Informe Latinoamericano - 23 de Febrero de 2007
BRASIL: El congreso es también lugar de delitos menores
Aparte de los nada infrecuentes escándalos de corrupción y la política de usar fondos del estado para "comprar" a políticos, el congreso de Brasil también funciona como plataforma para que delincuentes menores realicen sus trampas. Las investigaciones del departamento d también e policía legislativa (Depol) descubrió 603 casos el año pasado, un incremento de 12% sobre 2005. Pero algunos de esos casos no fueron tan insignificantes.
El Depol presentó su informe, que cubre investigaciones del año pasado sobre líderes del congreso poco después del Carnaval. El diario Folha de São Paulo, tuvo acceso a partes del informe y reveló que ocurrieron 23 tipos de delitos en el congreso en 2006. Estos incluyen hurtos y robo de documentos. Por lejos, los casos más comunes fueron robo postal y engaños. Muchos brasileños sienten que la lista podría ser mucho más larga si se hubiera permitido que el Depol investigue las actividades de los legisladores.
El caso más notorio de engaño involucró a un hombre que obtuvo "miles de Reales" de visitantes con promesas de empleos en el estacionamiento de la cámara baja del congreso. Sin embargo, el hombre incluso no trabajaba en el congreso. Hubo también varios casos en los que los legisladores fueron víctimas de impostores que decían ser políticos locales en sus distritos. Los legisladores daban dinero a esos "hombres de confianza". La razón por la cual daban dinero se desconoce. Legisladores y empleados del congreso también recibieron varias amenazas telefónicas. En un caso, el Depol logró rastrear una llamada de amenaza por teléfono, hasta una prisión en Río de Janeiro.
Aunque dos casos, fueron muy serios. Uno incluye a un ayudante del congreso, cuyo nombre no puede darse por razones legales, que hizo "proposiciones sexuales inapropiadas" a dos muchachos menores que desempeñaban tareas para adquirir experiencia en el congreso. Otro, más serio, fue el descubrimiento de una bomba casera fuera de la oficina del presidente de la cámara baja, Aldo Rebelo. El artefacto fue hallado el 16 de junio de 2006, pero no explotó. Las investigaciones se desarrollaron en completo secreto.