Informe Latinoamericano - 15 de noviembre de 2006
MEXICO: Bombas: señalan a viejos grupos guerrilleros
Las bombas que explotaron el 6 de noviembre, parece ser la obra de viejos, y no de nuevos, grupos de guerrilla. Esa es la conclusión de la Procuraduría General de la República (PGR) el 8 de noviembre, pese al hecho que cinco nuevos grupos guerrilleros reclamaron la responsabilidad por las bombas que explotaron en tres diferentes sitios en Ciudad México.
La conclusión de la PGR, sin embargo, apunta a un cambio de táctica de grupos guerrilleros conocidos, el Ejército Popular Revolucionario (EPR) y el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). El ministro de seguridad, Eduardo Medina-Mora, también argumenta que como las bombas explotaron poco después de medianoche y estaban diseñadas para dañar la propiedad más que para matar, no eran obra de terroristas.
El EPR y el ERPI, los dos grupos de guerrilla más prominentes del país, existen desde al menos 10 años. Operaban sobre todo en el sur del país, en particular en Guerrero, que fue el más sangriento campo de batalla en la Guerra Sucia de México en los '70 y '80. Lo que ningún grupo había logrado, hasta el 6 de noviembre, era explotar bombas simultáneamente en Ciudad México. De acuerdo con el jefe de seguridad de Ciudad México, Joel Ortega, las bombas utilizaron temporizadores.
La PGR dice que las bombas que explotaron en sucursales de bancos en Oaxaca en agosto de 2006 y en Morelos en octubre de 2005, usaban la misma mezcla explosiva, fertilizante hidrogel con diesel, como las bombas de Ciudad México. Eso sugiere que los grupos tratan de explotar la confrontación en Oaxaca. El malestar en Oaxaca comenzó en mayo, con la huelga de maestros. El informe de la PGR descarta las afirmaciones de manifestantes que las bombas en Oaxaca y la aparición de 10 guerrilleros en planchados uniformes en la carretera principal Oaxaca-Ciudad México, el 10 de agosto, era obra de agentes provocadores del gobernador del estado, Ulises Ruiz, que los manifestantes quieren que renuncie.
Los bombazos en Ciudad México fueron seguidos por explosiones y alertas en todo el país. Explotaron bombas en Ixtapa, Guerrero, el 7 de noviembre, poco antes de la visita del Presidente electo Felipe Calderón. El 8 de noviembre, se encontraron explosivos en Celaya, Guanajuato. Algunos expertos en seguridad sugieren que se necesita un equipo de al menos 20 para colocar las bombas en Ciudad México. Las otras bombas sugieren que la "capacidad de recarga" de la guerrilla se elevó dramáticamente. Antes pasaban meses, si no años, entre cada taque del EPR y el ERPI.
El grupo guerrillero que se responsabilizó de las bombas del 6 de noviembre, la Coordinación Revolucionaria (CR), afirmó que colocó ocho bombas: dos en las oficinas del Partido Revolucionario Institucional (PRI); dos en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y otras dos en una sucursal del Scotiabank (destruida por completo). Una bomba no explotó en Sanborns; otra, en otra sucursal del Scotiabank. La CR dijo que seguirá sus ataques contra instituciones y 40 firmas nacionales e internacionales, hasta que renuncie Ruiz. La CR dice representar a cinco grupos: Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP); Movimiento Revolucionario Lucio Cabañas Barrientos (MRLCB); Organización Insurgente 1ro de Mayo; Brigada de Ajusticiamiento 2 de Diciembre y Brigadas Populares de Liberación (BPL).
El aparente inicio de una campaña de bombas hizo que políticos mexicanos critiquen al gobierno. Los diputados afirman que hubo fallas de los servicios de inteligencia. Para destacar su descontento con el gobierno, los dos partidos de oposición, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el PRI, más sus aliados, se unieron el 7 de noviembre para votar contra permitir al Presidente Vicente Fox que visite Australia y Vietnam. El congreso debe aprobar todos los viajes del presidente al extranjero, usualmente eso es automático. El voto del congreso es doblemente significativo, pues este viaje es, probablemente, el último del Presidente Fox como presidente. Irritado, el presidente aceptó la decisión, que fue avalada en el senado, y dijo que ahora haría el viaje después de dejar la presidencia.
Los ataques en Ciudad México fueron acompañados de advertencias. El 20 de octubre, un grupo de líderes guerrilleros no identificados celebraron una conferencia de prensa "en algún lugar del estado Guerrero", donde ratificaron su compromiso de acción conjunta. Dijeron estar preparados "para hacer frente a la represión" en Oaxaca. El gobierno ignoró ese desafío y envió 4.500 policías federales para restaurar el orden en Ciudad Oaxaca el 29 de octubre.
El crecientemente radicalizado líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador, que no acepta su derrota en la elección presidencial en julio, arguye que Fox y su camarilla de empresarios crearon a los terroristas porque la administración ha estado tan determinada a impedir que él sea presidente. López Obrador no acusó a la camarilla de Fox, en realidad, de poner las bombas, pero implicaba que ellos eran los "autores intelectuales" (responsables, en última instancia, ya sea por lo que hicieron o dijeron) de los atentados.
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) se distanció con rapidez de las bombas. Dijo que no tenían conexión con los atentados o con las organizaciones que se responsabilizaron de
ellos.