Informe Latinoamericano - 15 de noviembre de 2006
MEXICO: Calderón distrajo al Presidente Bush
El Presidente electo de México, Felipe Calderón, se reunió con el Presidente George Bush en la Oficina Oval de la Casa Blanca, por 45 minutos el 9 de noviembre. El equipo de Calderón deseaba visitar Washington en octubre. La Casa Blanca no aceptó la solicitud, y Calderón llegó cuando la Casa Blanca trataba de ajustarse a los resultados de las elecciones del 7 de noviembre. El resultado fue que Calderón se reunió con Bush sólo minutos después que Bush tuvo su primera reunión con la nueva líder (Demócrata) de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
La política exterior de Calderón tiene dos objetivos. El primero, táctico, es lograr que tantos jefes de estado como sea posible asistan a su asunción el 1 de diciembre. El viaje de Calderón a Centroamérica y América del Sur en octubre, fue diseñado para reparar las relaciones que fueron descuidadas o debilitadas por el Presidente Vicente Fox, y para justificar la legitimidad de su victoria electoral el 2 de julio. El 9 de noviembre, Calderón invitó al Presidente Bush a su asunción, aunque no recibió una aceptación.
El segundo, más estratégico objetivo de la política exterior de Calderón es ampliar el alcance de la política exterior de México. Bajo Fox, México tuvo relaciones petulantes con gran parte de América Latina y malas relaciones con países que habían sido cercanos a México, notablemente, Cuba y Venezuela. Calderón desea cambiar eso y, simultáneamente, ampliar los lazos de México con EU. Bajo Fox, apostó todo al apoyo de Bush para la reforma de EU de la inmigración. Cuando eso no ocurrió, en parte debido al 9/11, pero también en parte por los desaciertos del gobierno Fox, México lucía débil.
Bajo Calderón México tratará de comprometerse con EU en más niveles. México ya avanza, con Panamá, como posible puente diplomático entre EU y Nicaragua. Si esa estrategia funciona, México podría jugar un rol mayor en la transición en Cuba. Esas iniciativas, si tienen éxito, puede impulsar el status de México como vocero para América Latina. Bajo Fox, México jugó sólo un pequeño rol en asuntos regionales, pese a iniciativas como el Plan-Puebla-Panamá, que apunta a desarrollar lazos económicos entre el sur de México y Centroamérica.
La reunión entre Bush y Calderón, en realidad, fue franca. El propio Calderón admitió que lo que él esperaba que fuera una reunión muy compleja, se convirtió en algo útil, pues él pudo hablar clara y honestamente sobre las cuestiones que lo confrontan como próximo presidente de México.
Bush fue conciliador, y reiteró su promesa de impulsar una reforma exhaustiva de la inmigración en 2007. Es probable que esto siga al triunfo Demócrata en las elecciones de mitad de periodo y, en particular, el cambio de poder en la Cámara de Representantes. Bush dijo después de la reunión que "las palabras que dije en la Oficina Oval, donde hemos estado, sobre una visión para [reformar] la inmigración, son palabras en las que yo creo firmemente." Calderón dijo que le había dicho a Bush sobre el descontento de México por la construcción de las vallas a lo largo de 1.126kms de la frontera. Dijo que Bush había justificado las vallas como medio para mejorar la seguridad de la frontera que entonces permitiría el progreso hacia la reforma de la inmigración.
Aunque Calderón fue a Washington diciendo que no buscaba la ayuda de EU, insinuó la necesidad de más inversión. Argumentó que empleos bien pagados en México, que frenarán la emigración, pero sólo podía lograrse con más inversión. Calderón enfatizó que la reforma de la inmigración era sólo un aspecto de las relaciones bilaterales: tráfico de drogas, reducción de los niveles de la pobreza; crear empleos y luchar contra el crimen organizado eran igual de importantes.