está perdido.'
El 23 de octubre, cuando se realizaron las elecciones locales y regionales, el electorado dio otro veredicto: ellos desean cambios, pero no lo esperan de los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Conservador. Juntos, ambos apenas ganaron la mitad de las gobernaciones. Las principales ciudades fueron a otros partidos, algunos de ellos alejados de la corriente principal.
El resultado que más llamó la atención fue el de la alcaldía de Bogotá, ganada por Luis Eduardo (Lucho) Garzón, del izquierdista Polo Democrático Independiente (PDI). Es el primer izquierdista en ganar la alcaldía de Bogotá, considerado el segundo más importante cargo electo en el país. Hijo ilegítimo de una criada que cuando adolescente trabajó como caddie en el club de golf más exclusivo de Bogotá, luego se destacó como sindicalista, en una carrera que culminó con su elección como líder de la Confederación Unitaria de Trabajadores (CUT), una de las más grandes organizaciones obreras.
Los comentaristas locales ya han comenzado a buscarle parecido con Lula da Silva de Brasil. En verdad, luego de su elección comenzó a adoptar el semblante de un estadista, asegurando a Uribe: 'Presidente no deje que le vendan el cuento que somos el cuco. Esté seguro que trabajaremos juntos.' En beneficio de sus seguidores, agregó: 'Alguna cohabitación es posible porque ambas partes se benefician.' Garzón es opuesto a la política de 'seguridad democrática' de Uribe y de su beligerante enfoque del conflicto interno de Colombia.