Informe Latinoamericano - 6 de abril de 2004
BRASIL: Lula no logra frenar invasiones de tierras
Por un momento pareció la semana pasada que el Presidente Lula da Silva había podido atajar lo que amenazaba convertirse en la mayor ola de invasiones de tierras por el Movimento dos Sem Terra (MST) -con sus líderes retractándose o bajando el tono de sus declaraciones más beligerantes. Luego, durante el fin de semana, el MST y otras organizaciones rurales llevaron a más del doble el número de ocupaciones desde que se iniciaron a fines de marzo.
El MST ha lanzado una nueva ola de invasiones el 27 de marzo, en protestando contra la lentitud de los esfuerzos del gobierno para la distribución de tierras. Uno de los más altos líderes del MST, João Pedro Stédile, predijo un 'abril rojo' que convertiría al interior del país en 'un infierno'. Otro, Jaime Amorim, ante el crecimiento de la violencia rural desde inicios de año, prometió que los sin tierra matarían a 10 hacendados por cada una de las víctimas propias.
La respuesta de Lula fue elevar a más del doble las asignaciones de fondos públicos para la distribución de tierras este año, de R$1,4bn a R$3,1bn (de US$480m a US$1,06bn) -que, dice el ministro de desarrollo agrario, Miguel Rosetto, permitiría al gobierno cumplir con su meta de ubicar 15.000 familias en tierras propias para fines de 2004.
Esto fue aplaudido por el MST. Stédile dijo que su 'abril rojo' era una alusión a las banderas rojas llevadas en alto en las invasiones del MST, y que el 'infierno' era sólo una figura. Y también pidió disculpas a cualquiera que se haya sentido agraviado por la amenaza de Amorim de diez por uno.
Lula decidió entonces lanzar una nota más fuerte, quizá para compensar porque pareció que antes cedía ante el MST. 'Llevaremos adelante la reforma agraria,' dijo, 'porque es una cuestión de justicia social, pero no la haremos bajo la presión de gritos [...] ni de los gritos de los trabajadores rurales ni los gritos de los que se oponen a ella.'
Lo que siguió fue un nuevo fin de semana con una serie de invasiones de tierras: 23 en el estado de Pernambuco en el nordeste. El MST prometió mantener la presión, con nuevas invasiones en Bahía, y luego en los estados del sur.
En total, el número de invasiones de tierras desde inicios del año ya excedió de 240, más del doble que las 103 realizadas en todo el año pasado. Sus invasiones chocaron con una creciente violencia: en el primer trimestre del año, de acuerdo con una comisión del congreso, ya ocurrieron más muertes que en 2003.
El déficit en la distribución
El gobierno prometió entregar tierras a 115.000 familias este año, triplicando lo que pudo lograr en 2003. Ya a mediados de enero, el ministerio de desarrollo agrario advirtió que necesitaría el equivalente a US$1,2bn para poder cumplir con esa meta, y que el presupuesto aprobado por el congreso no llegaba a esa cifra. En noviembre de 2003, en una reunión con líderes del MST, Lula prometió ubicar en tierras propias a 530.000 familias para cuando finalice su periodo, en 2006. Con el déficit del año pasado, cumplir con esa promesa significa ubicar un promedio de 165.000 familias por año, durante este año y los dos siguientes. La meta para este año fue establecida en 30% menos que eso, en 115.000 familias. Sin el ajuste en el presupuesto, existe el riesgo que el número actual de familias beneficiarias, este año, caiga a 48.000 -lo que significaría elevar el promedio anual a 223.000 familias en 2005 y 2006.
El MST ha lanzado una nueva ola de invasiones el 27 de marzo, en protestando contra la lentitud de los esfuerzos del gobierno para la distribución de tierras. Uno de los más altos líderes del MST, João Pedro Stédile, predijo un 'abril rojo' que convertiría al interior del país en 'un infierno'. Otro, Jaime Amorim, ante el crecimiento de la violencia rural desde inicios de año, prometió que los sin tierra matarían a 10 hacendados por cada una de las víctimas propias.
La respuesta de Lula fue elevar a más del doble las asignaciones de fondos públicos para la distribución de tierras este año, de R$1,4bn a R$3,1bn (de US$480m a US$1,06bn) -que, dice el ministro de desarrollo agrario, Miguel Rosetto, permitiría al gobierno cumplir con su meta de ubicar 15.000 familias en tierras propias para fines de 2004.
Esto fue aplaudido por el MST. Stédile dijo que su 'abril rojo' era una alusión a las banderas rojas llevadas en alto en las invasiones del MST, y que el 'infierno' era sólo una figura. Y también pidió disculpas a cualquiera que se haya sentido agraviado por la amenaza de Amorim de diez por uno.
Lula decidió entonces lanzar una nota más fuerte, quizá para compensar porque pareció que antes cedía ante el MST. 'Llevaremos adelante la reforma agraria,' dijo, 'porque es una cuestión de justicia social, pero no la haremos bajo la presión de gritos [...] ni de los gritos de los trabajadores rurales ni los gritos de los que se oponen a ella.'
Lo que siguió fue un nuevo fin de semana con una serie de invasiones de tierras: 23 en el estado de Pernambuco en el nordeste. El MST prometió mantener la presión, con nuevas invasiones en Bahía, y luego en los estados del sur.
En total, el número de invasiones de tierras desde inicios del año ya excedió de 240, más del doble que las 103 realizadas en todo el año pasado. Sus invasiones chocaron con una creciente violencia: en el primer trimestre del año, de acuerdo con una comisión del congreso, ya ocurrieron más muertes que en 2003.
El déficit en la distribución
El gobierno prometió entregar tierras a 115.000 familias este año, triplicando lo que pudo lograr en 2003. Ya a mediados de enero, el ministerio de desarrollo agrario advirtió que necesitaría el equivalente a US$1,2bn para poder cumplir con esa meta, y que el presupuesto aprobado por el congreso no llegaba a esa cifra. En noviembre de 2003, en una reunión con líderes del MST, Lula prometió ubicar en tierras propias a 530.000 familias para cuando finalice su periodo, en 2006. Con el déficit del año pasado, cumplir con esa promesa significa ubicar un promedio de 165.000 familias por año, durante este año y los dos siguientes. La meta para este año fue establecida en 30% menos que eso, en 115.000 familias. Sin el ajuste en el presupuesto, existe el riesgo que el número actual de familias beneficiarias, este año, caiga a 48.000 -lo que significaría elevar el promedio anual a 223.000 familias en 2005 y 2006.