Informe Latinoamericano - 8 de junio de 2005
HAITI: Surge la violencia y se frena extensión de Minustah
Al estallar de nuevo la violencia en Port-au-Prince, el Consejo de Seguridad de la ONU no pudo extender el mandato de Minustah, la fuerza de 'estabilización', por más que un solo mes. José Miguel Insulza, el nuevo secretario general de la OEA, advirtió que la situación 'puede amenazar el proceso político' -una opinión compartida por observadores independientes y corroborada en el terreno.
El 31 de mayo, el día que vencía el mandato de Minustah, seguidores armados del ex Presidente Jean-Bertrand Aristide salieron de sus bastiones en los barrios de Port-au-Prince para lanzar una serie de golpes rápidos en varios distritos de la capital, en la vecindad del palacio de gobierno, y en carreteras clave. Un grupo disparó contra una multitud en el Marché Tête Boeuf, un mercado a cielo abierto, al que prendieron fuego. Se supo que cinco personas fueron muertas. Otra víctima fatal fue Paul Henry Mourral, cónsul honorario de Francia en Cap Haí¯tien, muerto camino al aeropuerto de Port-au-Prince. Una estación policial y siete vehículos policiales fueron incendiados, dos personas fueron secuestradas.
En Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU sólo pudo extender por un mes el mandato de Minustah. Se dan dos explicaciones: que era una extensión 'técnica', para que una de seis meses no caiga en medio de las elecciones (octubre-diciembre); la otra, que eso dará tiempo para persuadir a China que abandone su oposición a una extensión de un año. Se dice que China actúa así debido a la planeada visita a Taiwán, en julio, del presidente interino haitiano Boniface Alexandre. Haití tiene lazos diplomáticos con Taiwán, no China.
El rebrote de la violencia ha revivido las críticas a la efectividad de Minustah entre políticos haitianos. André Apaid, líder del Groupe 184 que jugó un rol importante en las demostraciones previas a la caída de Aristide, ejemplifica el ánimo describiéndolo como 'muy tímida y excesivamente cauta' y exigió una drástica reorganización. Juan Gabriel Valdés, el hombre de la ONU en Haití, admite que Minustah 'aún no tuvo éxito en proveer seguridad aceptable a los ciudadanos haitianos, en especial en Port-au-Prince.' Pero arguye que la fuerza de la ONU debe recibir el crédito de haber evitado que Haití se divida en feudos en guerra, restaurando la autoridad del gobierno central en casi todo el país.
Señaló que más recientemente Minustah estuvo involucrada en acciones contra distritos bajo control de bandas armadas, incluyendo bastiones pro-Aristide, y sugirió que viendo la situación mejorada en otras partes del país, alguna tropa podría enviarse para reforzar a los que operan dentro y alrededor de la capital. El Grupo de Crisis Internacional con base en Bruselas, fue más allá que la advertencia emitida por el secretario general de la OEA, Insulza, en la República Dominicana sobre el riesgo del 'proceso político', dijo en un informe difundido el 1 de junio que, considerando la 'explosiva' situación de seguridad, el calendario electoral es 'quizá excesivamente ambicioso'.]
Insulza ha reiterado el compromiso de la OEA para la celebración de elecciones, como lo hizo el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, la evidencia sobre el terreno es que la inseguridad está teniendo un poderoso efecto disuasivo. De los 4m de haitianos que podrán votar en las elecciones de octubre-diciembre, hasta ahora sólo 1,2% se registraron como votantes. Max Mathurin, presidente del CEP, el consejo electoral provisional, admite: 'Estamos retrasados debido a la inseguridad y por razones financieras.'