Informe Latinoamericano - 24 de mayo de 2006

BRASIL: Batalla de São Paulo deja un inquietante balance

Cono sur 24 May 2006 Modified: 24 May 2006 2 views

La sangrienta batalla de São Paulo no terminó el 16 de mayo, como dijeron las autoridades, luego de lo que parecí­a un intento de negociar con el lí­der de la banda Marcos Camacho. Luego de la primera fase, cuando el Primeiro Comando da Capital (PCC), con la ventaja de la sorpresa, causó 40 ví­ctimas a la policí­a y guardias de prisión, una reacción de las agencias de aplicación de la ley, elevó la cifra total de muertes, oficialmente admitida, a 172 (y un total sospechado mucho más alto). Surgen preguntas, no sólo sobre cómo el PCC organizó su ofensiva sin ser detectada, también porqué la policí­a no fue frenada cuando se embarcó en una violenta venganza.

El gobernador del estado de São Paulo, Cláudio Lembo, tardí­amente admitió haber proveí­do un aeroplano para facilitar la reunión entre el lí­der del PCC Marcos Camacho (Marcola) y su abogado, pero negaba entrar en negociaciones para terminar la pelea. 'Escuchar a alguien no es negociar,' dijo. Un sondeo de opinión instantáneo mostró a la mayorí­a de los paulistas convencidos que hubo negociaciones. El ministro federal para relaciones institucionales, Tarso Genro, acusó abiertamente a Lembo de preferir negociar con Camacho que aceptar la ayuda ofrecida por el gobierno federal.

En todo caso, Camacho no obtuvo un tratamiento especial (una corte ordenó mantenerlo aislado), y no se frenó a los pistoleros del PCC: el 17 de mayo, un grupo atacó sin éxito un cuartel de policí­a en Osasco, y la inteligencia policial abortó un complot para poner explosivos en la legislatura estatal. Para entonces, la policí­a adoptaba claramente la estrategia de tirar a matar: 33 'sospechosos' fueron muertos el 16 de mayo, otros 22 en los dí­as siguientes -esas eran sólo las cifras declaradas.  

Algunas de esas muertes fueron resultado de choques armados en presencia de testigos, pero muchas no. Pronto se hizo evidente que la policí­a no podí­a identificar a más de 40 'sospechosos' muertos, dejados en la morgue, y el convencimiento que hubo una contraofensiva de 'limpieza' en venganza fue reforzada por la decisión de enterrar a muchos sin tratar de averiguar sus identidades.

Los medios reprodujeron informes que al menos 20 personas fueron muertas por hombres enmascarados: el sello de 'escuadrones de la muerte'. El auditor policial Antônio Funari Filho aventuró el 20 de mayo: 'Todas las muertes que la policí­a no ha reconocido, bien podrí­an ser obra de comandos "paralelos" o de oficiales de policí­a vengando la muerte de sus colegas.'

El inexplicable y desconocido déficit es considerable. La cuenta final de la secretarí­a de seguridad de São Paulo, emitida el 20 de mayo, fue de 172 muertes: 109 criminales sospechosos, 33 policí­as, 8 guardias de prisión, 18 reclusos y 4 civiles. El 21 de mayo, el diario Folha de São Paulo informó que la morgue de la ciudad habí­a recibido, hasta el 27 de mayo, un total de 272 cadáveres, cuando la cuenta oficial era de 138. Esto, decí­a, 'ubica a São Paulo por encima de Irak en el número de ví­ctimas en esos cinco dí­as.'

El gobernador Lembo ha admitido que pudo haber excesos: 'Espero,' dijo, 'que no encontremos que personas inocentes hayan sido muertas.' Los medios no tienen dudas que inocentes fueron muertos en la 'contraofensiva' policial, se han publicado varios casos que lo demuestran.

