Informe Latinoamericano - 15 de junio de 2005

La OEA emerge de Fort Lauderdale más 'proactiva' pero menos intervencionista de lo que desea EU

Primera plana 15 June 2005 Modified: 15 June 2005 1 views

Si oí­mos al Departamento de Estado de EU, la asamblea general de la OEA en Fort Lauderdale fue una resonante victoria de sus propuestas para hacer la organización más 'proactiva' en proteger la democracia. Si oí­mos al canciller venezolano, el resultado fue una 'devastadora derrota' para EU. Retórica de lado, la segunda visión parece más cerca de la verdad: la OEA no emergió tan intervencionista como parece desear EU.

Con lo que todos los participantes estaban de acuerdo fue en confiar al secretario general, José Miguel Insulza, la preparación de propuestas para 'abordar situaciones' que puedan comprometer el 'proceso polí­tico democrático o la vigencia de la ley'. El texto destaca que las propuestas de Insulza deben seguir los principios encarnados en la Carta de la OEA, siendo el principal de ellos la 'no intervención y el derecho a la no intervención'.

Se abandonó la propuesta de EU de establecer un comité supervisor permanente (Alí­ Rodrí­guez, de Venezuela, lo llamó 'comité de intervención') -pero nada impide que reaparezca como parte de las propuestas de Insulza. El Secretario de Estado Asistente de EU, Roger Noriega, ha argumentado que una OEA más proactiva puede ayudar a desactivar crisis en varios paí­ses, incluidos Ecuador y Bolivia, y antes en Haití­, 'donde la OEA abordó la cuestión muy tarde.'

En una conferencia de prensa antes del evento, Noriega buscó disipar la noción que EU desea que se incluya un lenguaje más enérgico en la carta, que podrí­a imponer sanciones a paí­ses que violan el gobierno democrático. Los que creen que la administración Bush desea esas sanciones, tienen una 'impresión errónea' dijo. 'Nuestro énfasis ha sido siempre sobre la solidaridad y avanzar más activamente para evitar violaciones al orden democrático. Si usted llega al punto en que debe sancionar a paí­ses, [entonces] usted ha fracasado.'

Aunque la impresión causada por la delegación de EU, quizá mejor ilustrada por el comentario dirigido a la Secretaria de Estado de EU, Condoleezza Rice por el canciller brasileño Celso Amorim: 'Madam presidenta, la democracia no es impuesta. Nace del diálogo.' El propio Noriega no ayudó cuando, durante la sesión del 7 de junio, acusó a Venezuela de estar detrás de los disturbios en Bolivia -sólo para echarse atrás frente a la prensa.

En todo caso, lo importante es el giro dado por EU al resultado de la asamblea en Fort Lauderdale, debido a que eso es lo más probables que se extraiga como una justificación a sus acciones en el hemisferio. Según Noriega, los acuerdos que se produjeron en Fort Lauderdale, afirman 'muy claramente' que los paí­ses en el Hemisferio Occidental 'deben ser gobernados democráticamente, y que los gobiernos deben ser responsables ante sus pueblos'. En realidad, ese no fue el lenguaje de los documentos de Fort Lauderdale, sino de las declaraciones antes y durante la reunión.

John Maisto, el representante permanente de EU ante la OEA, destacó lo que describe como una 'resolución propuesta por Chile', que establece varias nuevas ví­as 'muy importantes' para dar al secretario general de la OEA el poder de promover y defender la democracia, a través de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Esa resolución, dijo, establece un 'sistema de alerta para la democracia' cuando está en peligro de caer; y permite al secretario general traer a la atención del consejo permanente de la OEA esas situaciones que pueden llevar a la acción bajo la Carta Democrática de la organización. En realidad, el secretario general ya tiene ese poder, dado por la propia Carta -como, en verdad, lo tiene cada uno y todos los miembros de la OEA.

El tema recurrente del enfoque de EU, que Condoleezza Rice enfatiza desde sus primeras visitas a la región, es, citando sus propias palabras en Fort Lauderdale: 'Debemos insistir en que los lí­deres que son electos democráticamente, tienen la responsabilidad de gobernar democráticamente'.

Eso, como puede verse claramente en sus declaraciones públicas previas sobre asuntos latinoamericanos, es un lenguaje elaborado originalmente para el caso venezolano, como un medio para desviar el argumento que, después de todo, el Presidente Hugo Chávez fue electo democráticamente. La repetición de esa cita se ha convertido en una ví­a de aludir oblicuamente a Venezuela.

Pistas a seguir

En Fort Lauderdale, Rise mencionó cuatro instancias en las cuales le gustarí­a ver a la OEA 'actuar sobre su Carta [Democrática]'. En algunos la aplicación en el mundo real es explí­cita. En otras no es difí­cil darse cuenta. Las cuatro instancias son:
  •  'Fortalecer la democracia donde es débil. En lugares como Bolivia, y Ecuador, y Haití­, las instituciones de la democracia tienen raí­ces frágiles. Para ayudar a las democracias en nuestro hemisferio, en lugares como esos y en otros, para hallar la senda del éxito duradero, esa organización también debe abarcar las contribuciones legí­timas de la sociedad civil.'
  •  'Apoyar la democracia donde está amenazada. Dondequiera que una sociedad libre está en retirada, una sociedad del temor está en la ofensiva. Y el arma elegida por cada régimen autoritario es la crueldad organizada de la policí­a del estado.' [Léase: Venezuela, Nicaragua.]
  • 'Asegurar la democracia con la vigencia de la ley. Por nuestra parte, Estados Unidos está trabajando con El Salvador para crear en el paí­s una Academia para la Aplicación de la Ley Internacional. El instituto entrenará a oficiales de policí­a de todo el hemisferio para proteger mejor y servir a los ciudadanos. Damos la bienvenida a la oportunidad de trabajar con Perú para extender el alcance de esa Academia en Sudamérica.' [Antecedentes a esta iniciativa en particular, cuando Costa Rica era el paí­s en cuestión, pueden hallarse en IL-03-32.]
  • 'Avanzar con la democracia donde está ausente. Treinta y cuatro naciones han ganado su legí­timo lugar en esta gran organización democrática. Pero aún permanece una banca vací­a en la mesa -una banca que será llenada algún dí­a por los representantes de una libre y democrática Cuba.'