Informe Latinoamericano - 7 de setiembre de 2007 (INNS 1741-7317)
Revés provincial muestra el fracaso de Kirchner en afianzar una gran coalición
Primero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; ahora Santa Fe. Dos de los más importantes distritos electorales cayeron en manos de la oposición, el último, un tradicional bastión Peronista. A eso se suma la potencial crisis institucional en Córdoba, donde el candidato oficial, que ganó por una mínima diferencia, está siendo acusado de fraude. No es el marco ideal para la campaña presidencial de la senadora Cristina Fernández. Pero aun si esos resultados galvanizan a la dividida oposición, lo mejor que puede esperar es forzar una segunda ronda el 28 de octubre. Lo que en realidad muestran esos resultados es que el Presidente Néstor Kirchner ha fracasado en implantar su propio partido, el Frente para la Victoria (FPV) o una coalición inter-partidaria, Concertación Plural, en la política electoral de Argentina -algo que buscará estructurar en los próximos cuatro años.
Hermes Binner, un socialista que representa una coalición conocida como Frente Progresista, Cívico y Social (FPCS) logró una enfática victoria sobre Rafael Bielsa, que compitió por el FPV de Kirchner, el 2 de setiembre, con 48,6% de los votos, un margen de 10 puntos sobre Bielsa. Binner se ha convertido en el primer gobernador socialista, rompiendo con 24 años de poder Peronista en la provincia de Santa Fe. Un factor en la victoria de Binner fue, sin duda, la decisión del gobernador saliente Jorge Obeid, de abolir la "ley de lemas", bajo el cual los Peronistas prosperaron pues les permitió presentar varios candidatos, con el mejor ubicado sumando los votos de todos los demás. Binner fue frustrado por ese sistema en 2003, luego de obtener el mayor porcentaje del voto popular que cualquiera de los otros candidatos.
Hubo otros factores. Binner ganó debido a su reconocida ética política y su compromiso con la provincia: dos veces alcalde de la ciudad de Rosario de 1995 a 2005, él fue el diputado más votado en las elecciones legislativas en Santa Fe en 2005. Bielsa, por otro lado, fue enviado a Santa Fe por Kirchner debido a su perfil nacional. Un ex canciller, él compitió por una diputación en la Capital Federal en 2005, donde terminó en tercer lugar.
Los Kirchner viajaron a Santa Fe en no menos de cinco ocasiones para apoyar a Bielsa -Kirchner incluso violó la ley provincial al prometer proyectos de obras públicas en su más reciente visita- sin resultado. Eso sugiere que el padrinazgo político no prevalece en las grandes provincias. Y que la contienda provincial no se mezcla con la política nacional, sino que premia a los que cumplen. Binner ganó en Rosario por más de 30 puntos, también triunfó en bastiones Peronistas como Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo. El sucesor de Binner en Rosario, Miguel Lifschitz, socialista, también logró un contundente triunfo.
Además, Binner logró forjar una alianza entre su Partido Socialista; una facción de la Unión Cívica Radical (UCR); la Alternativa por una República Igualitaria (ARI) y el Partido Demócrata Progresista (PDP). La candidata a vicegobernadora fue Griselda Tessio, fiscal federal de la Ciudad de Santa Fe, hija del último gobernador de la provincia, de la UCR, para ampliar su apoyo en la capital de la provincia. También fue astuto. Roberto Lavagna y Elisa Carrió, los únicos candidatos presidenciales que podrían forzar una segunda ronda, públicamente expresaron su apoyo a Binner, él prefirió distanciarse de la política nacional.
El fiasco de Córdoba
El resultado de la elección en Córdoba no pudo haber sido peor para el gobierno, que parecía tener poco que perder. Kirchner apoyó al candidato Peronista, Juan Carlos Schiaretti, luego de asegurarse que su hombre, Héctor Campana fuera su compañero de fórmula. Confusamente, las facciones en el gobierno apoyaron a Schiaretti y a su principal rival, Luis Juez, el alcalde la capital provincial. El ministro federal de planeamiento, Julio de Vido, apoyó a Schiaretti, mientras que el jefe de gabinete, Alberto Fernández, apoyó a Juez, que compitió por el Frente Cívico y Social.
Las autoridades electorales dieron la victoria a Schiaretti, por el estrecho margen de 37,05% a 35,95% para Juez, con 97,76% de los votos contados, que clasificó de inmediato su victoria como "un triunfo para el Presidente Kirchner" y juró trabajar para asegurar que Cristina Fernández gane las elecciones presidenciales. Aunque la manera de su triunfo no hizo ningún favor al gobierno.
Un abogado anti-corrupción, que puso la moralidad en el centro de su campaña y que prometió abolir la reelección, Juez llegó a la oficina postal donde el conteo tenía lugar. Dirigiéndose a cientos de sus partidarios, dijo: "En este edificio nos están robando". Dijo que esas elecciones socavaban la democracia y exigió un recuento. El conteo fue irregular, por cierto. Los sondeos a boca de urna daban a Juez el triunfo, por estrecho margen, pero los resultados preliminares que se difundirían daban la victoria a Schiaretti por más de 20 puntos.
El 4 de setiembre, el Frente Cívico presentó un desafío legal denunciando fraude y los candidatos electos del partido rehusaron asumir sus cargos a menos que se hiciera un recuento voto por voto. El gobernador, Manuel de la Sota, apareció en la televisión para urgir a las autoridades electorales que difundan los resultados del conteo final. No se refirió a la denuncia legal. Lo hizo Schiaretti. Acusando a Juez de comportarse como Nerón, prendiendo fuego a la capital y dividiendo a la provincia. Argumentó que el proceso podría llevar al menos siete meses y dejaría a Córdoba sin un gobernador en ese tiempo.
Política partidaria
La derrota en Santa Fe muestra una vez más las dificultades de Kirchner en forjar su Concertación Plural en torno al FPV. Además, las derrotas de Carlos Rovira en Misiones y Hugo Cócarro en Tierra del Fuego, pese a la enorme maquinaria electoral Peronista, seguidas por las victorias de Mauricio Macri, el candidato de centro-derecha en la Capital federal, y Binner (y las dificultades de Schiaretti) proveen un claro signo que la política transversal de Kirchner ha debilitado al Partido Peronista. En algunas instancias él ha usado su gran coalición contra candidatos Peronistas. Ahora deberá decidir hasta dónde perseverar con su coalición y si debe buscar un acercamiento con el PJ.
A nivel nacional, no es probable que Lavagna ni Carrió puedan sacar ventaja de la victoria de Binner para cerrar significativamente la brecha con Fernández. La preferencia de Binner es Carrió y ha dado su bendición al presidente del PS, el senador Rubén Giustiniani, para ser compañero de fórmula de Carrió luego que el breve flirteo entre Carrió y Ricardo López Murphy se desvaneció. Dejó en claro, sin embargo, que su base de apoyo estaba compuesta de votantes que apoyarían a todos los principales candidatos en las elecciones presidenciales.
- Kirchner sigue adelante
Santa Fe y Córdoba fueron las últimas importantes elecciones provinciales antes de la contienda electoral del 28 de octubre (cuando también se celebran las elecciones en la provincia de Buenos Aires). El Presidente Néstor Kirchner se desentendió del revés en Santa Fe y de la crisis institucional en Córdoba, acompañando a su esposa a Chubut, escenario de la próxima elección provincial, el 16 de setiembre, donde él expresó su apoyo a la reelección del gobernador Mario Das Neves. La única otra elección provincial antes del 28 de octubre, será en Chaco, también el 16 de setiembre.