Advertencia previa
Aunque no queda claro qué estaban haciendo la inteligencia policial y el servicio de prisiones mientras se preparaba la ofensiva del PCCC, es ya bastante evidente que el PCC estaba muy bien informado sobre los planes de las autoridades de dispersar a gran número de sus miembros, incluyendo a Camacho, en prisiones de alta seguridad. Información decisiva sobre eso surge de la audiencia a puertas cerradas, el 11 de mayo, de la comisión parlamentaria investigadora del tráfico de armas. En esa sesión, la comisión escuchó el testimonio de Godofredo Bittencourt Filho, director del Departamento de Investigaçíµes do Crime Organizado (Deic), y el comisario policial Rui Ferraz, un especialista en asuntos relacionados al PCC. La comisión escuchó sobre los planes para transferir a los reclusos del PCC y las precauciones para anticiparse a los esperados motines en las prisiones el Dí­a de la Madre.

Los abogados de Camacho pagaron a un funcionario para que grabe la audiencia. El hombre que hizo eso, Artur Viní­cius Pilastres Silva, se presentó cuando comenzó la ofensiva del PCC. Miembros de la comisión de investigaciones han dicho que la grabación se retransmitió a varias prisiones con reclusos del PCC.

El PCC
Unico entre bandas criminales, el Primeiro Comando da Capital (PCC), creado por un grupo de reclusos (Camacho entre ellos), tiene sus estatutos legalmente registrados, y publicados en la gaceta oficial de São Paulo, en 1997. Su objetivo es 'agitar el sistema [de prisiones]' hasta que la polí­tica nacional de prisiones de 'humanice'. El artí­culo 1 establece que 'la lealtad, respeto y solidaridad, estarán por encima de todo.' El artí­culo 4 establece la obligación de 'todos los que están libres de asistir a sus hermanos prisioneros con abogados, dinero, ayuda a familias y operaciones de rescate.' Sus miembros pagan una cuota mensual, que el PCC usa para financiar la preparación de sus actividades criminales e incluso, según informes de los medios, para financiar carreras de estudiantes de leyes bajo el compromiso de representar a miembros del PCC.

La dirección registrada del PCC es la prisión de Carandirú. En 2001, cuando lanzó motines coordinados en 29 prisiones en el estado de São Paulo, el PCC alardeaba de tener 8.000 miembros. Camacho se dice que se convirtió en el máximo lí­der del PCC en 2000, aunque él siempre negó tener ningún rol de liderazgo -en verdad, incluso pertenecer al PCC.

El comisario Rui Ferraz, experto en el PCC, dice que él es, decididamente, el lí­der. Dice que Camacho designa por sí­ mismo a sus lugartenientes en São Paulo, planea la distribución y venta de drogas, aprueba planes criminales y determina la porción del botí­n que debe ir a los cofres del PCC. De acuerdo con Ferraz, Camacho es muy inteligente, que ha leí­do más de 3.000 libros en sus siete años en prisión. 'La mayorí­a de los libros,' dijo a la comisión parlamentaria, 'eran de izquierda -principalmente Lenin, Trosky, Marx. Su libro de cabecera es El Arte de la Guerra, de Sun Tzu, escrito hace más de 2.000 años.'

El terreno propicio
No es difí­cil ver porqué el PCC ha prosperado como una fraternidad criminal dedicada a mejorar las condiciones en las prisiones. De acuerdo con datos de 2005 del ministerio de justicia, São Paulo suma 38,2% de la población de las prisiones de Brasil: 138.116 reclusos se hacinan en prisiones para sólo 106.507. La población total de prisiones en el paí­s, de 361.402 reclusos, tení­a un déficit de ubicación de 90.360 en 2005, y crece constantemente. Todos los meses se liberan a 5.500 reclusos, que serán reemplazados por un flujo de unos 9.000. Luis Flávio Borges D'Urso, presidente de la asociación de abogados (OAB), resume la situación diciendo: 'Donde el estado ha dejado brechas, el crimen las ha llenado. El PCC ha tenido una década para organizarse, sin obstáculos.'