Informe Latinoamericano - 23 de noviembre de 2005
BRASIL: Lula dice que competirá -luego se retracta
Por poco tiempo, la semana pasada, parecía que el Presidente Lula da Silva y el gobernante Partido dos Trabalhadores (PT) pasaban a la ofensiva, volcando la mesa sobre los que siguen presionando con acusaciones de corrupción. Una maniobra en el senado abortó que se amplíe una investigación potencialmente fatal, se requirió la expulsión del congreso de uno de los principales acusadores de Lula, el ministro de finanzas Antônio Palocci buscó una vía segura para replicar a sus acusadores, y Lula transmitió su intención de presentarse para la reelección.
El 18 de noviembre, durante una entrevista conjunta por una red de nueve radios, Lula hizo alarde de los logros económicos de su gobierno y dijo: 'Es con estas armas que, si es que seré candidato, buscaré la reelección [...] Sí, competiré en las elecciones.' La importancia de lo dicho recién comenzó a calar hacia el fin de la transmisión, Lula se echó atrás. 'No quise decir eso,' dijo, 'pues aún no he decidido si seré un candidato. No tengo la intención de decidir eso ahora.' Esa decisión, agregó, se producirá en marzo o abril.
Ya fue tarde. La oposición se precipitó sobre lo que había dicho primero y dijo que enfrentaría una dura campaña -y que el tema de la corrupción estaría en el centro de ella. El diputado José Carlos Aleluia, del conservador Partido da Frente Liberal (PFL), predijo: 'El pasará la campaña defendiéndose a sí mismo, porque su gobierno ya está marcado por la corrupción.'
Antes en la semana, el gobierno pareció desviar algunas de las amenazas en el frente de la corrupción. En el senado, una hábil maniobra evitó la extensión más allá de su límite del 17 de noviembre de la investigación sobre el mensalão, el 'bono' mensual supuestamente pagado a diputados para votar con el gobierno. Eso fue seguido por la solicitud formal de expulsión del congreso de Zuliae Cobra, del Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), que integra tres de los comités del congreso de investigación de la corrupción, por haber llamado recientemente a Lula 'un bandido que debería estar en prisión.'
Luego el ministro de finanzas, Palocci, se presentó a una audiencia convocada de apuro por el comité de asuntos económicos del senado (en un feriado público, sin el aviso requerido 24 horas antes), para responder a cargos de participación en supuesta financiación extranjera de la campaña de 2002 del PT y de corrupción cuando era alcalde de Riberão Preto. Esto pareció calmar a los mercados, pero irritó a los partidos de oposición. Los miembros del PFL y PSDB en el comité, rehusaron discutir asuntos relacionados con la corrupción, diciendo que debe hacerse en 'los foros apropiados' -es decir, los comités de investigación.
La reacción continuó el 18 de noviembre, la oposición no proveyó el quórum necesario para que el senado apruebe un decreto de Lula sobre procedimientos de recolección de impuestos, forzando que se posponga hasta el próximo año.
La victoria del PT logrado por Palocci en los mercados financieros no bastó para obscurecer una nueva amenaza muy real a su permanencia en el cargo: el hecho que la fiscalía pública decidió preferir los cargos en su contra por supuesta corrupción durante su etapa como alcalde.