Informe Latinoamericano - 15 de diciembre de 2004
PARAGUAY: Mediación no disuade a campesinos militantes
Un esfuerzo de mediación del presidente del senado no logró que la más radical organización de campesinos, la Federación Nacional Campesina (FNC) se eche atrás en su campaña de invasiones de tierra y bloqueos de rutas. En cambio, le dio a la FNC una plataforma para anunciar que intensificaría sus acciones a menos que vea signos que el gobierno mantendrá sus promesas.
Las conversaciones tuvieron lugar a fines de la semana pasada, entre el presidente del senado, Miguel Carrizosa, y el secretario general adjunto de la FNC, Marcial Gómez (representando al líder máximo Odilón Espinoza, que está clandestino para eludir una orden de arresto). Aunque Gómez dijo que asistía a la reunión para escuchar lo que era ofrecido en nombre del gobierno, emergió reiterando las exigencias de su organización -lo que sugiere que no hubo ofertas satisfactorias.
La FNC ha estado exigiendo desde 2000 la distribución de unas 11.000 hectáreas de tierra en los departamentos centrales de San Pedro y Caaguazú, y Misiones, en el sur. Ahora también desea que el gobierno libere a los más de 600 activistas arrestados por la policía durante los desalojos recientes, y el abandono de los cargos contra varios líderes de la FNC, incluyendo a Espinoza (acusado de haber preparado la resistencia a un desalojo que concluyó con la muerte de un oficial de la policía).
Gómez dijo que la FNC seguiría montando 'movilizaciones' a lo largo de nueve departamentos, y que si pronto no hay signos de cambio en la política oficial, volvería a los bloqueos de rutas y hasta lanzar una campaña para reocupar las propiedades de las cuales la FNC fue recientemente desalojada.
El Presidente Nicanor Duarte, que había prometido acciones más fuertes contra los bloqueos de rutas e invasiones de tierra, sintió que la situación era lo bastante grave como para suspender su asistencia a la cumbre Sudamericana en Cuzco.
Cerca de cumplir quinces meses en el poder, Duarte ha caído bajo fuertes críticas de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), que representa a 24 asociaciones y grupos, por su 'incomprensible' postergación de los planes anti-pobreza anunciados durante su campaña -y en particular por no haber encarado los problemas de los sin tierra, la urgente necesidad de una reforma de prisiones (los motines costaron 60 vidas este año) y la ausencia de protección para las comunidades indígenas. Describe al gobierno de Duarte como 'autoritario y populista [...] que evita un debate serio sobre las políticas redistributivas e incluso de políticas institucionales paliativas.'
En su informe anual, Codehupy destaca el hecho que en la actualidad, 40% de los paraguayos viven bajo la línea de pobreza, subiendo de 30% a fines de la dictadura de Stroessner en 1989. Y en apoyo de las organizaciones campesinas, dijo: 'La desigualdad en la tenencia de la tierra [...] es tan grave como la desigualdad social, depredación y discriminación contra los pueblos indígenas.' La organización agrega que otra cosa tan 'incomprensible' como la falta de decisión del gobierno, era el fracaso de la oposición en hacer algo, a pesar del hecho que disfruta de la mayoría en el congreso.