Informe latinoamericano - 7 de setiembre de 2005

Bolaños logra escudo internacional contra su remoción, pero el conflicto interno sigue agudo

Primera plana 07 September 2005 Modified: 07 September 2005 4 views

Ambas partes en el conflicto de poderes en Nicaragua han escalado su confrontación la semana pasada. La corte suprema de Nicaragua ratificó las reformas constitucionales aprobadas por el congreso controlado por la oposición. El Presidente Enrique Bolaños ha replicado apelando al apoyo externo, buscando la aprobación del resto de Centroamérica para su argumento que la oposición desafí­a una norma predominante de la Corte de Justicia Centroamericana. Bolaños recibió apoyo verbal, pero la respuesta ha sido dejada en manos de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El 30 de agosto la corte suprema nicaragüense (CSJ) ratificó la validez de las reformas constitucionales aprobadas por la asamblea nacional que restringen los previos amplios poderes del presidente. Las reformas, dijo el presidente de la CSJ, Manuel Martí­nez, 'son, de este modo, la ley'. Y continuó diciendo que consecuentemente, las designaciones hechas por la superintendencia de servicios públicos, Sisep, 'son firmes, y las personas designadas por el parlamento deben ocupar sus puestos'.

El Sisep es un cuerpo creado bajo las reformas para controlar los servicios públicos cuyos directores eran previamente designados por el presidente. Esto es donde es más probable que tenga lugar la primera confrontación: Bolaños ya ha ordenado a la policí­a que evite que los designados por el congreso asuman sus cargos. 

La policí­a y los militares serán puestos ante un dilema: han reiterado su subordinación a las autoridades legí­timas y la constitución -pero la CSJ es la que determina lo que es o no constitucional.

La embajada de EU en Managua atacó de inmediato la decisión de la CSJ (y otra que levanta el confinamiento del ex Presidente Arnoldo Alemán) como 'otro ejemplo de la manipulación polí­tica y completa partidarización [neologismo que se puede interpretar por control polí­tico partidario] del sistema judicial nicaragüense, afectando la tarea del Presidente Enrique Bolaños, que fue electo democráticamente'. Faltó decir que la oposición también fue democráticamente electa. La embajada agregó que las decisiones de la CSJ están 'basadas en dudosos precedentes legales'.

Bolaños respondió a las decisiones de la CSJ convocando una urgente cumbre de emergencia centroamericana, que se realizó el 5 de setiembre en el aeropuerto de Managua. La asistencia fue impresionante: estuvieron presentes los presidentes de Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras, el segundo vice-presidente de Panamá, el canciller de República Dominicana y el embajador de Belice en Centroamérica.

Advertencia contra la remoción de Bolaños
La cumbre decidió: 'Los últimos hechos, presentados por el Presidente Bolaños, fueron en detrimento del Protocolo de Tegucigalpa y la Carta Democrática Inter-Americana, pues hasta las resoluciones de la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ) fueron ignoradas.' Esa última alusión se refiere a un dictamen de la CCJ (una corte de la cual sólo son miembros Nicaragua, El Salvador y Honduras), buscado por Bolaños, que las reformas aprobadas por la asamblea eran 'jurí­dicamente inaplicables'.

También dijeron que no reconocerí­an ningún gobierno que surja de la remoción del Presidente Bolaños luego de levantar su inmunidad por la asamblea para hacer frente a acusaciones de violar la legislación electoral. Advirtieron que ellos retirarí­an de inmediato sus embajadores si eso ocurrí­a.

La cumbre también solicitó al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza que presente, tan pronto sea posible, un informe sobre la situación en Nicaragua, incluyendo un recuento de sus propios esfuerzos para facilitar una solución a la crisis. Además, la cumbre dijo que se reservaba el derecho de convocar a una reunión de emergencia del consejo permanente de la OEA.

Envalentonado por eso, Bolaños ordenó al servicio de prisión que mantenga a Alemán, confinado en su granja y reiteró la orden a la policí­a de impedir que los nombrados por el congreso asuman sus puestos en los servicios públicos. El ha dado aviso que considerará inválida cualquier orden de la corte en contrario. La policí­a anunció que acatará las órdenes del presidente.

Lo que lograron esos eventos, es trazar una lí­nea sobre cuán lejos se permitirí­a que vaya la confrontación: sea cual sea los méritos del caso llevado contra Bolaños por el contralor general, Centroamérica no aceptará que se le despoje de su inmunidad y, por tanto, su reemplazo. Bolaños (y EU) esperan que la OEA en conjunto avale esa posición: eso agregarí­a la amenaza de total ostracismo a cualquier gobierno que surja de la destitución de Bolaños. Vale señalar que esa es la única sanción prevista en la Carta Democrática Interamericana.

Incertidumbre
Lo que permanece incierto es lo que podrí­a pasar si la disputa no llega a remover a Bolaños, pero avanza hacia una confrontación más dura, en la cual los funcionarios del ejecutivo que obedecen órdenes de Bolaños pueden considerarse en rebelión contra órdenes de la corte, cargando una terrible exigencia sobre las lealtades de las instituciones de seguridad y militares.

El 2 de setiembre, poco antes de la cumbre, Bolaños habí­a elegido una ceremonia en conmemoración del 26to aniversario del ejército, para atacar el control de la entente Liberal-Sandinista sobre la magistratura.

El jefe del ejército, General Omar Halleslevens eligió no responder directamente, en cambio, urgió a todas las autoridades y lí­deres polí­ticos que busquen una base común y encuentren una 'solución nacional' a los problemas nacionales. Antes habí­a reiterado la subordinación de los militares a la constitución.

Previsiblemente, la asamblea nacional, controlada por la oposición ha condenado que Bolaños recurra a fuerzas externas para solucionar un problema polí­tico interno. Igual condena provino de la autoridad electoral (también controlada por la oposición). Desde más cerca, la cumbre de Bolaños recibió duras crí­ticas de su vice-presidente José Rizo. Para recordar: el lí­der Sandinista Daniel Ortega ha estado repitiendo que él no tení­a ningún interés, con las elecciones tan cerca, en ver removido a Bolaños.